04/12/2017

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Río revuelto

*No Resucitar*


Redactores

*El último debate* sobre ética a nivel global surgió con el tatuaje que portaba un hombre de 70 años que ingresó al área de emergencias en un hospital de Florida, requería ser reanimado, pero al descubrir su pecho, este decía: No Resucitar.

La palabra “No” estaba subrayada y junto a este mensaje estaba su firma.

Los médicos quedaron desconcertados; en primera instancia le brindaron un tratamiento médico incluyó reanimación con líquidos por vía intravenosa, algunos antibióticos, fármacos vasopresores y presión positiva en las vías respiratorias para darles tiempo a determinar una acción definitiva en una consulta de ética.

Al final determinaron que lo más razonable era considerar el tatuaje como una manifestación formal de la voluntad del hombre y se les aconsejó respetarla.

Con esto se formalizó una orden de no resucitación (DNR, de 'do not resuscitate' en inglés, o 'no resucitar' en español), que permite que ciertos pacientes no reciban tratamiento de reanimación cardiopulmonar si lo solicitan por escrito.

Con el pasar de las horas, el estado del paciente se agravó, y a pesar de que era relativamente sencillo mantenerlo con vida al menos en esa ocasión, respetar su “último deseo” derivó en su eventual muerte.

El actuar de los médicos y la voluntad del paciente ha provocado un gran debate. Algunos han optado por verlo como una especie de eutanasia, como una decisión que tomó a conciencia y antelación, pues el tatuaje implicaba premeditación, razón por la cual hay quien cree que los médicos hicieron lo correcto, aunque otros señalan que grabarse ese mensaje en el pecho pudo haber sido producto de una borrachera, como suele ocurrir con muchos tatuajes.

Una gran parte de la opinión se inclina por señalar que los médicos debieron ignorar el tatuaje y simplemente reanimarlo.

El hombre padecía una enfermedad pulmonar obstructiva crónica, diabetes mellitus y fibrilación auricular, su ingreso final al nosocomio fue con una elevada concentración de alcohol en la sangre.

*En Guadalajara* el acoso en sus diversas modalidades es sancionado con 15 salario mínimos y de 5 a 36 horas de arresto, pues modificaron el reglamento de Policía y Buen Gobierno para tipificarlo como una falta administrativa.

La intención de esta medida es ir erradicando que se vea como algo “normal”, pues tristemente es común que se fomente el acoso e incluso que se vea como algo gracioso, mientras que la persona acosada vive desde un momento incómodo y en ocasiones hasta un infierno.

En el norte del país poco se ha visto por erradicar estas tendencias, curiosamente en esta región el arraigo del machismo y prácticas misóginas en general hacen del acoso una problemática a gran escala que termina por traducirse en una eventual violencia hacia la mujer. Hace falta que se tomen medidas al respecto en la localidad.

*En los últimos* días José Antonio Meade se ha dejado ver (mas bien deliberadamente se ha mostrado) en reuniones con personajes como los ex presidentes del PRI, Osorio Chong, Beltrones y otros tantos personajes que terminan por demostrar que “vuelve la burra al trigo”.

La noción generalizada del mexicano es que mientras sea PRI, las tradicionales prácticas viciadas seguirán vigentes sin importar el rostro que pongan, pues estando tras bambalinas los de siempre, o quienes repliquen esas conductas, nada va a cambiar, si es que el pueblo de México no ha tenido suficiente y les permite una vez más estar en el poder.




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