El Conde Nadoh




07/12/2018


‚??Me acuso, padre, de que anoche pequ√© gravemente con mi novio con las manos y la boca‚?Ě. As√≠ le dijo Floril√≠ en el confesonario al padre Arsilio. ‚??¬°Santo Cielo! -invoc√≥ el buen sacerdote-. ¬°C√≥mo fuiste a hacer eso, desdichada! Eres celadora perpetua de la Venerable Cofrad√≠a del Fervor, portaestandarte de la Congregaci√≥n de Congregantes y secretaria de la Sociedad Samaritana ¬Ņy a√ļn as√≠ incurriste en tales actos l√ļbricos manuales y bucales? ¬°Insensata! Tendr√°s que lavarte las manos y hacer gargarismos con agua de San Seren√≠n el Casto. En fin, dime exactamente qu√© fue lo que hiciste con tu novio. Pero antes d√©jame acomodarme bien en el asiento para o√≠rte mejor‚?Ě. Explic√≥ su pecado Floril√≠: ‚??Me dijo √©l que si le permit√≠a acariciarme el busto. Yo me enoj√© bastante. Le hice una se√Īa grosera con las manos y con la boca le dije que se fuera a tiznar a su mam√°‚?Ě... Un tipo le cont√≥ a su amigo en el bar Roco: ‚??De no ser por los ni√Īos mi esposa y yo nos habr√≠amos divorciado‚?Ě. El otro se conmovi√≥: ‚??¬ŅLos ni√Īos les pidieron que no se divorciaran?‚?Ě. ‚??No -aclar√≥ el sujeto-. Ni ella ni yo quisimos quedarnos con ellos‚?Ě... Himenia Camafr√≠a, madura se√Īorita soltera, fue a la consulta de un m√©dico joven y galano. El apuesto doctor, despu√©s de hacer el correspondiente interrogatorio cl√≠nico, le pidi√≥: ‚??Desv√≠stase por favor y acu√©stese en la mesa de ex√°menes‚?Ě. ‚??Lo har√© -replic√≥ muy seria la se√Īorita Himenia-, pero sepa usted que est√° jugando con fuego‚?Ě... Tetonina Grandnalguier, vedette de moda, puso los ojos en don Alg√≥n, salaz y adinerado ejecutivo. Una noche de luna llena salieron de paseo y ella le dijo a su provecto gal√°n: ‚??Si viera usted, don Alg√≥n, c√≥mo me pone rom√°ntica la lana. Digo, la luna‚?Ě... Aunque vivi√≥ en el Medioevo, el conde Nadoh no era medioeval: era m√°s bien medio ca√≥n. Entre todos los nobles del Languedoc fue el √ļnico que no se apunt√≥ para ir a las Cruzadas. El arzobispo Chispo le pregunt√≥ con acrimonia: ‚??¬ŅQu√©? ¬ŅNo te interesa ir contra los infieles?‚?Ě. ‚??No -replic√≥ el conde lisa y llanamente-. Prefiero quedarme con las infieles‚?Ě... Ms. Mo Bydick era una se√Īora bastante entrada en carnes. Una ma√Īana su marido les cont√≥ a sus amigos: ‚??Anoche mi mujer se cay√≥ de la cama‚?Ě. Quiso saber uno: ‚??¬ŅDe qu√© lado?‚?Ě. Contest√≥ el otro: ‚??De los dos‚?Ě... Aquel se√Īor tocaba la guitarra -al menos el chundata, chundata- y cantaba pasablemente las antiguas canciones de Esparza Oteo, Lerdo de Tejada y Jorge del Moral. Un d√≠a le coment√≥ a su esposa: ‚??Mi compadre Trovo y yo vamos a formar un dueto. Se llamar√° ‚??Dueto Vern√°culo‚??‚?Ě. Acot√≥ con desabrimiento la se√Īora: ‚??Seguramente el compadre ser√° Verna‚?Ě... Simpliciano, candoroso doncel, se enamor√≥ de Taisia, mujer de pr√≥digos encantos lo mismo por la parte anterior que por la posterior. Le propuso matrimonio y ella, aunque sorprendida por la proposici√≥n, acept√≥ su ofrecimiento. √?l le dio el anillo de compromiso, pidi√≥ su mano y mand√≥ hacer las invitaciones de la boda. No obstante la inminencia de las nupcias ansiaba gozar ya de las bellezas de la joven, pero no se animaba a pedir ese adelanto pues tem√≠a lastimar el pudor y recato de su inocente prometida. Le confi√≥ tal cuita a su mejor amigo. Le pregunt√≥: ‚??¬ŅCrees que Taisia aceptar√° darme su amor antes de casarnos?‚?Ě. ‚??Claro que s√≠ -lo anim√≥ el otro-. ¬ŅPor qu√© iba a hacer contigo una excepci√≥n?‚?Ě... Do√Īa Panoplia de Altopedo y su esposo don Sinople fueron a cenar en el restor√°n ‚??La hermana de lord Byron‚?Ě, que por esos d√≠as estaba muy de moda. La se√Īora, dama de buena sociedad, se jactaba de saber mucho de vinos, de modo que quiso ordenarle personalmente al encargado de servirlos el tinto que en la cena iban a degustar. Le pregunt√≥ al mesero: ‚??¬ŅD√≥nde est√° el sommelier?‚?Ě. ‚??Donde siempre, se√Īora -le inform√≥ el individuo-. Al fondo a la derecha‚?Ě... Don Magistro, reconocido historiador, le dijo a su mujer: ‚??No s√© qu√© tema abordar en mi pr√≥ximo libro‚?Ě. Le sugiri√≥ ella: ‚??¬ŅPor qu√© no escribes acerca de sexo?‚?Ě. ‚??¬ŅDe sexo? -se azar√≥ don Magistro-. ¬ŅC√≥mo voy a escribir acerca de sexo? Yo soy historiador‚?Ě. ‚??Precisamente -confirm√≥ la se√Īora-. Para ti el sexo ya es historia‚?Ě... FIN.