Mirador




15/12/2018

Llegó el color rojo y me dijo de buenas a primeras:

- Soy el mejor de todos los colores.

Pensé: si alguien dice que es el mejor, por ese solo hecho ya no es el mejor. No se lo dije -se hubiera puesto rojo-, pero le comenté que el verde también es buen color, lo mismo que el azul, el amarillo y los demás colores. Todos son igualmente valiosos. Si el rojo fuera el mejor, entonces el cielo querría ser rojo, lo mismo que la tierra y las aguas del mar. No sería grato vivir en un mundo pintado todo de rojo.

El color rojo pareció entender, a juzgar por lo que me dijo antes de irse:

- Salúdeme por favor al verde, al amarillo y al azul.

Por este medio lo hago. Reciban los demás colores el saludo del rojo, y alegrémonos todos: un país en el que hay muchos colores es mejor que otro en el que hay un solo color.

¡Hasta mañana!...