Tia Remedios




17/08/2018
Ni sabe qué tiene y ya se enterró

T

Tía, te escribo porque estoy preocupado, fíjate que el otro día me sentí mal y fui al médico. El doctor puso cara de que algo anda mal, pero me dijo que era mejor hacerse exámenes para estar seguro. A mí me da pánico hacerme esos estudios porque me podrían decir que tengo algo incurable. Ni siquiera lo he hablado con mi familia, ni mi esposa sabe que fui al doctor. Por un lado no quiero alarmarlos, pero si sale que tengo una enfermedad maligna, lo van a notar. ¿Qué hago, salgo de dudas, aunque me cueste hundirme en la depresión?

Sergio Regalado



Querido Sergio, no te entierres antes de estar muerto. Ahora todo está pasando en tu cabeza, en la realidad el médico sólo te envió a hacer estudios para darte un diagnóstico acertado y no empezar a darte medicina sin conocimiento de causa. Te sugiero que aprendas a vivir sólo en la realidad y no en todo lo que tu mente produce, todos esos pensamientos son los que causan angustia, miedo e inestabilidad. Date cuenta, ya te viste deprimido y todavía ni siquiera sabes de qué se trata lo que te pasa. La realidad, insisto, es que tienes que hacerte estudios para que te digan qué es lo que tienes y cuando lo sepas podrás empezar a hacer el tratamiento que necesitas. El panorama catastrófico sólo está en tu mente. Y aún cuando el diagnóstico sea el de una enfermedad incurable, tienes dos opciones: disfrutas de la vida al máximo por el tiempo que sea o te entierras en el momento mismo del diagnóstico y arrastras a toda tu familia al caos por tu incapacidad para enfrentar la realidad.