Apuntes de Don Miguel Hidalgo y Costilla




14/09/2018
‚??El indulto, Se√Īor Excelent√≠simo, es para los criminales, no para los defensores de la Patria, y menos para los que son superiores en fuerzas‚?Ě. - Miguel Hidalgo y Costilla



Entre m√°s pasa el tiempo, a las nuevas generaciones de mexicanos les importa menos el saber de sus h√©roes, de las acciones de sus antepasados, en consecuencia, ya casi nadie se preocupa por enterarse, conocer tan siquiera de los aspectos m√°s m√≠nimos de la vida de esos caudillos, revolucionarios, virreyes, emperadores aztecas entre muchos otros que con sus actos, con sus valent√≠as o incluso con traiciones, han tejido y a trav√©s de los siglos la historia mexicana; en este mes patrio, para los que a√ļn conservan ese inter√©s por saber m√°s o recordar a ese personaje central en esa etapa de la Independencia de M√©xico, se presentan a continuaci√≥n algunos apuntes tomados de las efem√©rides nacionales de Don Miguel Hidalgo y Costilla.

Probablemente hoy los ni√Īos y ni√Īas de primaria, los jovencitos y jovencitas de secundaria se sepan de ‚??corridita‚?Ě la historia b√°sica del cura Hidalgo, mas sin embargo interesante ser√≠a conocer por igual qu√© dice el acta de bautizo de la propia madre de Don Miguel Hidalgo y Costilla, la se√Īora Ana Mar√≠a Gallaga, texto que a continuaci√≥n tal cual se transcribe:

‚??El ledo. D. Jos√© Anastasio de S√°mano, abogado, de la Rl. Audia. de la Corte de M√©xico. Y cura propio de S. M. de este pueblo de Vaniqueo y su partido. Certifico, en quanto por derecho puedo y devo: que entre los libros parrochiales de este curato, en que se sientan las partidas de bautismos de sus feligreses as√≠ espa√Īoles, como mulatos y dem√°s castas, se halla v no forrado en pergamino, que comenz√≥ el a√Īo de mil setecientos y dies y seis, en el que afoxas 57 vta. se encuentra la partida del tenor sigute. ‚??al m√°rgen. ‚??madre del pretendte. ‚?? en el a√Īo de el Se√Īor de mil setecientos y treinta y vn a√Īos, en onze d√≠as del mes de marzo en la parrochial de Sta. Marta Vaniqueo, yo el Br. D. Juan Manuel de Mier, cura interino de Dho. Partido bautiz√© solemnemente, exorsic√©, puse oleo, chrisma √° una infanta, ala qual puse por nombre Anna Mar√≠a, hija leg√≠tima de Juan Gallaga. Y de do√Īa Joachina de Villase√Īor, ambos espa√Īoles, del puesto de Juremba de esta jurisdicci√≥n. Y fueron padrinos D. Juan Antonio Gil de Hoyos y Da. Josepha Gil de Hoyos; a quienes amonest√© lo dispuesto por el Sto. Concilio. Y para que conste lo firm√©, Br. Mier y ael margen. ‚??Anna Mar√≠a, espa√Īola. ‚??Concuerda esta partida, con su original aque me remito, la que va, fiel, bien, y legalmente sacada, corregida, y concertada, de Dho. Libro, siendo testigos al verla sacar, corregir y concertar, Antonio Manuel Sanguino, y Jos√© Antonio Mendoza, presentes y vecinos de este Dho Pueblo donde la firm√©, √° catorze d√≠as del mes de junio de mil setecientos, ochenta y ocho a√Īos. ‚??Licdo. Joseph Anastasio de S√°mano. ‚??(r√ļbrica)‚??‚?Ě.

