20/02/2018

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Juegos de Poder

Estupidez


Leo Zuckermann

A veces pienso que vivimos en un país de locos. Una nación que gusta convertir las cosas sencillas en difíciles. Un caso paradigmático es nuestra legislación electoral y su aplicación. Por donde se vea, afloran las aberraciones. Fíjese usted la última estupidez: el árbitro electoral, supuesto garante de la democracia en México, ha prohibido los debates entre candidatos.

Sí, escuchó usted bien. Ayer, el Consejo General del Instituto Nacional Electoral (INE) definió lo que pueden y no pueden hacer los candidatos en este periodo de entre campañas. Si de por sí es una aberración que haya tres tiempos definidos en la ley (precampañas, inter-campañas y campañas), pues las autoridades se ponen creativas y prohíben, por increíble que parezca, el debate en un proceso electoral.

Resulta que los candidatos sí pueden dar entrevistas y participar en mesas de análisis. Pueden hablar de temas generales pero, ¡oh my god!, no pueden presentar propuestas. Tampoco pueden sentarse en la misma mesa dos o más candidatos a contrastar sus opiniones. Parece broma.

Si los legisladores hicieron leyes electorales estúpidas –y más bien habría que decir que fueron los partidos ya que éstos controlan el Poder Legislativo–, pues los consejeros del INE y los magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) se encargan de maximizar la estupidez para llevarla al paroxismo del absurdo.

Una democracia donde están prohibidos los debates y donde los candidatos no pueden hablar de sus soluciones a los problemas públicos hasta el 30 de marzo. A eso hemos llegado.

Estupidez, de acuerdo a la Real Academia Española, es la “torpeza notable en comprender las cosas”. Pues bien, nuestras autoridades electorales, en franco contubernio con los partidos, son una bola de torpes que no entienden qué es la democracia-liberal. Aristóteles, Tocqueville, Mill, Madison, Popper, Berlin y Sartori se morirían de la risa al enterarse que la mismísima autoridad electoral es la que censura. ¡Cállense la boca! ¡Espérense hasta abril! ¡No propongan nada! ¡No debatan!

Una barbaridad. De por sí la ley electoral es una basura que obliga a los candidatos a hacer campaña mintiendo, simulando y engañando, lo cual es de por sí un mal precedente para aquellos que nos pretenden gobernar, pues los señores del INE y del TEPJF lo empeoran más.

Vaya democracia que estamos construyendo. Por un lado, la gente, enojada, no quiere escuchar a los políticos porque los considera unos mentirosos. Por el otro, el INE les prohíbe debatir en público.

¿A quién le conviene la prohibición de los debates? Al que va arriba en las encuestas, en este caso, a López Obrador. Pero no creo que el INE esté ordenando esta prohibición con ese ánimo de favoritismo. Lo hacen por un tema de naturaleza humana. A los que se les da el poder de regular, pues les encanta regular. Así justifican su quincena. Así se sienten poderosos los burócratas de escritorio. La palabra “libertad” no existe en su diccionario. La que más les gusta es “prohibir”.

Pero no es sólo el INE el que promueve la estupidez electoral. Es también el TEPJF. Los magistrados echaron para atrás un reglamento propuesto por el INE para tener un conteo de votos en las casillas que permitiera la publicación de un conteo rápido la noche de la elección para que el público sepa quién ganó. Además, con el orden de prelación propuesto en el conteo, se aseguraba que comenzara a operar rápido el programa preliminar de resultados de la elección presidencial. Era lo racional y correcto. Pero, en este país de locura, los burócratas-jueces del Tribunal han decidido que no, que eso no le conviene a la democracia mexicana.

La consecuencia es que nos iremos a dormir el domingo primero de julio sin saber quién ganó la elección de acuerdo a las fuentes oficiales. El vacío de información lo llenarán, entonces, los candidatos que se proclamarán, todos, de acuerdo a la costumbre de las últimas elecciones, ganadores, con base en encuestas de salida, muchas de ellas “patito”. Los medios serios no querrán presentar resultados porque, a lo largo de la breve historia democrática del país, se han vuelto adversos al riesgo: prefieren no dar números para no equivocarse. Al quite entrarán los medios menos serios dispuestos a reportar lo que les pague el mejor postor. De esta forma, gracias al TEPJF, la información basura será la que dominará la noche electoral.

Otra estupidez más de un país lleno de burócratas que les encanta dificultar las cosas sencillas.

Twitter: @leozuckermann




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