Mirador




25/09/2018

¿Cómo es el mundo, Terry, en que ahora vives?

Fuiste perro y hoy eres ángel. Tus largas orejas de Cocker Spaniel se volvieron alas. Estás soñando otros sueños que aquéllos que soñabas cuando vivías conmigo. Dormías, y de pronto te agitabas y gañías suavemente, igual que hacías cuando eras un cachorro.

Dime cómo es tu mundo, Terry. El mío, que conociste bien, nunca estuvo a tu altura. Hay en él mucha maldad, y tú fuiste muy bueno. Hay en él mucha tristeza, y tú nos trajiste alegría. Hay en él mucha violencia, y tú nos diste mansedumbre y paz. Hay en él odio, y tú nos amaste con perfecto amor.

Los hombres no merecemos a nuestros perros.

Ven a mis sueños, Terry, y deja que yo esté en los tuyos.

Suéñame como yo te sueño a ti.

Recordemos juntos nuestros recuerdos.

Donde hay recuerdos no hay muerte.

¡Hasta mañana!...