¡Viva la diferencia!



| 17/08/2018

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Para mi primera sobrina bisnieta, Venitia.

“Qué mundo tan agresivo el de #Twitter. Por eso no escribo por aquí tan a menudo como yo querría. El lenguaje cargado de ira y la agresividad no me gustan. De todas formas #FelizLunes a los que no don #bots y saben conducirse con respeto. #seanfelices”, escribió Beatriz Gutiérrez Müller en un tuit el 13 de agosto, a la 1:41 pm. Por la noche, 9:03 pm de ese mismo día, envió otro que decía: “Y me seguiré quejando. ¿O debemos ver como normal la violencia y la agresión física o verbal?”.

Al otro día, muy tempranito, a las 8:08 am mandó otro en el que aclaraba: “La crítica, la objeción y la disidencia que se expresa en #Twitter es bienvenida cuando se realiza con respeto y argumentos. Solo quiero recordarles que yo no soy @lopezobrador_, soy Beatriz y no detento ningún cargo público ni represento a persona pública alguna #FelizMartes”.

Me pregunto, como Beatriz, a qué se deberá, efectivamente, tanta ira y agresividad en las redes hacia su persona. ¿A la misoginia? ¿Al machismo? O, simplemente, a ganas de agredir a quien se convertirá, nos guste o no nos guste, en la “compañera”, como quiere llamarse Beatriz, del próximo presidente de la República.

Si algo ha definido a Gutiérrez Müller, desde que se conocieron los resultados de las pasadas elecciones, es su postura clara y directa respecto a su rol en el futuro. “Efectivamente: no seré primera dama de México. Ya antes he dado mis razones. Por lo tanto, tampoco la presidente honoraria del DIF ni de ninguna otra institución pública federal, estatal o municipal. El DIF, esa noble área de gobierno, pasará al sector salud y les aseguro que quien lo dirija será una persona de gran capacidad. Estaré para servir a México en todo lo que pueda. En su momento, les platicaré de algunas contribuciones específicas que me gustaría llevar a cabo. De lo que sí estoy segura es de que seguiré siendo profesora universitaria, investigadora y escritora. Y lo más importante: mamá de Jesús Ernesto y esposa de #Yasabesquien. #Juntosharemoshistoria”, escribió en su Facebook el 15 de julio.

No conozco a Beatriz, pero me cae bien. Me gusta que le guste leer, que escriba sobre historia, que sepa cantar tan afinadamente, que sea guapa, que sea auténtica, que tenga su propia opinión, que sea independiente, pero sobre todo, que tenga sentido del humor. Por lo que he visto en algunas entrevistas y cápsulas, Beatriz es chistosa y no se toma en serio, por eso hace señas tan impulsivas como todo el mundo puede llegar a hacer, me refiero al video en donde sale junto con Tatiana y que ha sido muy criticado. Ella sabe perfectamente quién es. Tengo la impresión que no quiere quedar bien con nadie, ni con AMLO, pero sí con su marido. Escuchemos lo que le dijo a Sanjuana Martínez en una entrevista para SinEmbargo: “(Le temo) a convertirme en una persona que no soy. En el afán de ser lo que otros desean que sea, que de buenas a primeras juegue un rol que no calza con mi forma de pensar. Me considero una persona sencilla, dispuesta a aprender todos los días, no vivir aislada del mundo y de sus problemas y olvidar de dónde vengo. Mis temores giran en torno a lo anterior. Tengo la impresión de que a las ‘primeras damas’ (federal, estatal, municipal) se les fuerza a tener una actividad asistencial y de ejemplaridad, entre otras facetas, muchas veces con la intención de no romper una tradición. ¿Cuándo surgió esa tradición de la ‘Primera Dama’ que hace campañas por la Cruz Roja, que encabeza el DIF, que reparte despensas en momentos de crisis como fue el sismo del año pasado? No lo sé con precisión. No está mal si esto es ayuda a México en momentos críticos. Pienso que hay muchas dependencias del gobierno federal que hacen o debieran hacer ese trabajo. Ahora, si esas dependencias cuentan con el apoyo de la esposa del Presidente para tener un mayor impacto, bien; pero si ese apoyo es meramente decorativo o inocuo, no tiene sentido prestarse sólo para la fotografía. Cuando se ayuda a alguien o al país, el trabajo profundo no tiene necesariamente que ser visible”.

Beatriz Gutiérrez Müller no la tiene fácil. Haga lo que haga, siempre será criticada. Lo que más temo, porque se me haría sumamente injusto, es que también ataquen a su hijo. Lamentablemente es el costo que tiene que pagar Beatriz porque sin duda será una primera dama totalmente diferente. ¡Viva la diferencia!

gloaezatovar@yahoo.com





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