01/06/2018

0
0
Pasadizo secreto

Había una vez un Nuevo Laredo pujante…


Miguel Rodríguez Sosa

De los años setenta para acá, la nueva generación de políticos a Nuevo Laredo no le han traído grandes cosas, pues a leguas se ve que ese progreso que paulatinamente estaban construyendo los antepasados, con esa visión firme y bajo una misma dirección, con sus actos la han borrado, por lo que lejos se está de esa idea de darle una vida económica floreciente a esta frontera, de construir una ciudad que en verdad fuera el ejemplo al menos regionalmente en cuestión de modernidad y empleo; hoy y por lo mismo bastaría con preguntarle al “viejo” sobre estos temas para que con mucha nostalgia narrara y confirmara: había una vez un Nuevo Laredo pujante.

Entonces bueno sería el conocer en qué se falló para que todo ese progreso, esas ideas futuristas no se llevaran a cabo, se detuvieran, quizás esa nueva forma de hacer política o el nuevo modelo de gobernar a esta ciudad sean las causas de que Nuevo Laredo aún no se distinga, sea reconocida como una ciudad que a través de las décadas haya crecido.

Es triste reconocer que hoy las nuevas administraciones municipales de la época “moderna”, no son otra cosa más que instituciones desechables que no miran más allá de su periodo de gobierno, son conformistas, son elementos que no cumplen ese compromiso de no tan sólo gobernar eficientemente a un pueblo, sino que presumen y lo firman de realizar obras que a los pocos meses ya se están desmoronando; y no precisamente porque se hayan utilizado pésimos materiales, sino que se empleó algo peor que eso, una pobre visión de lo que se pretendió lograr con dicho proyecto.

La Plaza Juárez ubicada sobre la avenida Guerrero en las primeras cuadras de la ciudad, encajada en el llamado Centro Histórico aún tiene en pie la estatua de un personaje, de un ex alcalde de esta ciudad llamado Santiago M. Belden, del que mucho se ha escrito, del que mucho por igual se le han enaltecido sus méritos en pro del progreso de esta ciudad.

Por supuesto que el mencionarlo no se trata nuevamente de recapitular su historia como benefactor, como funcionario municipal, sino enmarcar que después de él ningún alcalde ha merecido tan honrosa distinción, de señalarlo de ese modo, a través de un monumento a su talento, a su trayectoria no de político, sino de trabajo y constructor de ese Nuevo Laredo que en su momento se quería.

Entonces qué le sucedió a ese progreso, por qué se detuvo, por qué ya no se continuó como en un principio, con ideas frescas, con grandes obras que incluso al día de hoy aún subsisten, aún presumen de estar en pie al ser bien planeadas, construidas.

Hoy en Nuevo Laredo existen más políticos que ideas para sacar a esta frontera de esa falsa visión de economía sana, creen ser los principales generadores de comercio internacional, se catalogan como esos excelsos personajes que a través de sus propuestas conseguirán esos faltantes en modernidad y futuro económico, mas sin embargo basta con un revés político o electorero para que de inmediato sus ánimos caigan, para que despierten sus debilidades, huyan y no se vuelva a saber más nada de ellos.

Por supuesto que Nuevo Laredo requiere de esa nueva generación de políticos llenos de esa ansia de buscar esa oportunidad para brindarle a su ciudad, a sus ciudadanos esos marcados síntomas de que a través de ellos se sienta ese fresco y nuevo ambiente de crecimiento en todos los aspectos, no tan sólo se trata de llevar un nombre y apellido que la ciudadanía se lo aprenda o ya se lo sabe y hasta el cansancio para lograr el convencimiento, se trata más que todo de reafirmar, de exhibir esa nueva carta de presentación que sanee todo ese episodio próximo pasado lleno de malas decisiones.

En la década de los setenta se estimaba que Nuevo Laredo tenía un retraso de progreso de veinte años, que se había estancado tanto en economía como en urbanidad y servicios públicos, hoy a más de cuarenta años después de aquellos estimados, los ciudadanos siguen teniendo esa misma percepción de que ese progreso, esa materialización de esa ciudad futurista aún no ha llegado.

Grandes políticos sí han existido en la historia de Nuevo Laredo, inclusive en esta época actual fluyeron y en su momento se dieron a conocer como impulsores de ese progreso necesario, mas sin embargo el tiempo no perdona y al ser desplazados por no comulgar igual, hoy tan sólo sus ojos están siendo testigos y con marcada impotencia de que lo que al igual que sus antepasados desearon, nada se ha concretado.

Nuevo Laredo ha sido utilizado infinidad de veces como plataforma para enaltecer y engrandecer a muchos políticos, mas sin embargo esa facilidad, esa confianza de la sociedad tan sólo se aprovecha para el bien propio de ese personaje, nunca para devolverle ese “favor” a su pueblo; por lo mismo Nuevo Laredo ya sangra de coraje al ver que no hay indicios de que en los próximos veinte o treinta años llegue en verdad esa otra generación de políticos con otras visiones.

El futuro de Nuevo Laredo no está en otra parte más que en las propias decisiones de sus propios ciudadanos, hoy está siendo más que testigo que ese dominó político que hoy está en juego, ya viene con las fichas marcadas, entonces, qué falta para renunciar a ese juego, qué falta para creer un poco más en esos nuevos personajes que de cierto modo están saliendo del anonimato, pero que a final de cuentas forman parte de este mismo pueblo, pueblo no político, pueblo no sediento de poder ni de triunfo, si no deseoso de gobernarse a sí mismo, de una forma verdaderamente independiente.




Dale ME GUSTA a nuestra página de Facebook o síguenos en Twitter como @Elmananaonline

Editora Argos agradece cada una de las opiniones vertidas en este sitio.
Internet es una herramienta formidable para ejercitar la libertad de expresión y servir como medio de legítima denuncia, crítica y opinión.

Por el respeto a esta encomienda, El Mañana se reservara el derecho a editar o publicar mensajes obscenos o bien que atenten contra la ley, el orden social y la dignidad de terceros.

Agregar un comentario nuevo






Nuevo Laredo, Tamps.  
Compra
$17.70
Venta
$18.60
EDICION
IMPRESA
 
internet@elmanana.com.mx