01/05/2017

22
0
PRO Inclusión

Sin tags


Martha Luján

Dejando los adjetivos y cualquier diagnóstico o condición de lado y recordando que sólo somos humanos -todos humanos- ponemos sobre la mesa la DIVERSIDAD.

Siendo mujer y después de haber pasado muchos años viviendo al lado de personas con discapacidad y otros colectivos oprimidos, he tenido tiempo de reflexionar sobre los vicios y violentas etiquetas de los que nos autodenominamos “normales”, hacia grupos tradicionalmente excluidos, entre ellos el de las personas con discapacidad.

Recuerdo un día, en una entrevista de radio, aproveché un corte comercial para aclarar lo importante que era el que se refirieran a las personas con discapacidad como personas. ¡No son autistas o Down o discapacitados! Son personas. Enfáticamente dije: Llamarlos por su condición es etiquetarlos y no está bien etiquetar a nadie.

¿Por qué? Preguntaron. Respondí que llamar a las personas con síndrome de Down como Down –por ejemplo- no favorecía los procesos de inclusión social y que además no era justo reducir la persona a una parte de ella. Esto no quiere decir por ejemplo que neguemos la condición genética, neurológica o funcional de nadie, más bien quiere decir que negamos que la condición sea lo único que se reconozca de la persona.

Efectivamente: una persona con síndrome de Down tiene una condición genética particular, pero esta no la hace Down. No la convierte a Down. Su condición no debe definirla.

Hay un montón de complejidades no relacionadas con ella, que corremos el riesgo de perdernos si vemos sólo la etiqueta: #síndromedeDown.

En fin, después del corte y la aclaración, todos los conductores tenían duda sobre la manera adecuada de referirse a mi hijo -que estaba conmigo y que tiene síndrome de Down-. Después de un rato de tensión, finalmente una de las conductoras se atrevió a preguntar: Entonces; ¿cómo debería llamar a tu hijo? Discapacitado no, ¿verdad? Down no es correcto, ¿cómo le digo entonces?, me dijo realmente confundida. Yo le contesté: Se llama Rafael. Pero casi todo el mundo le dice Chachito. Puedes llamarlo por su nombre. Sonreímos !relajados!

Es bueno recordar que todos somos humanos y que tenemos un nombre que nos identifica. Que no importa el color de nuestros ojos o nuestra piel, que no importa si tenemos 46 o 47 cromosomas, o si nuestro cerebro tiene o no descargas eléctricas inusuales. Todas las personas somos humanas y todas tenemos derecho a ser quienes somos sin ser etiquetados, discriminados, excluidos o marginalizados. De esto hablamos cuando decimos DIVERSIDAD.  Hablamos de que somos humanos y de que tenemos la misma dignidad inherente por ser humanos. Entre adultos, el respeto hacia la diversidad y la convivencia deberíamos siempre celebrarlo, especialmente porque requiere romper estereotipos, vencer prejuicios y construir una mente más abierta y tolerante.

Pero, ¿cómo explicar-enseñar-normalizar los principios de diversidad a los más pequeños? Esta semana hablando con amigas-mamás de niños sin discapacidad, sobre el reto de la convivencia desde la diversidad, nos preguntábamos esto. Alguna de ellas me decía que sus hijos pequeños no sabían –por ejemplo- qué hacer cuando se enfrentaba con alguna crisis o rabietas en niños con autismo, entre los cuales sus hijos están ahora conviviendo. Ella decía, los expongo a la convivencia, pero en la relación evidentemente hay formas de conducta de los otros que me cuesta explicarles.

En mi opinión, creo que es importante que la convivencia venga siempre acompañada por información clara, al nivel de cada niño que cuestiona, que sea positiva y que los eduque a dar y recibir, de todos los que la vida nos presente en el camino. Porque todas las personas podemos y debemos acoger, respetar y aprender de todas desde el respeto, la tolerancia y a inclusión. Sin etiquetarnos ni clasificarnos, ni cosificarnos.

Convivir sin etiquetas es un proceso y debemos estar atentos y presentes. Sin miedo a no decir lo correcto o no hacer lo necesario para ser incluyentes y respetuosos desde la diversidad.

¿Te atreves a vivir sin#tags?





Dale ME GUSTA a nuestra página de Facebook o síguenos en Twitter como @Elmananaonline

Editora Argos agradece cada una de las opiniones vertidas en este sitio.
Internet es una herramienta formidable para ejercitar la libertad de expresión y servir como medio de legítima denuncia, crítica y opinión.

Por el respeto a esta encomienda, El Mañana se reservara el derecho a editar o publicar mensajes obscenos o bien que atenten contra la ley, el orden social y la dignidad de terceros.

Agregar un comentario nuevo






Nuevo Laredo, Tamps.  
Compra
$16.80
Venta
$17.40
EDICION
IMPRESA
 
internet@elmanana.com.mx