PERFIL
ANTERIORES
19/10/2018
17/10/2018
12/10/2018
10/10/2018
05/10/2018
03/10/2018
28/09/2018
26/09/2018
21/09/2018
19/09/2018
30/05/2018

0
0
Artículo

La compañera


Guadalupe Loaeza

Este lunes nos enteramos de dos noticias totalmente opuestas y a la vez relacionadas entre sí. Nos referimos a que por fin la Fiscalía General del Estado de Veracruz solicitó una ficha roja de la Interpol y una alerta migratoria para la detención en el extranjero de Karime Macías, ex Primera Dama de Veracruz, por un daño al sistema del DIF por más de 112 millones de pesos, al mismo tiempo que descubrimos el discurso de Beatriz Gutiérrez Müller, esposa de López Obrador, en el cual propone “poner fin a la idea de la Primera Dama”.

Bajo un sol muy veracruzano de 36 grados, vestida con un camisero floreado, con el pelo recogido y un collar de flores rojas alrededor del cuello, decía con una soltura apabullante ultraconvencida: “En México no debe haber mujeres de primera y de otra categoría porque eso es clasismo”.

Yo diría que más que clasista, es machista. Una de las funciones principales de las “Primeras Damas” en México es el DIF, ser ejemplo para las esposas de los gobernadores y acompañar al marido a los viajes oficiales y participar activamente en todas las instituciones de índole benéfica o social. Lucir siempre sonriente, bien vestida y con cara de absoluta armonía familiar.

Beatriz fue más que enfática al señalar que “el poder presidencial no debe ser de una familia o de un matrimonio, la compañera de un Presidente debe participar en todo lo que pueda hasta un límite”.

Apunta, sin embargo, que de ninguna manera esta compañera deba convertirse en una sombra, ni mucho menos en una mujer dócil.

Si el voto favorece a AMLO, Gutiérrez Müller aspira a “ser su compañera, pero también Beatriz”, es decir, continuar haciendo lo que le gusta, ser madre y seguir con su profesión. “No puedo abandonar mi soporte ni mi vida personal”.

Beatriz quiere seguir escribiendo, leyendo y nunca abandonar la poesía, sin dejar de ser “una compañera que está en las buenas y en las malas, al lado, delante, pensando de manera crítica y constructiva”. Eso sí, Beatriz dejó bien establecido que ni por asomo será candidata a ningún puesto político ni tampoco será funcionaria pública. (Remember Martita?).

Me gusta la propuesta de Beatriz. Confieso que nunca aprecié ni el apelativo ni la labor que supuestamente debe tener la Primera Dama mexicana.

Por otro lado, es cierto que ha habido espléndidas Primeras Damas en el mundo. Cómo olvidar a Eleanor Roosevelt, a Hillary Clinton, Michelle Obama, Brigitte Macron, Danielle Mitterrand, a doña Amalia de Cárdenas y Esther Zuno de Echeverría.

Evoquemos igualmente a algunos “Primeros Damos”, como Denis Thatcher, Feroze Gandhi, Néstor Kirchner (Primer Caballero de la nación argentina) y Morris Meyerson, marido de Golda Meir.

No hay duda, si el morenista llegara a la silla presidencial, Beatriz dejará de ser la típica esposa de un jefe de Estado a la mexicana, para convertirse en una compañera incondicional. Sus reglas serán otras. Odiará la lambisconería, se negará a aparecer en las revistas del corazón, nunca llamará a un decorador de interiores para arreglar su casa, evitará hacer su shopping en los grandes almacenes de prestigio o en los malls de Estados Unidos, procurará no contratar a una maquillista, no se hará masajes, no se pondrá “luces” en el pelo, ni usará zapatos de marca con altísimas plataformas.

Qué diferencia con la ex Primera Dama de Veracruz, cuyo nombre me rehúso a escribir por temor a que se me desconfigure mi computadora.

Beatriz no creará contratos para empresas fantasmas como los que creó la ex presidenta del DIF de Veracruz, ni escribirá en su diario mil veces: “merezco abundancia”, ni terminará por huir al extranjero como prófuga de la ley.

Dicho lo anterior, no podemos dejar de preguntarnos: si López Obrador llegara a la Presidencia, ¿cómo hará Beatriz Gutiérrez Müller para que no se le suba el poder en la cabeza? ¿Cómo hará para rehusar los regalos, los privilegios y las prebendas?

Qué bueno que la compañera de AMLO le tiene miedo a las alturas en todo sentido de la palabra. Qué bueno que quiera conservar absolutamente su privacía e intimidad. Y qué bueno que sea dueña de su propio jardín secreto.

Gane o pierda López Obrador, no echemos en saco roto la propuesta de Beatriz. No sólo se trata de aportar lo femenino al espacio masculino, sino de desmantelar el patriarcado que perjudica tanto a mujeres como a hombres. Si no se cambia el sistema, la mirada femenina será un aporte pasajero sin consecuencias profundas y sostenibles en el tiempo.

gloaezatovar@yahoo.com




Dale ME GUSTA a nuestra página de Facebook o síguenos en Twitter como @Elmananaonline

Editora Argos agradece cada una de las opiniones vertidas en este sitio.
Internet es una herramienta formidable para ejercitar la libertad de expresión y servir como medio de legítima denuncia, crítica y opinión.

Por el respeto a esta encomienda, El Mañana se reservara el derecho a editar o publicar mensajes obscenos o bien que atenten contra la ley, el orden social y la dignidad de terceros.

Agregar un comentario nuevo






Nuevo Laredo, Tamps.  
Compra
$17.70
Venta
$18.60
EDICION
IMPRESA
 
internet@elmanana.com.mx