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Artículo

Tumor poblano


Sergio Aguayo



Puebla ya era la capital del huachicol, ahora quiere convertirse en la catedral del fraude electoral. ¿Se saldrán con la suya?

Las dos semanas que han transcurrido desde la elección han estado llenas de anuncios que confirman, que esta vez, sí va en serio el asalto al viejo régimen. Me ha llamado la atención la mesura en las reacciones de los afectados. Protagonistas de todos los niveles, sectores y colores alzan la voz para declarar su disposición a trabajar con el gobierno de Andrés Manuel López Obrador. ¿Qué tan auténtica es su disposición a sumarse en serio a las transformaciones? Puebla es un barómetro.

Sugeyry Gándara elaboró un reportaje para el portal Sin Embargo. Concluyó que el proceso electoral poblano “se distinguió por su opacidad, endeudamiento, múltiples denuncias por presuntas irregularidades […] altos índices de violencia” y por las “violaciones a derechos humanos cometidas contra manifestantes, activistas y reporteros”. Es una descripción dura que se confirma cuando se revisa la abundante evidencia generada por observadores independientes. Ante el hecho se han conformado tres grandes bandos.

En el primero están los que sostenemos la hipótesis del fraude y exigimos que se investigue y, en su caso, se anule la elección para gobernador. En esta postura coincidimos ciudadanos y observadores independientes preocupados por la limpieza electoral y los perdedores de la elección para gobernador. Es el caso del candidato por MORENA, Miguel Barbosa, quien ya logró que su líder, Andrés Manuel López Obrador declarara que para ellos el “gobernador electo de Puebla es Miguel Barbosa”.

En la esquina contraria están los que defienden la victoria de Martha Érika Alonso (esposa de Rafael Moreno Valle) y se amparan en el fallo de un árbitro electoral local de dudosa imparcialidad. Llama la atención la tibieza mostrada por las dirigencias nacionales del PAN y el PRD. El perredista Manuel Granados Covarrubias pintó una sutil raya cuando aclaró que en Puebla “quien propuso a la candidata fue el albiazul”, que el PRD sólo acompañó la candidatura, que “quien lleva mano es el PAN”. El panista Damián Zepeda se refugió en generalidades tipo “con Martha Erika, Puebla sigue por el camino del desarrollo y progreso”. Es como si la elección sólo importara al Morenovallismo.

La tibieza de los dirigentes me recuerda los titubeos de los adictos empedernidos. Son conscientes de que su rehabilitación como fuerza política depende de correcciones a su conducta, pero les cuesta un trabajo enorme renunciar a los cargos, incluso los mal habidos. El resultado es que ellos mismos boicotean sus propósitos de enmienda cuando toleran y medran con cacicazgos como el de Mauricio Toledo en Coyoacán o el de los Moreno Valle en Puebla.

La tercera actitud es la evasión y la ejemplifica el presidente del Instituto Nacional Electoral, Lorenzo Córdova, cuyos empeños se orientan a difundir una doble tesis: el 1o. de julio fue un fiesta cívica y el “fraude está erradicado de nuestro sistema electoral”. Como Puebla lo contradice reconoce que “puede manchar el proceso nacional” para luego desentenderse al decir que “no es una responsabilidad del INE”.

Decidirá el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación inmerso en una situación por demás peculiar. Cuatro de los siete magistrados del Tribunal han defendido en varias ocasiones al PRI. Dada la situación que enfrenta ese partido, ¿buscará su nueva dirigencia negociar con Miguel Barbosa y Morena o iniciarán su renovación aseando los comicios poblanos? Lo mejor sería que los magistrados vivieran una metamorfosis que los convierta en cruzados de las elecciones limpias y confiables.

Puebla es importante porque nos recuerda que México sigue teniendo tres elecciones simultáneamente: la de la verbena de civilidad donde la pulcritud de la urna es la norma; la de los pobres donde se compran, venden y coaccionan los votos; y la del crimen organizado, donde los violentos determinan quién es el que compite y gobierna. Lo sucedido en Puebla es un tumor que puede extirparse. De hacerlo, se daría un paso importante en la puesta al día de unos procesos electorales percudidos y costosos, indignos de un México que busca renovarse.



Twitter: @sergioaguayo

Colaboraron: Manuel Pérez Aguirre y Mónica Gabriela Maldonado Díaz.



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