PERFIL
ANTERIORES
22/09/2017
13/09/2017
30/08/2017
23/08/2017
16/08/2017
11/08/2017
23/08/2017

0
1
Artículo

¡Eclipsados!


Guadalupe Loaeza

Para mi amiga Sol.

“No es fácil de describir. Es como estar suspendido en el aire y en una intimidad inimaginable con la luna y el sol. No se parece a nada que uno haya vivido. Es una sorpresa que te tiene reservada la vida (el universo). Por eso la gente ¡llora y grita de asombro!”, me escribió un amigo que se encontraba en Dakota del Sur a donde había viajado ex profeso para admirar el eclipse: “Bíblico. Sigo muy impactado. No pueden perderse bajo ningún motivo el eclipse total de 2024”, volvió a escribir. No me quiero imaginar el silencio que ha de haber envuelto a mi amigo en esos momentos. Era el primer eclipse solar total que cruzaba Estados Unidos en 99 años. El espectáculo duró 2 minutos y 40 segundos, lapso en que tres astros: el sol, la luna y la tierra convergen de manera de que la luna se interpone entre el sol y la tierra. ¡Vaya fenómeno tan deslumbrante, aunque lo menos que sucede en ese momento es des-lum-bran-te!

Dice el Libro de Supersticiones, de Eloise Mozzani, que los astrólogos opinaban que los eclipses eran malos presagios, “porque las desgracias son más ordinarias...”, por ello los hombres le temen tanto a los eclipses, “esta creencia existe desde los antiguos egipcios”. En la mitología nórdica, el sol y la luna era perseguidos constantemente por dos lobos celestes. La lucha de Moongarm y Fenris contra estos dos monstruos, provocaban el eclipse.

Una de las tantas tradiciones chinas evocaba la existencia de un gran hoyo (¿socavón?) en medio del sol. Para los ojos de los chinos los eclipses se debían a un genio muy malo que escondía el sol en su mano derecha y la luna en la izquierda, donde estaba un monstruo que la devoraba.

Para los antiguos persas, un dragón que intentaba devorar el astro provocaba el eclipse, de allí que le lanzaran tantas flechas para que soltara su presa.

Podemos concluir diciendo que a lo largo de los siglos, el eclipse significaba un muy mal augurio que anunciaba la guerra, la enfermedad, hambrunas y la muerte de los reyes. El eclipse de sol de 1033, aniversario de la Pasión, causó un gran terror. “Ese mismo año después de la pasión del Señor, el tercer día de julio, un viernes, día 28 de la luna se produjo un eclipse obscureciendo el sol que duró desde la sexta hora del día hasta la octava y fue de verdad terrible. El sol se tornó en color safiro y llevaba en la parte superior la imagen de la luna. Los hombres se miraban entre sí y se veían pálidos como los muertos”.

Por lo general, durante los eclipses, la gente corría hacia las iglesias, creyendo que se trataba del fin del mundo. En 1654 hubo un eclipse en París. La gente se volvió loca de pavor, al grado de que las autoridades civiles y religiosas tuvieron que intervenir para calmar a las multitudes.

Hay que decir que para los mexicas los eclipses también eran eventos muy temidos, “debido a que siempre existía la incertidumbre si el sol volvería aparecer brindando luz y calor y alejando a los demonios femeninos llamados Tzitzimime, quienes se encargarían de destruir a los humanos del quinto sol”. (Huffpost).

Los nahuas de Tenochtitlán pensaban que los niños se transformarían en ratones, por lo que les colocaban “máscaras hechas de pencas de maguey para ocultar su identidad. Las mujeres embarazadas eran amarradas a las trojes o al interior de las casas para evitar que atacaran a su propia familia, ya que durante esos fenómenos se volvían agresivas y violentas”.

De todo lo anterior, pienso que el más acertado respecto a los eclipses es el gran escritor francés Victor Hugo, que decía: “Las naciones, como las estrellas, están programadas a eclipsarse. Todo está bien, siempre y cuando la luz regrese y el eclipse no se convierta en una noche perpetua. El amanecer y la resurrección son sinónimos. La reaparición de la luz es lo mismo que la sobrevivencia del alma”.

No hay duda que la llegada de Trump, junto con los supremacistas blancos, neonazis, terroristas del Estado Islámico y demás calamidades como la posible victoria del PRI (con una excepción), son como los malos augurios que se hacían sobre los eclipses. No obstante, la ciencia ha demostrado, desde hace mucho tiempo, que nada tienen que ver los eclipses con el mal fario. Al fin de cuentas las desgracias son todas obra del ser humano.

¿Qué malos augurios nos deparará el eclipse total de sol del 2024?

gloaezatovar@yahoo.com




Dale ME GUSTA a nuestra página de Facebook o síguenos en Twitter como @Elmananaonline

Editora Argos agradece cada una de las opiniones vertidas en este sitio.
Internet es una herramienta formidable para ejercitar la libertad de expresión y servir como medio de legítima denuncia, crítica y opinión.

Por el respeto a esta encomienda, El Mañana se reservara el derecho a editar o publicar mensajes obscenos o bien que atenten contra la ley, el orden social y la dignidad de terceros.

Agregar un comentario nuevo






Nuevo Laredo, Tamps.  
Compra
$16.70
Venta
$17.20
EDICION
IMPRESA
 
internet@elmanana.com.mx