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12/08/2017

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Y, sin embargo, se juntan


Andrés Clariond Rangel

La euforia por las candidaturas independientes en México se esfumó rápidamente. El caso más emblemático, el de El Bronco, no dio los resultados esperados y en las últimas elecciones los contendientes sin partido fueron mero folclor de los procesos electorales.

Se les acusó de ser una estrategia del PRI para pulverizar el voto antisistema y sus raquíticos porcentajes de votación hacen muy difícil pensar que llegará otro independiente a algún puesto político relevante.

Sin embargo, el sentimiento ciudadano de hartazgo hacia los partidos sigue creciendo. Conscientes de esta situación, los institutos políticos persiguen un “rebranding”.

El PRI la tiene más difícil porque por más cambio de imagen que intente con declaraciones espectaculares de que quiere enamorar a la militancia (Labastida) o que castigará a los corruptos (Ochoa y Ruiz Massieu), los gobernantes emanados del partidazo se encargan día a día de demostrar que tal restauración de imagen no llega a mano de gato.

Los partidos que no adornan el aparador del gobierno federal han sido más exitosos en su cirugía estética al cubrirse con el manto independentista ciudadano.

Ahí está la creación de la Iniciativa Galileos de una facción del PRD y el encuentro “Problemas Contemporáneos de México”, convocado en Chihuahua por el gobernador panista Javier Corral hace unos días. Ambos esfuerzos tienen como objetivo debatir la posibilidad de un gran frente

opositor para el 2018.

El encuentro en Chihuahua llama la atención por el nivel y la diversidad de sus participantes, los cuales se podrían dividir en tres especies: grillos aún atados al poder como Ricardo Anaya y Alejandra Barrales, viejos lobos de mar en una etapa de la vida en la que pueden reflexionar objetivamente de sus andanzas como Muñoz Ledo y Cuauhtémoc Cárdenas y activistas ciudadanos como Álvarez Icaza y Alfredo Figueroa.

¿Qué se les debe de agradecer a los ahí reunidos? Haber hecho pública una reunión que normalmente tendría lugar en rincones oscuros a los que los ciudadanos no pueden llegar. Haber organizado un debate no sólo sobre la manera de juntarse para llegar al poder, sino sobre los problemas que urge solucionar en México. Decir las cosas sin tapujos, ni poses, ni rancia elocuencia revolucionaria que tanto gusta a los servidores públicos.

Pero lo más importante de la reunión fue el llamado de la mayoría de los presentes a provocar un verdadero cambio de régimen. Promesa no cumplida de la alternancia que dejó intactos cacicazgos sindicales, corrupción en todas las áreas, impunidad y un largo

etcétera de males.

Los expositores en Chihuahua sugirieron un modelo parlamentario o al menos un gobierno de coalición en el que la unión de fuerzas políticas haga posibles esas modificaciones que tanto requiere México.

Sería un sueño hecho realidad pensar en un grupo diverso y capaz que se reúne a delinear lo que necesita el país, que de ahí salga un candidato comprometido a cumplir con la agenda establecida y que cuando ese sujeto llegue al poder tenga la mayoría legislativa y el apoyo ciudadano para ejecutarla.

¿Qué se le puede reprochar a quienes se juntaron en Chihuahua? Que tienen muy claros los males de México (corrupción, impunidad, inseguridad), aunque se olvidan que varios de ellos han abonado a su proliferación.

Anaya y Gustavo Madero son ejemplo de líderes de partido abusivos y acaparadores que con mañas y moches han intentado pavimentar su camino a la Presidencia de México.

Barrales despotrica contra la corrupción, pero no declaró en su 3de3 un departamento en Miami de 14 millones de pesos. De Muñoz Ledo y su pasado priista mejor ni hablar.

¿Van en serio las ganas de modificar el status quo de la política mexicana? ¿Participarían en estas reuniones los panistas y perredistas si fueran punteros en las encuestas? ¿La Iniciativa Galileos y el encuentro en Chihuahua son refugio de perdedores? ¿Qué va a pasar cuando escojan a un candidato? ¿Habrá una desbandada o los de la alianza opositora seguirán unidos?

Como ya se ha mencionado, la mejor manera de demostrar que el frente opositor no es sólo una artimaña electorera es empezar a modificar el entorno

político desde ahora.

El PAN y el PRD tienen el poder de detener al fiscal carnal de Peña Nieto, de mejorar el SNA, de terminar con las cuotas partidistas en el INE, de reducir el presupuesto destinado a las campañas políticas, entre mil asuntos más. ¿Qué esperan?



La tierra que nos tienen prometidaartículo

Andrés Clariond Rangel



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