Asesinato 'desempolva' un problema de años


Las cuatro personas que ‘trabajaban’ en una de las principales arterias de la ciudad, tienen su propia historia de supervivencia y muerte


FRANCISCO DÍAZ y MAURICIO BELLOC | 23/09/2018

1
1

LAREDO, TX.- Durante el día, la avenida San Bernardo es una de las arterias de mayor movimiento y actividad comercial en la ciudad, gente va y gente viene, pero en la noche se transforma en un grotesco desfile de mujeres y hombres que venden sus caricias al mejor postor y donde a diario se tejen historias de tristeza, de miseria humana, de supervivencia... y de muerte.

Y fue precisamente la muerte de tres mujeres y de un transgénero a manos de un asesino serial que en menos de dos semanas enlutó a cuatro familias, la que “desempolvó” un añejo problema que tiene Laredo, donde las autoridades y la sociedad “cierran” los ojos y dejan que las actividades continúen, aunque cueste vidas.

Melissa Ramírez usaba la avenida San Bernardo para llevar dinero a su mamá y a sus cinco hijos vendiendo su cuerpo. La joven de 29 años jamás imaginó que este “trabajo” le costaría la vida a manos de un desquiciado.

Ella llegó hasta el grado 11 en la preparatoria LBJ, le encantaba tocar el acordeón, pero la pobreza y las malas decisiones la llevaron a la tal avenida. Deja atrás cinco hijos, el mayor de 13 años y el más pequeño de apenas 9 meses, quienes viven con la madre de ella en Río Bravo, Texas.

“Mi hija era muy alegre, siempre estaba sonriente, yo no la juzgo, ella tenía que buscar la forma de sacar adelante a sus hijos”, dijo Cristina Benavides, la mamá de quien sería la primera víctima del agente federal Juan David Ortiz al encontrar su cadáver con un balazo en la cabeza la madrugada del 3 de septiembre.



“Estaba muy contenta, la pasó con los niños en la tarde y al llegar la noche se arregló y se fue, jamás me imaginé que ya no la volvería a ver”, recordó.

Cristina dijo que el destino se empeña en hacerla sufrir pues hace 12 años perdió a su hijo Carlos de leucemia y ahora perdió a Melissa.

“Yo sólo pido justicia, que castiguen al asesino, mi hija no merecía morir de esta manera tan despiadada”, afirmó.

MALAS DECISIONES

Claudine Anne Luera contaba con 42 años, fue la segunda víctima de Ortiz, era madre también de cinco hijos, dos pares de gemelos y dos de ellos con autismo. Trabajaba en la San Bernardo para sobrevivir y había perdido a sus hijos por sus constantes recaídas en las drogas.

Sus amigas la recuerdan con cariño porque pese a sus problemas, era una mujer de mucho corazón que apoyaba siempre a los demás y pese a todo, amaba a sus hijos con toda su alma.

“Estaba muy contenta porque uno de sus hijos graduó de la universidad, creo que fue uno de los días más felices de su vida, por eso nos parece injusto que la juzguen sin conocer sus razones, ella ante todo era un ser humano, una madre, una hermana, una amiga fiel”, manifestó una amiga de la infancia.

Recordó que Claudine era muy juguetona y alegre desde que estaban juntas en la secundaria Christen y luego en la preparatoria Martin, aunque no graduó.

“Como muchas personas lo hacemos ella cometió algunos errores, tomó malas decisiones y aunque trataba de mantenerse limpia para sus hijos, no era fácil lograrlo y recaía”, indicó.

Sus cinco hijos le fueron entregados por las autoridades a su familia, sus hermanas cuidan de ellos aunque le permitían verlos cuando ella estaba bien.

Malena Ignacia Benítez tiene 17 años, estudia en la preparatoria Alexander y aunque no veía mucho a su madre la amaba.

“La vi por última vez hace como un mes en la graduación de mi hermano, estaba muy contenta, la voy a extrañar, yo sólo pido que se haga justicia para todas las víctimas y que mi mamá descanse en paz por fin”, afirmó.



UN JOVEN ALEGRE



Elva Ortiz sintió un golpe en el corazón cuando se enteró que habían matado a varias personas que caminaban en la San Bernardo.

“Le llamé a su teléfono y no me respondió, puse su foto en Facebook y al poco tiempo me confirmaron que era uno de los muertos, sentí que mi corazón se desgarró”, expresó.



Elva vive en Indiana desde hace varios años y la última vez que vio a su hijo Humberto Ortiz fue en el mes de mayo, cuando estuvo de visita en Laredo.

Humberto era un transgénero conocido como “Janelle”, frecuentaba la avenida para sostenerse.

“Para mí era solamente mi hijo, un muchacho siempre alegre, siempre sonriente, le encantaba conocer gente, era muy social”, recordó.

Humberto, quien fue asesinado el 15 de septiembre también por el agente Ortiz, tenía 28 años, nació y se crió en Laredo, estudió la preparatoria en Cigarroa y tenía muchos amigos y amigas que lo apreciaban.

“Yo era su amiga, pero me decía tía, lo vi unos días antes de su muerte, aquí en el centro de Laredo, me saludó y me dijo que le encantaba cómo me maquillaba, era un muchacho muy respetuoso, no le hacía daño a nadie”, dijo Reina Tovar.

HISTORIA SIMILAR

La historia de Griselda Cantú es muy parecida a la de las otras víctimas del supervisor de la Patrulla Fronteriza y ex miembro de la Fuerza Naval de Estados Unidos. Contaba con 35 años y fue la cuarta víctima de Ortiz la noche del 15 de septiembre cuando “trabajaba” en la fatal vía.



Ella también tenía familia, problemas de adicciones y frecuentaba la avenida en busca de clientes para mantener los gastos.

La avenida San Bernardo se convierte de noche en un grotesco desfile de venta de sexo.













Dale ME GUSTA a nuestra página de Facebook o síguenos en Twitter como @Elmananaonline

Editora Argos agradece cada una de las opiniones vertidas en este sitio.
Internet es una herramienta formidable para ejercitar la libertad de expresión y servir como medio de legítima denuncia, crítica y opinión.

Por el respeto a esta encomienda, El Mañana se reservara el derecho a editar o publicar mensajes obscenos o bien que atenten contra la ley, el orden social y la dignidad de terceros.



Agregar un comentario nuevo




Nuevo Laredo, Tamps.  
Compra
$17.80
Venta
$18.50
MINUTO A MINUTO
EDICION
IMPRESA
 
internet@elmanana.com.mx