PERFIL
ANTERIORES
22/11/2017
15/11/2017
08/11/2017
01/11/2017
25/10/2017
18/10/2017
04/10/2017
27/09/2017
20/09/2017
19/07/2017

0
0
Compartiendo opiniones

Santiago de la Fuente


Padre Leonardo López Guajardo

Reconozco que la entrega de los “Arieles” a lo mejor del cine nacional, no es el tipo de eventos al que suelo ponerle atención. Sin embargo, me alegró muchísimo enterarme del “Ariel” que recibió Santiago de la Fuente por actor revelación en este año. Santiago tiene 18 años, es originario de Torreón… y tiene síndrome de Down.

Es la primera ocasión que se entrega el “Ariel” a un actor con esa limitación. Reconocimiento para su familia, para el director y sus compañeros actores es ejemplar. Sobre todo en nuestra cultura tan competitiva, que impone modelos de atributos físicos. Inalcanzables para la mayoría de nosotros.

Si bien es cierto que, por lo menos en el papel, no debemos ser discriminados, la realidad es muy distinta: ser productivo y estar capacitado, son cualidades que se exigen y recompensan.

Y nosotros ¿a quiénes reconocemos, motivamos y estimulamos? La paciencia no es la cualidad de que podamos presumir.

En su mensaje de Año Nuevo del 2016, el Papa hacía énfasis en los siguientes aspectos:

“La indiferencia ante el prójimo asume diferentes formas. Hay quien está bien informado, escucha la radio, lee los periódicos o ve programas de televisión, pero lo hace de manera frívola, casi por mera costumbre: estas personas conocen vagamente los dramas que afligen a la humanidad pero no se sienten comprometidas, no viven la compasión. Esta es la actitud de quien sabe, pero tiene la mirada, la mente y la acción dirigida hacia sí mismo.

Desgraciadamente, debemos constatar que el aumento de las informaciones, propias de nuestro tiempo, no significa de por sí un aumento de atención a los problemas, si no va acompañado por una apertura de las conciencias en sentido solidario. Más aún, esto puede comportar una cierta saturación que anestesia y, en cierta medida, relativiza la gravedad de los problemas.

Algunos simplemente se regodean culpando a los pobres y a los países pobres de sus propios males, con indebidas generalizaciones, y pretenden encontrar la solución en una ‘educación’ que los tranquilice y los convierta en seres domesticados e inofensivos. Esto se vuelve todavía más irritante si los excluidos ven crecer ese cáncer social que es la corrupción profundamente arraigada en muchos países -en sus gobiernos, empresarios e instituciones-, cualquiera que sea la ideología política de los gobernantes.

La indiferencia se manifiesta en otros casos como falta de atención ante la realidad circunstante, especialmente la más lejana. Algunas personas prefieren no buscar, no informarse y viven su bienestar y su comodidad indiferentes al grito de dolor de la humanidad que sufre. Casi sin darnos cuenta, nos hemos convertido en incapaces de sentir compasión por los otros, por sus dramas; no nos interesa preocuparnos de ellos, como si aquello que les acontece fuera una responsabilidad que nos es ajena, que no nos compete.

Cuando estamos bien y nos sentimos a gusto, nos olvidamos de los demás (algo que Dios Padre no hace jamás), no nos interesan sus problemas, ni sus sufrimientos, ni las injusticias que padecen… Entonces nuestro corazón cae en la indiferencia: yo estoy relativamente bien y a gusto, y me olvido de quienes no están bien.

Al vivir en una casa común, no podemos dejar de interrogarnos sobre su estado de salud, como he intentado hacer en la Laudato si’. La contaminación de las aguas y del aire, la explotación indiscriminada de los bosques, la destrucción del ambiente, son a menudo fruto de la indiferencia del hombre respecto a los demás, porque todo está relacionado.

Como también el comportamiento del hombre con los animales influye sobre sus relaciones con los demás, por no hablar de quien se permite hacer en otra parte aquello que no osa hacer en su propia casa”.

¿Cómo vemos a los demás? ¿Los ignoramos? ¿Nos solidarizamos? Es un comportamiento en el que, como siempre, usted tiene la última palabra.

 padreleonardo@hotmail.com




Dale ME GUSTA a nuestra página de Facebook o síguenos en Twitter como @Elmananaonline

Editora Argos agradece cada una de las opiniones vertidas en este sitio.
Internet es una herramienta formidable para ejercitar la libertad de expresión y servir como medio de legítima denuncia, crítica y opinión.

Por el respeto a esta encomienda, El Mañana se reservara el derecho a editar o publicar mensajes obscenos o bien que atenten contra la ley, el orden social y la dignidad de terceros.

Agregar un comentario nuevo






Nuevo Laredo, Tamps.  
Compra
$18.10
Venta
$18.80
EDICION
IMPRESA
 
internet@elmanana.com.mx