03/12/2017

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PRO Inclusión

Hagamos lo nuestro


Martha Luján

La semana pasada, platicaba con una chica con discapacidad intelectual que asiste a la escuela en la que trabajo. Hablando de planes de vida y de oportunidades futuras, ella me dijo: ¿Sí sabes que quiero estudiar la preparatoria?

Dos chicas más que estaban también con nosotras dijeron de inmediato: “Nosotras también”, “Martha, ¿a dónde vamos?” -me preguntaron-.

Nunca antes, alguna de ellas me había hablado de su deseo de continuar sus estudios. Ahora, sé que las tres tienen ya certificado de secundaria, pero que nadie en sus familias había encontrado ni el lugar ni la confianza necesaria para inscribirlas a la Prepa. Entre otras cosas, por temores, como que alguien se burlara o abusara por sus personalidades excepcionales o porque temían que la escuela elegida, no apoyara de ninguna manera las necesidades particulares de aprendizaje de cada una de ellas.

Después de estar una semana completa dándole vueltas al asunto, finalmente el viernes pasado, fui a una preparatoria privada donde tengo la suerte de conocer a la directora.

No tuve que explicarle demasiado. Ofreció de inmediato, no sólo recibirlas sino hacer todos los ajustes significativos necesarios para que esta experiencia resultara positiva para todas. Hablamos con la maestra y con el coordinador también. Conforme me iba “cayendo el veinte” ya estaba en las lágrimas totales. Ahí -entre toda esta disposición y alegría- se encontraba mi hijo Rafael. De cuatro años con Síndrome de Down, sonriendo siendo testigo de un evento que por su corta edad no entendía su trascendencia.

Pasaba, que su vida y la de muchas otras personas con discapacidad, estaba ya cambiando positivamente ante sus ojos. Y estaba cambiando -entre otras cosas- porque una persona estaba decidiendo decir que sí. Haciendo todo lo posible para que las cosas fueran diferentes.

En eso estaba cuando me pregunté: ¿Y si todos hiciéramos lo que esté en nuestro alcance para que las personas con discapacidad lograran vivir en un mundo diferente?

A lo largo de mi vida, he escuchado que se necesitan muchas vidas comprometidas y muchos siglos, para lograr influir, transformar o “contagiar” a otros en temas de discapacidad o de derechos.

Yo creo que no, que no necesitamos vidas enteras invertidas así. Más bien, me parece que necesitamos, de que unos cuantos empecemos a esparcir con claridad la idea de iniciar una nueva revolución que nos haga hacer lo necesario, lo justo, lo correcto... para todas las personas.

Hoy 3 de diciembre, Día Internacional de las Personas con Discapacidad, quiero decirle a todos que los necesitamos. Seas tú quien seas. Hagas lo que hagas. ¡Te necesitamos!

Necesitamos que las personas que atienden un Oxxo se apliquen entendiendo al que llega haciendo un gran esfuerzo de lenguaje para pedir algo que ellos apenas entienden.

Necesitamos también al maestro que tiene en su grupo a un joven con alguna limitación. Dale cobija maestra, dale confianza. Por ejemplo: dale tiempo extra para que conteste el examen o ayúdalo a que encuentre equipo de trabajo a la hora que nadie lo elige como compañero de tareas.

Necesitamos al chofer de transporte público. Señor conductor: deténgase por esa mamá que tiene en sus brazos a un pequeño (o mayor) que no camina con facilidad, déjala que se siente antes de arrancar su camión y no la deje por ningún motivo caerse con su hijo en brazos.

Tú, seas quien seas, estés donde estés, cuando veas a un papá o mamá lidiando con un niño o joven en crisis. No lo juzgues. No opines. Sigue adelante. A veces eso puede aligerar un pesado momento (¡Te lo juro!).

Mi última recomendación de esta semana es un tip de cultura básica 1: No uses JAMÁS un espacio azul de discapacidad si no lo necesitas. Ni cuando tienes prisa, ni cuando estás cansado. Si tienes hijos, edúcalos también a ser civilizados dándoles un ejemplo de congruencia y amor para sus semejantes que viven con algún tipo de discapacidad motora.

Hoy por mi parte, celebro la decisión del Instituto Bicentenario de Nuevo Laredo, para abrirse a la inclusión y lograr que desde ahora, tres jóvenes con discapacidad intelectual de Nuevo Laredo tengan acceso al derecho humano a la educación. ¡Bravo!




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Nuevo Laredo, Tamps.