07/12/2016

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Las ruinas circulares

El gran pendiente en la cultura de Nuevo Laredo


Marcos Rodríguez Leija

Durante el gobierno de Carlos Canturosas Villarreal el arte y la cultura decayeron, jamás se le vio en un acto de esta índole, no hubo inversiones contundentes ni programas sólidos que demostraran el “cambio” tanto pregonado. La autocracia ejercida por este personaje ostentoso que busca reelegirse y las mafias a las que les abrió camino en la administración pública parecen repetirse con la nueva presidencia municipal.

Como diputado local que fue, Enrique Rivas Cuéllar sabe que la llamada Dirección Municipal de Arte y Cultura no debería operar bajo ese nombre ni con la estructura institucional actual. Desde el 26 de marzo de 2010, de acuerdo al Decreto LX-1069el Poder Legislativo de Tamaulipas la transformó en un (OPD) organismo descentralizado de la administración pública municipal.

Por tal motivo el área cultural debería funcionar como Instituto para el Desarrollo Cultural (INDECULT), dotado de personalidad jurídica y patrimonio propio, pero lo anterior no se ejerce ni se cumple lo que marca la ley.

Entre los objetivos están la preservación y promoción del patrimonio artístico, histórico, arquitectónico y cultural tangible e intangible de Nuevo Laredo. También el estímulo a la creación y producción artísticas con absoluto respeto a la equidad, la libertad de expresión y de creación.

Otra obligación de la cual se carece en la ciudad, es el diseño y ejercicio de programas de educación y profesionalización artísticas y de capacitación cultural.

Se ha incumplido con acciones que establecen no sólo varios apartados del Decreto LX-1069, también lo estipulado en Ley de Fomento para la Cultura y las Artes del Estado de Tamaulipas. No hay participación en el fomento cultural para las personas discapacitadas, ni para los ancianos, ni se fomenta la investigación literaria, ni la proyección de las expresiones de la identidad propia y colectiva más allá de nuestros límites geográficos.

Al igual que el resto de los institutos municipales, el INDECULT debería estar en funciones actualmente e integrado por la Junta de Gobierno, por el director general del instituto, por un Consejo Consultivo Ciudadano y un Órgano de Vigilancia. Debería estar conformado por un representante del Consejo Sociedad-Gobierno, por un presidente del Consejo Consultivo Ciudadano del Instituto, por un titular del Órgano de Vigilancia y por dos promotores culturales y/o creadores artísticos con reconocimiento social por su trayectoria y participación en el desarrollo cultural de Nuevo Laredo, Tamaulipas, propuesto por el Consejo Sociedad-Gobierno.

El decreto establece que quien dirija dicho instituto deberá ser aprobado por la Junta de Gobierno y contar con reconocida y comprobada experiencia y conocimiento en la promoción, gestión y desarrollo cultural de Nuevo Laredo; además, se le obliga a presentar un informe trimestral del estado que guarda la administración del organismo así como de su patrimonio ante el Ayuntamiento y hacer cumplir los objetivos del instituto, entre otras acciones.

Pero aún con una ley de transparencia, con un Cabildo y legisladores obligados a fiscalizar a los funcionarios y exigirles la correcta aplicación de los recursos, en los gobiernos no hay seguimiento ni evaluación que obligue a alguien a cumplir cabalmente las leyes y a comparecer.

¿Acaso en el resto de los institutos, donde ya hubo nombramientos, se conformaron previamente los Consejos Consultivos Ciudadanos para aprobar a los funcionarios que los dirigen?

En Nuevo Laredo no hay acciones sólidas en pro de una cultura que permita la reconstrucción del tejido social aun cuando en nuestra ciudad proliferan las conductas antisociales. Aquí los espacios culturales lucen vacíos y deteriorados ante la falta de creación de públicos.

Las actividades del gobierno local son triviales, recurrentes y de baja calidad. En estas, además de promover el voto se auto promueven los directores, jefes y coordinadores de espacios culturales que conforman la estructura de gobierno dejando fuera a la comunidad artística independiente.

La comisión de cultura del Cabildo de Nuevo Laredo debería atender la omisión del Decreto LX-1069 y tantas irregularidades de antaño que a mansalva y sin control se repiten en la actualidad.

El INDECULT fue creado para diseñar, planear y ejercer políticas culturales que beneficien a todos los sectores, que respondan a las necesidades y propuestas de la sociedad. No impulsar su funcionamiento sería omitir la ley y hacerse de la vista gorda sería demostrar que la búsqueda de una ciudad moderna sigue siendo demagogia y que aquellos que ahora ostentan un cargo público sólo buscan el beneficio propio más que transformar las instituciones y erradicar en estas las prácticas inmorales y corruptas.

Marcos Rodríguez Leija es Premio Nacional de Periodismo 2000-2001 y forma parte del Diccionario de Escritores Mexicanos del Siglo XX publicado por la UNAM.

Contacto: marcosleija@gmail.com




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