14/05/2017

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En voz alta…

Bailando en arena movediza


Pedro Chapa Salinas



Unos lo consideran otra distracción, otros lo justifican como un derecho inobjetable, y la gente sana lo califica como una estupidez más de un presidente que cada día que pasa se auto acorrala más.

“Nunca es un buen día para correr a un director del FBI…”, dijo Trump en una entrevista un día después de que, según declaraciones contradictorias, el presidente de los Estados Unidos de Norteamérica tomara la por demás controvertida decisión. Contradictorias ya que un día antes, tanto su asesora predilecta, Kellyanne Conway, así como su segunda a bordo en la jefatura de prensa, dijeron todo lo contrario.

Así es, una estrategia planteada desde la Casa Blanca en la que el guión sería cuidadosamente estructurado por los abogados y expertos en procedimientos burocrático administrativos, a la que el presidente debía ajustarse al pie de la letra. Pero de nuevo este, simplemente no se ajustó, declarando que él, y nadie más que él, tomó la decisión.

Derivado de las recomendaciones, tanto del procurador general Jeff Sessions, así como de su segundo a bordo, que apuntaban a un mal desempeño del director del FBI, James Comey, que según no hizo bien su trabajo en la investigación de los correos electrónicos de Clinton, justificación suficiente para el despido solicitado por Trump.

El problema radica en lo que estaba precisamente detrás de dicho despido, cuya justificación, más bien, es el reducto de declaraciones hechas en más de una ocasión por Comey en una audiencia pública ante la comisión del Senado que sigue el caso, de que, tanto el presidente, como su equipo de campaña, eran investigados por el FBI en relación a la posible colusión de éstos con los rusos para efectos de interferir en el proceso electoral que llevara a Trump a la Casa Blanca.

En la entrevista concedida por Trump a una cadena que el mismo cataloga como proveedora de “noticias falsas”, CNBC, declaró que tuvo una cena con el hoy ex director del FBI en la que le preguntó si era el como persona, y como ciudadano, investigado, a lo que según asegura el presidente, Comey negó en más de una ocasión.

Pues para echar más leña al fuego, no sólo se volvió a atrever a Twitear, sino que esta vez, ahora sí, como se dice coloquialmente, “se voló la barda” escupiendo otra de esas dejadas: “James Comey más vale que no haya grabaciones de nuestras conversaciones antes de que empiecen a fugarse a la prensa!” (sic).

¿Qué están esperando para enjuiciar políticamente a este personaje? ¿Qué acaso no es del interés nacional de todos los gringos y los no tanto que también son norteamericanos, el esclarecer el asunto de la intervención rusa en el proceso electoral, tope donde tope? O ¿acaso si el presidente está inmiscuido, los republicanos lo defenderían a capa y espada? ¿Será posible que siga bailando Trump en la arena movediza del pantano que prometió drenar?

Adendum: Ya comenzaron las demandas en contra de la ley (SB4). La Ciudad de El Cenizo y el Condado de Maverick fueron los primeros valientes que levantaron la voz junto con el apoyo de LULAC.

Esto es sólo el principio de un movimiento que pretende detener una de las aberraciones más racistas e inconstitucionales que un puñado de republicanos y el gobernador xenófobo de Texas, Greg Abbot, pretenden imponer.

Bien por los que se pronuncian en contra. Mejor por los que lo hacen públicamente y en voz alta.

¡Únase a la resistencia!




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