Sopa del dÍa


Lealtades y traiciones


| 18/03/2018

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En los últimos días, hemos escuchado con frecuencia palabras como lealtad y traiciones.

En la política hay casos de hombres leales a sus principios, como el mismo Francisco I. Madero, y traidores, como Victoriano Huerta.

“Hace unos meses llegué a la conclusión de que había muchos hijos de la chingada en este país, más de los que uno normalmente aprecia y reconoce, y los peores fueron los seis generales que dieron el golpe contra Madero”, dijo el escritor Paco Ignacio Taibo II al hablar sobre su libro “Temporada de Zopilotes”.

“Madero fue un idealista que impulsó la Revolución para dejar atrás el legado oscuro de Porfirio Díaz, pero que a su vez confió excesivamente en la lealtad de los militares de la República, quienes habrían de traicionarlo”, mencionó.



La lealtad y la traición son antónimos. Palabras que significan lo contrario.

Para que nuestra comunidad progrese, hacen falta personas leales. Por eso, la política requiere hombres y mujeres intachables, con principios y honorabilidad. El término lealtad proviene del latín “legalis” que significa “respeto a la ley”.



“El término leal es un adjetivo usado para identificar a un individuo fiel en base a sus acciones o comportamiento. Es por ello, que una persona leal es aquella que se caracteriza por ser dedicada, y cumplidora e inclusive cuando las circunstancias son adversas, así como defender en lo que cree, por ejemplo: un proyecto”, de acuerdo al sitio Significados.

Lealtad es sinónimo de nobleza, rectitud, honradez, honestidad, entre otros valores morales y éticos que permiten desarrollar fuertes relaciones sociales y/o de amistad en donde se creen un vínculo de confianza muy sólido, y automáticamente se genera respeto en los individuos.



No obstante, lo opuesto de lealtad es traición, es la falta que comete una persona en virtud del incumplimiento de su palabra o infidelidad. La falta de lealtad describe a una persona que engaña a sus compañeros, familiares, y expone su propia honorabilidad.

Sí, por eso adquiere mayor importancia, identificar a los buenos hombres y mujeres, aquellos que realmente buscan el bien común, y los traidores, aquellos que sólo usan la política para su propio beneficio.

Sí, Madero fue traicionado, pero su sacrificio hizo posible que otros continuaran su lucha por los principios de libertad y democracia.

Afortunadamente, siempre habrá personas leales que mantienen vivo el espírito democrático.







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