PERFIL
ANTERIORES
26/06/2017
19/06/2017
12/06/2017
05/06/2017
29/05/2017
15/05/2017
08/05/2017
24/04/2017
04/07/2016

7
0
Artículo

En busca de


Denise Dresser

Yo quiero un Presidente que haya puesto los pies en la casa de algún padre de los 43 normalistas. Quiero a alguien que haya marchado infinidad de veces por las calles en nombre de una causa, sin ganarla. Quiero a alguien que lo haya perdido todo y haya tenido que reinventarse y levantarse y seguir respirando. Quiero un Presidente que haya recogido la basura en una escuela pública en uno de los municipios más pobres de Guerrero y que haya pagado una pipa para llevar agua a los baños de allí. Quiero a alguien que la vida rompió y tuvo que pegarse de nuevo, sin ayuda de un mecenas o un padrino o un partido. Quiero un Presidente que haya llorado por su país. Quiero un Presidente que haya sentido miedo de ser apresado o torturado o extorsionado por la policía.

Yo quiero un Presidente forzado a litigar un caso personal en cualquier tribunal del país, año tras año, expediente tras expediente. Quiero un Presidente víctima del acoso en el metro o cualquier forma de transporte público. Quiero a alguien que haya tenido un aborto o haya acompañado a su pareja, llorando, a sufrirlo. Quiero un Presidente que haya mirado a los ojos a cualquier madre que perdió un hijo en la Guardería ABC. Quiero a alguien que estuvo parado horas en la cola de la Comisión Federal de Electricidad o en un banco, intentando fútilmente resolver algún cobro arbitrario. Quiero un Presidente que haya sentido miedo de caminar solo por la calle de su ciudad cualquier noche. Quiero alguien varado en un corredor repleto del IMSS, esperando noticias de la intervención quirúrgica tardía a su madre, después de esperar meses.

Yo quiero un Presidente que ha intentado renovar su pasaporte o su credencial del INE o su licencia, y que luego de horas en la cola, le avisan que se cayó el sistema y le piden que regrese otro día. Quiero a alguien con amigos periodistas asesinados o amenazados o desaparecidos. Quiero un Presidente al que le hayan llamado “puto” o “puta”. Quiero a alguien que ha sollozado en el velorio de un colega asesinado por ser gay o que murió de SIDA. Quiero un Presidente obligado en algún momento de su vida a pedir dinero prestado para pagarle a un abogado o a un médico o a un notario o a un secuestrador. Quiero un Presidente que haya corrido en el Zócalo, perseguido con toletes por protestar; un desobediente civil. Quiero a alguien que no provoque pena cuando viaje al extranjero, con la mirada perdida y la cabeza también.

Yo quiero un Presidente con el corazón espinado por Tlatlaya y Tanhuato y Ostula y Ayotzinapa y Nochixtlán. Quiero a alguien que no logre conciliar el sueño por las noches pensando en los mexicanos asesinados por la Policía Federal y el Ejército, tantos. Quiero a alguien que haya sido maestro porque en el aula le enseñaron más de lo que sabía cuando entró allí. Quiero un Presidente superviviente de esos golpes que da la vida, “como de la ira de Dios”, y que siga de pie.

Quiero un Presidente al cual apalearon en su casa o en la calle y cuando fue al Ministerio Público le dijeron que se lo buscó. Quiero a alguien que se enamoró como un idiota y lo trataron como un idiota, pero sobrevivió y sabe lo que es cargar con cadáveres adentro.

Quiero un Presidente que haya pasado horas y horas y horas en las cárceles de este país, oyendo historias, aprendiéndoselas de memoria. Quiero un Presidente que pagó una hipoteca durante años, y a veces no le alcanzaba y tenía que trabajar de más.

Yo quiero un Presidente que haya visto llorar a sus padres después de una devaluación, cuando perdieron su casa y su carro y sus ahorros y su esperanza y su patria. Quiero a alguien que padeció el dolor crónico -de esos que no dejan pensar siquiera- y fumó mariguana y lo hizo a escondidas. Quiero un Presidente que ha estado en terapia, conviviendo con sus demonios de frente en lugar de endilgárselos a los demás. Quiero un Presidente detenido en un retén militar, ovillado, asustado. Quiero a alguien que ha escondido en su casa a un muchacho, autodefensa, que salió huyendo de su estado, perseguido por todos los bandos.

Porque como escribe Zoe Leonard en su magistral obra “Quiero un presidente”, yo quiero saber por qué esto no es posible. Por qué nos acostumbramos a creer que el presidente de México puede ser un payaso o un corrupto o un incompetente. Siempre un capataz y nunca un peón. Siempre un mentiroso. “Siempre un ladrón y nunca aprehendido”.



Dale ME GUSTA a nuestra página de Facebook o síguenos en Twitter como @Elmananaonline

Editora Argos agradece cada una de las opiniones vertidas en este sitio.
Internet es una herramienta formidable para ejercitar la libertad de expresión y servir como medio de legítima denuncia, crítica y opinión.

Por el respeto a esta encomienda, El Mañana se reservara el derecho a editar o publicar mensajes obscenos o bien que atenten contra la ley, el orden social y la dignidad de terceros.

Agregar un comentario nuevo






Nuevo Laredo, Tamps.  
Compra
$17.00
Venta
$17.90
EDICION
IMPRESA
 
internet@elmanana.com.mx