La inundación del 54 marcó a Nuevo Laredo


El puente internacional ‘De los Arcos’ tuvo que ser derrumbado, al ser dañado por la fuerte corriente que arrastraba miles de cosas


El Mañana fue testigo de estos acontecimientos. FOTOS: CORTESÍA ARCHIVO HISTÓRICO DE NUEVO LAREDO
SANDRA JASSO | 21/06/2018

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Un hecho que marcó la historia de Nuevo Laredo fue la inundación a finales de junio de 1954, sus habitantes vivirían una catástrofe, causando pérdidas millonarias en el primer cuadro de la ciudad hace 64 años.

La magnitud del desastre fue tal, que llegó a esta ciudad directo del aeropuerto el entonces presidente de la República, Adolfo Ruiz Cortines, para acudir a la zona afectada acompañado del gobernador Horacio Terán y el ministro de Recursos Hidráulicos, Eduardo Chávez.

“Fue un acontecimiento que marcó la historia de la ciudad, si había habido desde que se fundó la Villa de San Agustín de Laredo avenidas del río, incluso había tumbado puentes, pero como esta inundación ninguna”, informó Manuel Ceballos Ramírez, director del Archivo Histórico Municipal.

Este acontecimiento obligó a las autoridades a tomar medidas para futuras precipitaciones, se proyecta la construcción de la presa La Amistad después de los acontecimientos para controlar más las avenidas del río.

“En junio de 1954 se tumbó un puente bellísimo con una arquitectura preciosa, pero impráctico, era el puente de Los Arcos y Laredo, Texas, tiene los planos, Nuevo Laredo no los tiene, sólo copias”, indicó.

La avalancha de agua era enorme y con ella arrastraba un sinnúmero de cosas, además de la suciedad, en los arcos del puente se empezaron a detener algunos objetos y empieza a hacer represa, ocasionando severos daños que obligan después a las autoridades a dinamitarlo.

“Yo recuerdo la inundación, sucedió cuando era niño y tenía 6 años, se inundó la casa de mis bisabuelos, donde vivían mis tías abuelas en calle Hidalgo y avenida Camargo, no se querían salir”, comentó.

El inolvidable padre Enrique Tomás Lozano tampoco quería dejar la iglesia del Santo Niño. El Director del Archivo Histórico narró que dijo: “Me quedo en el piso de arriba”, pero era inseguro y se temía por su seguridad.

Agregó que había un ingeniero que predijo con exactitud matemática hasta dónde había de llegar la inundación y llegó hasta la Plaza Hidalgo, ya el reloj ya no lo tocó en avenida Guerrero y calle Doctor Mier.

Se había inundado todo el Centro, a los tres o cuatro días el doctor Ceballos Ramírez y su madre acudieron con los familiares para ver cómo había quedado la casa y recuerda que era un lodazal, había bajado el agua dejando a su paso un desastre.

“Me decían ‘cuídate de los clavos’, por el tétano, un muchacho murió de eso, era muy incontrolable hasta la fecha”, manifestó.

El puente internacional registró serias afectaciones, después de dinamitarlo, quedan los dos Laredos sin él por tres años posteriores a la inundación.

INCOMUNICADO

“Fue hasta 1957 el único puente que había era el Puente I, se lo lleva la inundación y Laredo se queda incomunicado, la fuente de la carga sólo el ferrocarril pasaba, el ejército norteamericano construyó el puente de pontones de plástico, pero pasaba poca carga”, señaló el historiador.

Después, comentó, se construye un puente de pontones de madera, después de dos años los agentes aduanales idean un puente que se llamó “el Vado” que iba río arriba para pasar la carga.

“Estaban desesperados, toda la carga que era mucha, pasaba poca, y en el otro puente pasaba la gente a pie o los autos, incluso existen fotografías.

“Hubo en esa época muchos auxilios de México y Estados Unidos, recuerdo todavía que me llevó al aeropuerto a ver un Hércules que traía la ayuda como toallas y alimento”, relató.

“Después se concentraron en el Escuadrón 201 ubicado en calle Canales y avenida César López de Lara y en la antigua escuela Modelo que después fue demolida. La inundación fue un parteaguas de la historia que terminó en un buen fin”, manifestó el historiador.

Una catástrofe como ésta, dijo el doctor Ceballos Ramírez, sólo es comparable con el incendio de la ciudad durante la época de la Revolución, hechos que sucedieron en esta localidad en 1914 y el huracán “Beulah” en septiembre de 1967 que tumbó casas, pero no había sido tan desastroso como la inundación de 1954.

“El Ejército tuvo muy buena labor y evacuó a la gente de sus casas y nada más fue un muerto por tétano, además de los animales, era el problema”, finalizó el doctor Manuel Ceballos Ramírez.

La inundación afectó a casi veinte colonias de este puerto fronterizo. El presidente de Nuevo Laredo, Zaragoza Cuéllar García (1952-1954), recibió a los ministros del Gabinete de Ruiz Cortines y al comité de auxilio y abordaron los problemas más apremiantes para la comunidad.

La reconstrucción de las casas dañadas, comercios, atención para los damnificados y personas que habitaban barrancas en la zona federal en la margen del río Bravo y la ayuda alimenticia, es un pasaje en la historia de esta ciudad que no se olvida.





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