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Indicó que el temor es latente, por considerar que estas propuestas, la primera de ellas ya ley en el DF, puedan extenderse a otros estados de la República Mexicana.
"Hay que ser muy cuidadosos en lo que se propone, si hay temor de que estos asuntos trasciendan a otros estados de la República, la Iglesia Católica siempre estará a favor de la vida y en contra de toda acción que atente contra ella", enfatizó Rodríguez Vega.
"Hay que aclarar bien si se trata de eutanasia o se trata de no maltratar demasiado a los enfermos con terapias que no les van a ayudar a sobrevivir, terapias que son demasiado agresivas y que no van atener un resultado verdaderamente para mejorar la vida", agregó.
Rodríguez Vega dijo que tanto la eutanasia como la Ley del Bien Morir son dos acciones muy similares aún, por lo que hay que ser claro en el objetivo que se pretende obtener.
"La eutanasia definitivamente no puede ser admitida por la ética de ninguna especie, mucho menos la cristiana, hay que tener mucho cuidado con lo que se está proponiendo, verlo con toda claridad y en todo caso quitarle el nombre de eutanasia si no lo es y si es y se trata de una verdadera propuesta de eutanasia, rechazarla inmediatamente", comentó.
"En lo que respecta a la Ley del Bien Morir, va en torno a lo mismo como la eutanasia, es no encarnizarse con alguien que está enfermo, terapéuticamente habando, esto es dejar en paz al enfermo, que de todas maneras va a terminar de un momento a otro.
Estas son propuestas que existen y que se van llevando estado por estado y municipio por municipio; este es nuestro temor", reconoció.
¿QUÉ SON?
LA DISTANASIA Y LA EUTANASIA: Son acciones que están localizadas en los extremos del manejo de un paciente en estado terminal.
LA ORTOTANASIA (está en el medio) significa muerte justa, recta, conoce y respeta el momento de la muerte, sin adelantarlo ni retrasarlo. Evita intervenciones inútiles.
No abandona en ningún momento al paciente.
Evita la prolongación innecesaria de la vida en situaciones terminales como el acortamiento deliberado de la misma.
Se llama Paciente Terminal a un paciente con un proceso patológico agudo, subagudo o más habitualmente crónico, no resolutivo y sujeto solamente a manejo paliativo, y que posiblemente su muerte ocurrirá en pocos días o meses.
LA LEY DEL BIEN MORIR: Hay que ayudar a bien morir pero lo que no se puede es matar. Hay que evitar tratamientos dolorosos e injustificados o inútiles.
Es legítimo considerar la suspensión de tratamientos onerosos, peligrosos, extraordinarios o desproporcionados en pacientes terminales.
Se llaman métodos extraordinarios a aquellos que agregan más sufrimientos, y no contribuyen en nada a su salud.





