Huesos humanos, a la venta por 20 pesos


Sin saber su origen, jůvenes, en su mayorŪa, acuden a estos lugares en busca de restos ůseos para resolver una tarea, una prŠctica de laboratorio o sůlo conocer las piezas humanas



10/10/2018

Cd. de M√©xico.- Desde 20 pesos ‚??para el chesco‚?Ě, en un pante√≥n se puede obtener un f√©mur, o hasta los 2 mil 500 pesos en los que se cotiza un cr√°neo en el Mercado de Sonora es posible comprar huesos humanos para pr√°cticas m√©dicas o incluso realizar rituales de magia.

Sin saber su origen, jóvenes, en su mayoría, acuden a estos lugares en busca de restos óseos para resolver una tarea, una práctica de laboratorio o sólo conocer las piezas humanas.

El jueves fue detenido Juan Carlos ‚??N‚?Ě, quien declar√≥ ante autoridades ministeriales que mat√≥ a 20 mujeres, que abus√≥ de algunas de ellas y luego de asesinarlas comercializ√≥ sus restos. Durante el recorrido que EL UNVIERSAL realiz√≥ por varios panteones y por locales en el mercado, los encargados dijeron que ‚??por lo que ha sucedido‚?Ě en el caso del llamado Monstruo de Ecatepec era complicado conseguir un hueso, pero al cabo de cuatro horas se pudieron obtener un f√©mur y otro m√°s que tiene apariencia de una costilla.

El reglamento de la Ley General de Salud en Materia de Control Sanitario de la Disposici√≥n de √?rganos, Tejidos y Cad√°veres de Seres Humanos establece en su art√≠culo 29 que ‚??la obtenci√≥n, guarda, conservaci√≥n, preparaci√≥n y utilizaci√≥n de √≥rganos, tejidos y productos de seres humanos vivos o de cad√°veres para fines terap√©uticos, de investigaci√≥n cient√≠fica o de docencia s√≥lo podr√° hacerse en instituciones autorizadas para ello‚?Ě, por lo que su venta para cualquier fin es ilegal.

En el Mercado de Sonora y los panteones de la Ciudad de México se constató que sí existe quien vende huesos que, asegura, son de humano y promete conseguir partes específicas, como cráneo, piernas y brazos, siempre y cuando se deje una cantidad de dinero como anticipo.

Joaqu√≠n se dedica a vender hierbas y t√©s. Su puesto est√° casi al final del callej√≥n Canal, en la parte trasera del mercado. Al preguntarle en d√≥nde se pueden conseguir este tipo de restos, respondi√≥: ‚??Si me esperan, ahorita les traigo uno‚?Ě.

El comerciante caminó hacia los puestos donde venden productos para santería, en menos de cinco minutos el hombre que vestía un pantalón de mezclilla y un mandil de la misma tela regresó con una bolsa negra.

‚??S√≥lo tienen estos, son huesos peque√Īos, pero dicen que s√≠ son de humano, casi todos venden hueso molido y a menos que sea por encargo pueden traerles un cr√°neo, brazos, pies, pero ah√≠ s√≠ dejar√≠an a cuenta unos mil pesos‚?Ě.

‚??Y por √©stos, ¬Ņcu√°nto?‚?Ě, se le pregunt√≥. ‚??Cada uno en cien varitos‚?Ě, dijo Joaqu√≠n.

M√°s tarde, en un pante√≥n de la Ciudad de M√©xico, el equipo de este diario se hizo pasar por familiares de un estudiante de criminal√≠stica que necesitaba los restos para una pr√°ctica, el resultado fue obtener un hueso que estaba al lado de una tumba por 20 pesos, ‚??para el chesco‚?Ě.

‚??¬ŅQuiere agua?‚?Ě, susurr√≥ Juan. ‚??No, lo que pasa es que estamos buscando qui√©n nos venda huesos, es para mi hermano menor, que estudia criminal√≠stica‚?Ě.

Con un movimiento de cabeza, el se√Īor contest√≥: ‚??Ac√° est√° pelado, luego andan viendo qui√©n vende y nos llaman profanadores de tumbas, pero s√≠ se los piden para sus pr√°cticas, para empezar a hacer sus estudios‚?Ě. Agreg√≥ que suelen ser m√°s estudiantes de Medicina quienes llegan para comprar huesos, ‚??han venido varios, a escondidas, porque esto es muy delicado‚?Ě.

Para evitar estas prácticas, la UNAM cuenta con el Programa de Donación de Cuerpos, con el que se compromete a tratar de manera ética los restos humanos, a fin de impulsar, desarrollar y generar conocimientos en materia de ciencias médicas y forenses.

Con miedo de que fu√©ramos alg√ļn tipo de autoridad, Pedro, quien vest√≠a una playera verde y un pantal√≥n azul, no se atrevi√≥ a mandarnos con quienes dice se dedican a vender cr√°neos y huesos, ‚??los dan caros, pero ahorita como est√°n las cosas, para saber si son inspectores, es mucho arriesgue‚?Ě.

Se ofreci√≥ a recorrer el pante√≥n en busca de huesos, ‚??los puedo acompa√Īar, aqu√≠ luego cuando entierran gente nueva, sacan otros restos y ah√≠ quedan botados‚?Ě. Experto en el camino, se adelant√≥, al tiempo que cont√≥ que martes y viernes, mujeres dedicadas a la ‚??brujer√≠a‚?Ě visitan el pante√≥n y hacen rituales, ‚??tambi√©n buscan huesos o entierran cosas‚?Ě.

De pronto, al lado de una tumba, hall√≥ un hueso largo y grit√≥: ‚??¬°Ya les encontr√© uno!‚?Ě, como si se tratara de un tesoro, y empez√≥ a medirlo con su pie. ‚??Est√° largo, no creo que sea de brazo‚?Ě, dijo, mientras nos guiaba a la salida del pante√≥n, en donde se le entregaron 20 pesos para que pudiera comprar su refresco.