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Artículo

Lady Langosta


Guadalupe Loaeza

“Cherchez la femme...”, dicen los franceses cuando quieren dilucidar un crimen.

En el caso de la boda más criticada de los últimos meses (aún más que la fiesta de las hijas del “Chapo”) entre César Yáñez y Dulce María Silva, queremos suponer que la novia fue la culpable al llevarse de “corbata” al novio, es decir, que fue Dulce (how sweet!) la que fantaseó hasta el infinito con tener la ceremonia más “espectacular” de todo el estado de Puebla.

Fue tan fastuosa que tanto la prensa como las redes sociales se dieron el lujo de comentarla en un tono de mucha indignación, pero sobre todo de coraje. Bien dice la Biblia que lo que es verdaderamente pecado es el escándalo, ya que perturba y confunde a la comunidad y éste ha sido realmente mayúsculo.

La boda irritó especialmente a todos aquellos que votaron por Morena, y también a los que no lo hicieron, por el dispendio sin límites y la falta absoluta de austeridad. Hemos de decir, porque lo conocemos, que nunca hemos sabido nada de César Yáñez que fuera cuestionable. Al contrario, como miembro del grupo íntimo del Presidente electo, es uno de los colaboradores más apreciados por su lealtad, su bajo perfil y su indiscutible profesionalismo.

Sin embargo, acerca de ella se dicen muchas cosas nada sweet, de allí que concluyamos que el tipo de boda se le parece más bien a la novia que al novio. Con todo el trabajo que ha de tener César Yáñez en estos momentos, no ha de haber podido seguir de cerca toda la organización de la fiesta. No se ha de haber enterado de nada hasta que leyó las crónicas.

Del menú de la ceremonia, lo que llama más la atención es que se haya servido como primer tiempo “Cola de Langosta”, y como segundo, “Bisque de Langosta”. ¡Cuántas langostas lloraron y, finalmente, mataron para complacer a la novia!

A ella la imagino igual de narcisa que Karime de Duarte y escribiendo una y otra vez en un cuaderno: “me merezco muchas, muchas langostas”. Por ello hemos decidido llamarla, con todo respeto, “Lady Langosta”.

¡Con cuánta facilidad contamina el poder! Todavía los morenistas no han tomado posesión y ya empiezan a enseñar el cobre... ¡Lástima! La verdad es que muchos les creímos y les dimos no nada más la bienvenida, sino el crédito por empezar un Gobierno totalmente distinto a los que hemos padecido.

Me temo que la credibilidad de este nuevo Gobierno comienza a resquebrajarse: se intercambian Diputados para favorecer la mayoría de Morena, se exculpa a Rosario Robles, se purifica a Napoleón Gómez Urrutia, se acepta a Gaby Cuevas, se incluye a los cercanos de la “Maestra” y a los del no partido PES. Y ahora, sus miembros se exhiben felices de la vida, en todos los medios, vestidos de etiqueta para asistir a una boda neoporfirista.

Volvamos con Lady Langosta. Seguramente ella logró su objetivo de lucirse con sus amigas, con las que siempre compitió por presumir su poder y riqueza y, en esta ocasión, sin duda les ganó.

“Ahora Dulce es una persona con mucho poder. ¿Vieron cuántas personalidades fueron a su boda? Bueno, hasta López Obrador y nuestro Gober... ¿Se imaginan los regalos? La verdad es que desde que estábamos en el colegio, Dulce siempre fue muy cursi, pero sobre todo muy ambiciosa. No vaya a terminar como Rosario Robles, ya ven que son del mismo estilo...”, han de haber comentado las más envidiosas que no fueron invitadas a la boda.

Uno de los deportes que ya se pusieron de moda es imaginar cuánto costó realmente. El tema provoca polémicas y hasta las conjeturas más extravagantes del mundo. Algunos aseguran que cada lugar en la ceremonia ha de haber costado de 4 mil a 5 mil pesos, sin contemplar los grupos de Los Ángeles Azules y Matute que llenan cuantas fechas tienen en el Auditorio Nacional, incluso en el Zócalo capitalino.

Los más ociosos se preguntan ¿cuánto habrá costado la renta del salón, las flores que fueron miles y miles de rosas blancas de esas muy caras, el vino y el alcohol? Sin tomar en cuenta los múltiples servicios que utilizaron: fotógrafos, video, maquillista, peinadora, vestido (nada bonito), accesorios y pestañas postizas.

Viendo de cerquita la foto de los novios, se diría que, para esa ocasión, “Lady Langosta” se puso hasta tres hileras de pestañas. Claro, para que se le abrieran aún más los ojos y no perderse ni un solo detalle del día más importante de su vida.

¿A dónde se irán de luna de miel? ¿Bora Bora, Dubái o Mykonos? No hay duda de que esta historia muestra cómo el amor puede cegar al hombre más lúcido y leal.

gloaezatovar@yahoo.com




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