Abuelitos sufren extrema pobreza


Pedro Mendoza y María Ibarra, ambos de la tercera edad, sobreviven con lo poco que tienen en el refrigerador y en una casa hecha de madera y tapada con cobijas



03/02/2018
Pedro Mendoza y María Ibarra no sólo tienen que luchar con su problemas de salud sino con la pobreza extrema en que viven, el abandono y olvido de las autoridades municipales indiferentes a las carencias y necesidades de los adultos mayores.

A diario, este matrimonio de la tercera edad sufre de los estragos del tiempo, su casa está hecha con triplay y cobijas, sábanas y tela por donde se cuela el aire frío que cala hasta los huesos, el polvo y la lluvia.

Pedro Mendoza Vázquez tiene 71 años de edad, su esposa María Esthela Ibarra Beltrán 61, y sobreviven con el apoyo de sus dos hijas y vecinos. Sin embargo, los raquíticos sueldos que ganan son insuficientes, pues una de sus hijas quedó viuda y tiene dos hijos, una niña de 5 años y un varón de 7, lo que complica más su situación, pues apenas les alcanza para darles educación y alimento.

Don Pedro y María Esthela tiene miedo de que un ventarrón les tumbe su casa, pues no cuenta con cimientos, los triplay que les colocaron están sobrepuestos, para poder terminar este cuarto hechizo que hicieron, usaron cobijas y sábanas que sirven de paredes.

â??Ya se nos levantaron las láminas, estamos pidiendo apoyo a la comunidad para que nos ayuden con láminas, clavos y madera para cubrir más este cuarto, en mis condiciones ya nadie me da trabajoâ?, expresó Pedro quien mitigaba el fresco de la mañana con un café negro, pues no hubo para la leche.

Mientras platica las penurias que han padecido desde que perdió sus dos piernas hace seis años por complicaciones de la diabetes, don Pedro se frota las manos para tratar de calentarlas, ya que el frío que se siente dentro de su casa provoca que siempre las sienta igual.

Comentó que la única ayuda económica que recibe es del programa 60 y más cada dos meses, para ser exactos mil 150 pesos, recursos que apenas y les alcanza para suplir sus necesidades básicas. â??Con eso tengo que comprar a veces mis medicinas y las de mi esposa, no siempre tienen en el módulo de salud, y pues hay que comprarlas para poder medio controlar nuestra enfermedadâ?, expresó, mientras le daba un sorbo al café.

Su esposa Maria Esthela, dijo a veces a su esposo se le olvida que ya no tiene sus piernas, y se llegó a caer varias veces de su vieja cama, en donde los colchones son más resortes que nada, por lo que para evitar que se cayera le hizo un pequeño respaldo a los lados con pedazos de madera vieja y unos pedazos de block.

â??Ya se me cayó varias veces, por lo que me puse y le hice ese pequeño respaldo con una madera que ahí tenía, ojalá las personas nos puedan ayudar, necesitamos mucho de su ayudaâ?, expresó.

Sin dudarlo María Esthela abrió las cortinas que usan como puerta del cuarto en donde se quedan sus nietos, sus hijas y ella, para mostrar la cama de su nieto de 7 años, que no es más una tabla vieja, una cobija que está sobre una cubeta y bloques.

Su rostro fue enmarcado con la tristeza y las lágrimas a punto de brotarâ?¦pero tomó aire y se contuvo, para solicitar la ayuda de los neolaredenses, pues la vida no les ha sido tan sencilla, más cuando su â??viejitoâ? se enferma.

Y ahora con la preocupación de tener que reunir más de mil pesos para pagar la luz, factura que se les hace injusta pues sólo tienen una televisión y un pequeño refrigerador, por lo que ahora no saben cómo le harán para pagar, pero como dice mi esposo â??Dios nunca nos abandonaâ?.

Ellos piden de apoyo de material, alimento, cobijas y colchones quienes deseen ayudarlos pueden acudir a Puerto México 8543 en la colonia Bertha del Avellano entre Agustín Rodríguez y Zihuatanejo.