03/10/2018

1
0
Pasadizo secreto

Me olvidé de vivir


Miguel Rodríguez Sosa

“He cometido el peor de los pecados que uno puede cometer, no ser feliz”. - Jorge Luis Borges

Cuando la vida sufre el duro golpe de su rival, cuando se está cerca de ese repentino desenlace, tiempo no queda de reflexionar, ni mucho menos de resolver ya nada de esa etapa vivida, ante esos pasajes, ante esos episodios buenos o malos, tristes o alegres nace ese sentimiento, ese cuestionamiento obligado, ¿de qué me perdí en este mundo?, ¿qué fue lo que no hice o dejé de hacer para con mis semejantes?, y al sentir un vacío en el alma, en el corazón mismo surge ese razonamiento: qué parte de esta vida, me olvidé de vivir.

Queda claro que la mayoría del tiempo de esta vida está direccionada hacia una actividad, un trabajo o profesión que de cierto modo ofrezca esa satisfacción, ese placer, genere ese deseado ingreso para poder subsistir, cubrir en sí todos los aspectos que hagan falta; mas sin embargo, y debido a eso, el tiempo pasa desapercibido, silencioso y se convierte en distante, se dejan ir muchas cuestiones que al final del día valían mucho más que ese deseado poder, posición social, tener esa mejor empresa, o ser mejor que todos los demás; el cantautor español Julio Iglesias transmite y excelentemente bien esta reflexión en una de sus exitosas canciones:

“De tanto correr por la vida sin freno, me olvidé que la vida se vive un momento, de tanto querer ser en todo el primero, me olvidé de vivir los detalles pequeños, de tanto jugar con los sentimientos, viviendo de aplausos envueltos en sueños, de tanto gritar mis canciones al viento, ya no soy como ayer, ya no sé lo que siento”.

Esa misma distracción, ese envolvimiento laboral, empresarial, esa lucha constante por ser siempre el que se distingue de los demás, a costa de su propio tiempo, convierte en sus propios cómplices al alcohol, al juego, distracciones en los que esa persona justifica su triunfo, su momento; mas sin embargo esa pareja que se tiene a un lado resiente, silenciosamente reclama al viento ese su robado tiempo, por lo mismo ya no existe ese detalle, esa deseada muestra de amor y de afecto, pues ambas se han esfumado; y sobre los hijos, causa extrañeza no encontrar más en los bolsillos de los pantalones, ese recadito bien dobladito en donde dice y tiernamente, te quiero, Julio Iglesias así lo interpreta:

“De tanto cantarle al amor y la vida, me quedé sin amor una noche de un día, de tanto jugar con quien yo más quería, perdí sin querer lo mejor que tenía, de tanto ocultar la verdad con mentiras, me engañé sin saber que era yo quien perdía, de tanto esperar, yo que nunca ofrecía, hoy me toca llorar, yo que siempre reía”.

Dónde quedó pues ese ser completamente disponible para atender, cubrir todas las demandas familiares, de su pareja, de los hijos, acaso entre las paredes de esa triunfal empresa, detrás del escritorio, quizás a un lado del taller, o en un rincón, pero muy afuera del corazón, ojalá que con esta parte última de la canción de Julio Iglesias así se entienda:

“De tanto correr por ganar tiempo al tiempo, queriendo robarle a mis noches al sueño, de tanto fracasos, de tantos intentos, por querer descubrir cada día algo nuevo, de tanto jugar con los sentimientos, viviendo de aplausos envueltos en sueños, de tanto gritar mis canciones al viento, ya no soy como ayer, ya no sé lo que siento”.




Dale ME GUSTA a nuestra página de Facebook o síguenos en Twitter como @Elmananaonline

Editora Argos agradece cada una de las opiniones vertidas en este sitio.
Internet es una herramienta formidable para ejercitar la libertad de expresión y servir como medio de legítima denuncia, crítica y opinión.

Por el respeto a esta encomienda, El Mañana se reservara el derecho a editar o publicar mensajes obscenos o bien que atenten contra la ley, el orden social y la dignidad de terceros.

Agregar un comentario nuevo






Nuevo Laredo, Tamps.  
Compra
$19.20
Venta
$20.20
EDICION
IMPRESA
 
internet@elmanana.com.mx