Poco por igual es conocida la carta de contestación del cura Hidalgo a la petición de que deponga las armas, solicitud hecha por el virrey Francisco Javier Venegas que encargó personalmente al general José de la Cruz el hacérsela llegar al cura en fecha 28 de febrero de 1811:

‚??Don Miguel Hidalgo y D. Ignacio Allende, jefes nombrados por la naci√≥n americana para defender sus derechos, en respuesta al indulto mandado extender por el Sr. D. Francisco Javier Venegas, y del que se me pide contestaci√≥n, dicen: que en desempe√Īo de su nombramiento y de la obligaci√≥n que como √° patriotas americanos les estrecha, no dejar√°n las armas de la mano, hasta no haber arrancado de los opresores la inestimable alhaja de su libertad. Est√°n resueltos √° no entrar en composici√≥n alguna, si no es que se ponga por base la libertad de la naci√≥n y el goce de aquellos derechos que el Dios de la naturaleza concedi√≥ √° todos los hombres, derechos verdaderamente inalienables y que deben sostenerse con r√≠os de sangre, si fuere preciso. V.E. han perecido muchos europeos, y seguiremos hasta el exterminio del √ļltimo si no se trata con seriedad de una regular composici√≥n. El indulto, Se√Īor Excmo., es para los criminales; no para los defensores de la Patria, y menos para los que son superiores en fuerzas. No se deje V. E. alucinar de las ef√≠meras glorias de Calleja; √©stas son unos rel√°mpagos que m√°s ciegan, que iluminan; hablamos con quien lo conoce mejor que nosotros. Nuestras fuerzas, en el d√≠a, son verdaderamente tales, que no caeremos en los errores de las campa√Īas anteriores. Crea V. E. firmemente que, en el primer reencuentro con Calleja, quedar√° derrotado para siempre. Toda la naci√≥n est√° en fermento; estos movimientos han despertado √° los que yac√≠an en letargo. Los cortesanos que aseguran √° V. E. que uno √ļ otro s√≥lo piensan en la liberiad, le enga√Īan. La conmoci√≥n es general, y no tardar√° M√©jico en desenga√Īarse, si con oportunidad no se previenen los males. Por nuestra parte, suspenderemos las hostilidades y no se le quitar√° la vida √° ninguno de los muchos europeos que est√°n √° nuestra disposici√≥n, hasta que V. E. se sirva comunicarnos su √ļltima resoluci√≥n. Dios guarde √° V. E. muchos a√Īos. Cuartel general del Saltillo. ‚??Miguel Hidalgo y Costilla. ‚?? Ignacio M. Allende‚?Ě.

Es por igual interesante el conocer cómo y de qué manera fue la translación de los restos de los héroes insurgentes, a continuación se transcriben los detalles:

‚??Cuando los restos de los caudillos insurgentes fueron colocados en el t√ļmulo y se cant√≥ la correspondiente misa de vigilia con m√ļsica del laureado maestro Cherubini, que por primera vez era escuchada en el pa√≠s, las fuerzas de artiller√≠a √© infanter√≠a hicieron atronadores descargas durante la elevaci√≥n. La oraci√≥n f√ļnebre pronunciada por el Dr. Arg√°ndar dur√≥ m√°s de una hora y fu√© celebrada por las personas competentes de la √©poca, y finalmente, la numerosa y escogida concurrencia que llenaba las naves del templo, abandon√≥ √©ste, para dirigirse √° palacio √° dar el p√©same al Presidente de la Rep√ļblica, General Don Vicente Guerrero. El 18 de septiembre de 1823, d√≠a siguiente √° la celebraci√≥n de las ceremonias rese√Īadas, se hizo formal entrega al Presidente de la Comisi√≥n del Soberano Congreso, d√©las llaves de las urnas, disponi√©ndose que una de ellas fuese conservada en el archivo de la C√°mara y la otra, entregada al Jefe del Poder Ejecutivo, para que se depositase en las oficinas del Ministerio de Relaciones Exteriores, mientras era construido el monumento para los h√©roes. En el acto de la solemne entrega de las llaves, tanto el Jefe Pol√≠tico como el Presidente de la Comisi√≥n del Soberano Congreso pronunciaron elocuentes discursos alusivos, y los restos fueron colocados en espera de tal monumento, en la cripta del altar de los reyes, lugar hac√≠a tiempo destinado √° los virreyes y despu√©s √° los Presidentes de la Rep√ļblica y en el cual han permanecido dichos restos que se distinguen unos de otros por las letras que ostentan. El cr√°neo de Hidalgo tiene un H; el de Aldama, una A; el de Allende, AE. Y as√≠ los dem√°s‚?Ě.