Mirador




24/05/2018

Hay un ave de canto tan hermoso que para oírlo deja de sonar la música de las esferas.

Ningún humano ha oído esa canción. En la tierra sólo la conocieron Adán y Eva. Perdida su inocencia dejaron de gozarla.

Hans Lubeff, el biógrafo de Mozart, afirma que Amadeus soñó de niño los trinos de aquel pájaro. Toda su música, asegura, deriva de ese sueño.

Hay un texto de John Dee en el cual el sabio inglés sostiene que todos escucharemos algún día los maravillosos trinos. Sabremos entonces que hemos nacido a vida eterna, y todo será bello, y maravilloso todo. Ya no habrá mal en el mundo. Los seres tendrán un nuevo ser; las cosas hablarán. Tendrán espíritu las piedras, y cuerpos y almas volverán a nacer para ya no morir nunca jamás.

Espero, amada, que estés conmigo cuando se escuche la canción. Si no estás tú el canto no tendrá belleza.

¡Hasta mañana!...