Marranos muy trompudos



| 21/04/2017

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Ahora resulta que Tomás Yarrington Ruvalcaba está detrás del homicidio de Rodolfo Torre Cantú, eso quiere decir, que Egidio Torre Cantú, quien sin comprar boleto, se sacó la lotería archi enriquecedora de la gubernatura, en el relevo sumamente callado de su asesinado fraterno, le pagó el regalo al matamorense, no sólo haciéndose de la vista gorda, sino asignándole ocho guaruras durante seis años, con sueldos, prestaciones, armamento y camionetas blindadas.

Si Rodolfo fue asesinado por no someterse a los designios de Tomás respecto a los intereses de cierto grupo de socios criminales de Ruvalcaba, ¿quiere decir que Egidio Torre, sí aceptó por todo lo ancho, cooperar con el fronterizo y sus amigos, tanto que les brindó ilegal protección a éste y a aquellos?

“París bien vale una misa”, como Enrique IV, diría Egidio hoy multimillonario, quizá más rico que el propio TYR y que su antecesor y padrino Eugenio Hernández Flores, que fue quien le puso las manos en el tesoro tamaulipeco y que también está bien metidazo en este enjuague.

Rafael Loret de Mola, en su libro “Los Escándalos” habla sobre los gays en la política y el gobierno mexicano, asegura que Carlos Salinas de Gortari mandó matar a su más que cuñado, José Francisco Ruiz Massieu (esposo de su hermana Margarita) con quien el ex presidente se entendía sentimentalmente, según asegura el periodista.

Eso quiere decir que entre los Torre Cantú, también hubo sangre fraterna salpicada, de uno al otro, ¡vamos hombre!, que los entretelones del caso, dejan ver que hasta pudo haber ocurrido un homicidio familiar, que el ocurrido asesinato de Rodolfo, antes de que ocurriese, bien pudo haber sido conocido por Egidio y que éste aceptó los designios no de Dios, sino de quienes mandaban en Tamaulipas.

Tanto provecho le sacó Egidio, que nunca se vio persecución hacia los asesinos, el ingeniero pudo saber de la muerta en la víspera de la misma, es decir, el ahora muy vivo, estaba enterado que relevaría al ahora difuntito, en la candidatura tricolor por el gobierno de

Tamaulipas.

Y que esta versión puede robustecerse con lo actuado o mejor dicho por lo no actuado de parte de Egidio Torre, quien en lugar de echar el aparato judicial contra los asesinos de su hermano, siendo él ya gobernador, no ordenó a su procurador estatal de justicia, a que resolviera un homicidio doloso, delito del fuero común, de injerencia estatal.

Mejor se desentendió de todo, ocupándose en hacerse multimillonario, a la vez que otorgando poder y apoyo a los inmoladores de su hermano, encabezados por el ex gobernador Yarrington.

La DEA, ahora saca que Tomás está detrás del homicidio de Rodolfo Torre, sí, pero la autoridad norteamericana, no es quién para haber investigado, arrojado luz, ni resuelto parcialmente tal incriminación, sino las autoridades aztecas, esas que a nivel federal y estatal, por igual, simplemente se hicieron “patos”.

Es la federación mexicana y el Estado de Tamaulipas, o mejor dicho sus autoridades (llámese Eugenio Hernández, Egidio Torre Cantú, Felipe Calderón Hinojosa y luego Enrique Peña Nieto) quienes debieron efectuar esas investigaciones y llegar a tales conclusiones, desde el mismo 28 de junio de 2010, cuando Rodolfo fue acribillado.

ES DE CÁRCEL PARA TODOS

Tomás, Eugenio y Egidio tienen que ir a prisión por tal crimen, eso si la DEA no está equivocada, pero creemos que no lo están los investigadores gringos, ya que cuando los sabuesos gabachos dicen algo, es porque tienen todos los pelos de la burra en la mano.

Eso indica que por la muerte de Rodolfo y compañeros de aquella desgracia en la carretera entre Ciudad Victoria y su aeropuerto, tiene que haber cárcel no sólo para Tomás, sino también para Egidio por pasivo y para Eugenio, a quien no creemos ajeno a todo esto, mucho menos tras haber puesto a Egidio Torre, para sustituir a su hermano el médico.

Incluso debe haber cárcel para Egidio, por el simple hecho de pagar guaruras durante seis años para Tomás y Eugenio, tal y como Flavino Ríos, ex gobernador interino veracruzano, hoy está en prisión en Veracruz, por haber facilitado para su huida, un helicóptero a su antecesor, Javier Duarte de Ochoa.

Dice un dicho mexicano que: “Hay que ser marranos, pero no tan trompudos”, y aquí la justicia -norteamericana, porque a la mexicana no se le ven ganas- debe de llamar a cuentas también a Torre Cantú, es cuestión de que le averigüen un poquito, van a ver que le encuentran su dinerito clavado en bancos texanos u otros “queveres” con Los Chicos Malos y no precisamente con los de Rico Mac Pato, sino con los que campean por estos lares.

Egidio Torre no está exento de delitos, creemos a pie juntillas que está igual o más enlodado e inodado, que sus colegas los ex “goberladrones”, Tomás y Eugenio.





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