¿Quiénes somos?



| 25/09/2018

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¿Quiénes somos cuando por Jalisco deambulan dos tráileres repletos de cadáveres, porque los muertos rebasan la capacidad de almacenamiento, y no hacemos nada? ¿Quiénes somos cuando 150 personas de 10 Estados llegan al Servicio Jalisciense de Ciencias Forenses con la esperanza de encontrar a los suyos en los dos remolques descubiertos, y no gritamos de rabia?

¿Quiénes somos cuando la ejecución de seis jóvenes, parados afuera de una tienda en Pénjamo, Guanajuato, se vuelve una nota cotidiana, como cualquier otra, y ya ni sacude? ¿Quiénes somos cuando en Veracruz descubren fosa tras fosa, esqueleto tras esqueleto, cientos contando, y no reaccionamos?

¿Quiénes somos cuando todos los días matan a una mujer convirtiendo al feminicidio en una “epidemia” en palabras de la ONU, y lo permitimos?

¿Quiénes somos cuando asesinan a 80 mexicanos cada 24 horas y no tomamos las calles para reclamarlo?

¿Quiénes somos cuando las procuradurías y los ministerios públicos no tienen la capacidad investigadora o pericial para lidiar con la criminalidad rampante y no exigimos que cambien? ¿Quiénes somos cuando los padres de tantos jóvenes desaparecidos buscan por su propia cuenta a sus hijos, y no los acompañamos?

¿Quiénes somos cuando estudios sobre la tortura policial revelan que 38 por ciento de las mujeres detenidas en Coahuila y 30 por ciento en Tabasco dicen que fueron violadas durante su arresto, y guardamos silencio?

¿Quiénes somos cuando un reportaje de The Wall Street Journal informa que en el último año, en Acapulco, una ciudad de 800 mil personas, hubo 953 asesinados -más que en Italia, Suiza, España, Portugal, y Holanda juntos- y nos hemos acostumbrado a ello?

¿Quiénes somos cuando el Ejército mata a dos estudiantes en el Tec de Monterrey hace ocho años, les siembra armas, inventa que iban armados “hasta los dientes”, y seguimos creyendo que las Fuerzas Armadas deben permanecer al frente de la seguridad pública?

¿Quiénes somos cuando el Poder Judicial se ampara contra la creación de una Comisión de la Verdad para Ayotzinapa, y no nos escandaliza que lo haga? ¿Quiénes somos cuando vemos que acaban de asesinar a otro periodista -ahora en Chiapas- y simplemente lo añadimos a la lista de crímenes impunes?

¿Quiénes somos cuando pensamos que la solución a esta hecatombe es alargar las penas e incrementar la prisión preventiva, como nos dicen los políticos de la 4a. Transformación, y le apostamos al populismo penal?

¿Quiénes somos cuando la CNDH reporta que hubo ejecuciones arbitrarias, tratos crueles, manipulación de un cadáver y siembra de armas por el Ejército durante un enfrentamiento en Palmarito y no demandamos la reparación a las víctimas?

¿Quiénes somos cuando contemplamos a tantos mexicanos que han participado en los foros para la paz, convocados por el gobierno entrante, y permanecemos impasibles ante sus historias y sus reclamos y sus lágrimas?

¿Quiénes somos cuando exigimos que perdonen y olviden como si eso no entrañara pasar primero por la verdad y la justicia?

¿Quiénes somos cuando escuchamos propuestas -hechas una y otra vez- sobre la reducción de la violencia y creemos que ahora sí funcionarán porque las aplicarán personas de buena voluntad, y no demandamos más concreción, más especificidad, más innovación, más aprendizaje sobre lo que no funcionó?

¿Quiénes somos cuando frente a este país desgarrado, el debate público se centra en el derecho a pertenecer a la “comentocracia”? ¿O se vuelca sobre las cinco horas que AMLO estuvo varado en Huatulco por el congestionamiento del aeropuerto capitalino?

¿Quiénes somos cuando nos falta “coraje moral”? ¿Cuando en lugar del rugido de la indignación se impone el silencio de la aquiescencia? ¿Cuando los campos están llenos de cadáveres, pero las calles permanecen vacías porque nadie tiene tiempo o voluntad para marchar y denunciar y solidarizarse? ¿Cuando enfrentamos un México que normaliza y minimiza la miseria humana, enterrándola, arrumbándola en camiones, volviéndola parte del paisaje?

¿Quiénes somos si seguimos permitiendo que nuestro país se vuelva un lugar de hijos ausentes, hermanos desaparecidos, madres sonámbulas, padres catatónicos, fosas clandestinas y cementerios ambulantes? ¿Quiénes somos? ¿Los indiferentes? ¿Los apátridas?

opinion@elnorte.com





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