25/05/2018

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Pasadizo secreto

La radio en Nuevo Laredo ya no es interesante


Miguel Rodríguez Sosa

Le bastaba al locutor con poner de fondo un tema musical antes del inicio de una radionovela para atraer la atención del radioescucha, así poco a poco y a través de ese aparato lograr transportarlo a ese mundo imaginario, por igual entender el trama, adivinar los gestos de los actores, incluso suponer qué tipo de vestimenta portarían según la escena; el ama de casa atenta realizaba sus labores cotidianas, el trabajador se concentraba y más en su actividad y era un pecado imperdonable el interrumpirlos o no permitirle el escuchar su programación favorita, hoy como fue antes, la radio en Nuevo Laredo ya no es interesante.

Hablar de la historia de la radio en México, es como una radionovela en donde participaron muchos actores, en donde se llevaron a cabo muchos cambios, en donde existieron muchos proyectos que se hicieron realidad, pero que otros desistieron al no poder mantenerse, cumplir o no lograr su objetivo; algunos empresarios de la radio terminaron por ceder ante los grandes grupos inversionistas y les vendieron, otros se fusionaron al no poder competir, este fenómeno trajo como consecuencia que esas ideas domésticas, lo que realmente querían ofrecerle a su pueblo fallaran al ser absorbidas por grandes monopolios.

Por esto mismo, las radiodifusoras modernas están llenas de espacios destinados tan sólo a la promoción y publicidad de productos y servicios, de interminables temas políticos, de una clara manipulación hacia lo que el gran empresario quiere, está comprometido o la misma ley exige; esa degradación de programación diaria hace sufrir a su principal socio, su radioescucha, el que paulatinamente se está decepcionando, en consecuencia, retirando y desaprobando esta nueva línea del medio de comunicación radial. Nuevo Laredo está lejos de aquellos tiempos en que la radio era un medio de comunicación atractivo, muy ameno y agradable, las voces bien timbradas y educadas de los locutores, de los encargados de poner la programación, así, esta interacción era para muchos como un arrullo, como un paraíso de ensueño en donde no había otro espacio para la mente más que escuchar e imaginar; por supuesto que la programación tenía espacios comerciales, pero éstos eran por igual acordes, transmitidos en el mismo ameno formato. La radio en AM, aunque de difícil sintonía en los aparatos de antes, brindaba ese necesario entretenimiento, la gente adulta, quizás ya anciana gustaba de su programación, los corridos, las radionovelas, el programa noticioso en donde se le agregaba ese comentario o crítica fácil de digerir o asimilar era suficiente para mantenerlo contento, atento.

La radio en FM vino sí a darle ese tono más refinado al radioescucha de Nuevo Laredo, mas sin embargo quizás esa rápida introducción y aceptación fue la que por igual desprestigió la manera de llevar a cabo esta profesión, conductores de programas radiales que no se les entiende nada, noticias repetitivas, copiadas o sin labor reporteril, vocabularios con doble sentido, programaciones llenas sí de comentarios que no llevan a nada, pero vacíos de contenido cultural o educativo.

Pero cómo es que la radio ha llegado a esos excesos, a niveles tan intolerables en la mayoría de las ocasiones para su gente, para su comunidad, acaso no existen estadísticas, acaso no se llevan a cabo encuestas para entender si la programación en Nuevo Laredo es amena, agradable, en consecuencia, aceptable.

Al menos si antes de iniciar se dijera que dicho programa en su tiempo de duración estará distribuido de la siguiente manera: 20 minutos de publicidad, 10 de política y el resto de su programación favorita, quizás la gente que los escucha haga conciencia y lo asimile.

Si se informara que esa programación va a contener palabras altisonantes, vocabularios poco entendibles, con una velocidad de habla arrebatada e incoherente, con chistes con doble sentido, o que se abordarán en el trayecto de ese mismo espacio temas que incomoden a cierta parte de la sociedad, que para hacerlo más “ameno” se pondrá música ofensiva o agresiva por su mismo contenido de sus letras, por supuesto que esta advertencia sería bien aceptada, en consecuencia se tendría un público más selectivo.

Deben clasificar ya sus programaciones, así llegar al público adecuado, pues de darle una categoría, horario o sección, por supuesto que esto direccionaría a escucharlo al que lo acepta, de igual modo rechazarlo o evitarlo al que de plano no le agrada; pero lo que sí deben de evitar los concesionarios de la radio en Nuevo Laredo es “mezclar” estas modalidades radiales, en verdad que se está sobreexplotando el formato de la radio, se está abusando de este medio de comunicación y entretenimiento.

Ese obligado o ya tradicional continuismo, no les está permitiendo “despertar” y prepararse para lo que ya les exige el propio futuro de la radio, esa zona de confort actual no les permite ver y aceptar que el internet es la “llave” que los traspasará a ese futuro, y ciegamente rechazan el “acuñarla”, en consecuencia, abrir esos nuevos formatos que la misma sociedad ya está en estos momentos esperando, exigiendo, demandando.

Deben ya de emigrar al cien por ciento al internet, es una verdad que ya nadie compra aparatos de radio, los centros departamentales ya no los exhiben como novedad, los automóviles en unos pocos años ya no van a agregarlos, entonces qué están esperando los concesionarios al menos de Nuevo Laredo, que los alcance el futuro y les suceda lo mismo que a la Kodak, en consecuencia, verse desplazados porque otros vinieron a cubrir esas demandas.

La industria del cine por igual ya está advertida, las plataformas en donde exhiben o rentan por una cuota películas sin publicidad ya están a la vista de todo el mundo, las grandes y cómodas salas tienden a desaparecer por querer agotar, exprimir al máximo ese para ellos aún jugoso negocio.

Entonces es tiempo de comenzar a idear nuevos formatos de programación a través del internet, utilizar la modalidad tipo Netflix, que por medio de una suscripción o cuota mensual acceden a todos sus espacios por medio de sus teléfonos inteligentes, computadoras, etc., si quiere el cliente música, noticias, programaciones culturales, sociales, de espectáculos, etc., ahí todo lo tendrá, ya no habrá necesidad de atiborrar sus programaciones con tanta publicidad, pues estará estratégicamente por igual canalizada a una sección de esa especialidad.




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