01/04/2018

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Selva urbana

Deuda, ni de broma


Mauricio Belloc



Nada de trácala para el pueblo, ni siquiera queremos citarlo, para que no se les ocurra, pero definitivamente la gente de Nuevo Laredo no podemos permitir ni por asomo, la sola mención del tema.

Ni para reparar la planta tratadora de aguas residuales, ni para el enramado de agua potable o los colectores que hacen mucha falta, ni para el alcantarillado.

Mucho menos para iniciar un sospechoso Hospital General en el poniente de la ciudad, con costo de 400 a 600 millones de pesos, bajita la mano, a como se las gastan los gobiernos municipales y estatales, para estos menesteres.

La gente de Nuevo Laredo no podemos permitir empréstitos, endeudamientos, contraer créditos, adquirir “jorobas económicas”.

No si tuvimos 3 mil 427 millones de pesos de erario anual, tal y como terminó gastándose o desapareciendo tan grosera suma en el 2017, de un inicial presupuestado de 2 mil 737 millones de pesos.

No podemos aceptarlo, si en este 2018, de entrada votaron para gastarse 2 mil 863 millones, pero que como el anterior, muy bien que sabemos que podrá terminar por arriba de los 3 mil millones, para antes de que en septiembre este cabildo termine su segundo y posiblemente último año de su administración.

Eso si es que no se reeligen para otros tres años, tal y como lo pretenden en estas elecciones del 1 de julio próximo.

VIENE DIFÍCIL

¿Que por qué lo decimos, lo de la posible deuda a contraer? Es sencillo, Estados Unidos ya exigió solución a las descargas directas de aguas negras al río Grande.

Pero también, el vecino país, ya puso el grito en el cielo, al enterarse de que cinco de las seis bombas de la planta internacional de tratamiento de aguas residuales, no sirven y que además, estas instalaciones creadas con dinero binacional, tienen muchas otras carencias graves, desperfectos y fallas que amañadamente no fueron confesadas por nuestra autoridad local.

Todas ellas provocadas por negligentes manejo de la planta, su administración y operatividad.

A tales dos problemas (descargas directas del drenaje sanitario y pluvial de la ciudad; así como las ya citadas condiciones paupérrimas de la planta tratadora) hay que sumarle una amenaza tal vez mayor, como lo son los recurrentes desperfectos en todo lo demás y que tiene que ver con Comapa.

Es decir, antiquísimas redes de agua potable, así como de alcantarillado, colectores colapsados, seccionados o inexistentes (pero pagados como si los hubieran hecho), tanto pluviales, como sanitarios, o peor, insalubremente interconectados estos últimos con aquellos.

En fin, todo ese amplio conjunto, el entramado total, está realmente mal en Nuevo Laredo.

VERANO PELIGROSO

Y lógico, la bomba puede estallar este verano peligroso.

Porque por lo menos, los últimos 20 gobiernos municipales, se han hecho los lelos y sólo le han puesto, “curitas”, esparadrapos, parches y tafetanes, apenas a esta muy grave herida, le han dado unos mejoralitos y algo de mertiolate.

Tenemos un sistema de aguas, muy olvidado, bastante maquillado y sostenido apenas con pinzas.

No se necesita ser muy ducho para saber que con una próxima temporada (ahí les encargamos la perra canícula) de 47 a 50 grados Centígrados o Celsius a la sombra, habrá de reventar todo este serio problema.

El mugrero estallará como bomba de caricatura, pero claro está, que sin causarnos ninguna gracia, como sí nos los provocan los dibujos animados.

La exigencia de un sediento y acalorado pueblo de alrededor de 500 mil habitantes, acabará entre junio y agosto, por tronar, literalmente las precarias y paupérrimas instalaciones de todo lo que tiene que ver con el funcionamiento y responsabilidad de la Comisión Municipal de Agua Potable y Alcantarillado de Nuevo Laredo.

Todo porque permitieron que la Comapa fuera la caja chica de los gobernadores de Tamaulipas, en turno.

AGUA SÍ, HOSPITAL TODAVÍA NO

Y más aún, ya tenemos varios años de cortes frecuentes del servicio de agua potable, así como escurrimientos o brotes y anegaciones de aguas negras, en hogares y calles.

Eso tampoco podemos permitirlo.

Y creemos que el soportar ese servicio raquítico, interrumpido o suspendido, es de parte de Comapa, precisamente para evitar que todo esto estalle.

Nuevo Laredo no sólo tiene un río Bravo que significa una burla cada día que nos cortan el agua, sino que tiene un presupuesto anual de por lo menos 3 mil 427 millones de pesos, para que tuviéramos el mejor sistema de agua y drenaje.

El dinero de nuestra ciudad, es envidiado por casi todo el país, compuesto de 2 mil 446 municipios y 16 delegaciones de Ciudad de México.

No es que no necesitamos un nuevo hospital en el poniente, sino que lo que requerimos es que los existentes nosocomios de la salud pública, los pongan en condiciones decentes, para aguantar un poco, al menos mientras se arregla ese desgarriate de los fluidos que entran y salen de nuestros organismos.

Así que nada de endeudarnos.




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