PERFIL
ANTERIORES
12/12/2018
28/11/2018
21/11/2018
07/11/2018
24/10/2018
10/10/2018
17/10/2018

0
0
Compartiendo opiniones

El monstruo de Ecatepec


Padre Leonardo López Guajardo

No ha habido día, desde que fue capturado, en que no se hablara de él. Reportajes, estudios y, a lo mejor, hasta se le hará un programa en Netflix, sobre la siniestra figura. No es posible escuchar sus declaraciones sin escandalizarse ante la crueldad a la que es capaz de llegar una persona así.

No entraré más en detalles sobre él. Pero, sin lugar a dudas, muchos de nosotros nos parecemos a él más de lo que imaginamos. Solamente habría que preguntarnos sobre la manera en que tratamos a la mujer, reduciéndola, en muchos casos, en poco más que en un objeto de placer, mientras se contempla con avidez sus provocativas poses, creando una peligrosa adicción en la que numerosas mujeres, son silenciosas víctimas, sobre todo, en la más depravada de las actividades como lo es la pornografía infantil. No me cabe la menor duda de que quien la fomenta, distribuye y consume, no es muy distinto a ese monstruo.

Por otro lado, no se puede olvidar la violencia ejercida en contra de la mujer, mientras muchos de nosotros, con prejuicios insostenibles, la hacemos presa de abusos psicológicos, verbales y físicos, que muchas veces tienen que callar, ante su impotencia de no saber o no poder acudir a instancias que puedan defenderlas, mientras son fácilmente despojadas de su dignidad y de su integridad.

Por otro lado, no deja de ser doloroso, cómo este sujeto contaba con la complicidad de una mujer, sin la cual, probablemente, no hubiera sido capaz de realizar sus acciones. Sin lugar a dudas, ella también representa a esa otra maldad, en la que, el principal enemigo de una mujer, es otra mujer.

Sin embargo, no puedo dejar de subrayar el hecho de la justificación que buena parte de la sociedad está haciendo sobre el aborto, donde se privilegia los derechos de la mujer sobre el derecho a la vida. Hace pocos días, el Papa lo indicó así:

“Se podría decir que todo el mal obrado en el mundo se resume en esto: el desprecio por la vida. La vida está agredida por las guerras, por las organizaciones que explotan al hombre —leemos en los periódicos o vemos en los informativos muchas cosas—, por las especulaciones sobre la creación y por la cultura del descarte y por todos los sistemas que someten la existencia humana a cálculos de oportunidad, mientras que un número escandaloso de personas vive en un estado indigno para el hombre. Esto es despreciar la vida, es decir, de algún modo, matar.

Un punto de vista contradictorio consiente también la supresión de la vida humana en el seno materno en nombre de la salvaguardia de otros derechos. Pero, ¿cómo puede ser terapéutico, civilizado, o simplemente humano un acto que suprime la vida inocente e indefensa en su florecimiento? Yo os pregunto: ¿Es justo ‘quitar de en medio’ una vida humana para resolver un problema? ¿Es justo contratar a un sicario para resolver un problema? No se puede, no es justo ‘quitar de en medio’ a un ser humano, aunque sea pequeño, para resolver un problema. Es como contratar a un sicario para resolver un problema.

¿De dónde viene todo esto? La violencia y el rechazo a la vida, ¿de dónde nacen, en el fondo? Del miedo. De hecho, acoger al otro es un desafío al individualismo. Pensemos, por ejemplo, cuando se descubre que una vida naciente es portadora de discapacidad, incluso grave. Los padres, en estos casos dramáticos, necesitan cercanía real, solidaridad verdadera, para enfrentar la realidad y superar temores comprensibles. En su lugar, a menudo reciben consejos apresurados para interrumpir el embarazo, es decir, es una forma de decir: ‘interrumpir el embarazo’ significa ‘quitar de en medio a uno’, directamente.

Un niño enfermo es como todos los necesitados de la tierra, como un anciano que necesita ayuda, como tantas personas pobres que luchan por salir adelante: él, el que se presenta a sí mismo como un problema, es en realidad un don de Dios que puede sacarme del egocentrismo y hacerme crecer en el amor. La vida vulnerable nos muestra el camino de salida, la manera de salvarnos de una existencia replegada sobre sí misma y de descubrir la alegría del amor. Y aquí me gustaría parar para agradecer, agradecer a muchos voluntarios, agradecer al voluntariado italiano fuerte que es el más fuerte que he conocido. Gracias.

¿Y qué lleva al hombre a rechazar la vida? Son los ídolos de este mundo: el dinero —mejor deshacerse de esto, porque costará— el poder, el éxito. Estos son parámetros incorrectos para valorar la vida. ¿Cuál es la única medida auténtica de la vida? ¡Es el amor, el amor con el que Dios la ama! El amor con el que Dios ama la vida: esta es la medida. El amor con el que Dios ama a toda vida humana”.

Estar pues a favor de la vida, es más que un slogan. Es estar a favor de la dignidad. Pero en ello, como siempre, usted tiene la última palabra.

padreleonardo@hotmail.com




Dale ME GUSTA a nuestra página de Facebook o síguenos en Twitter como @Elmananaonline

Editora Argos agradece cada una de las opiniones vertidas en este sitio.
Internet es una herramienta formidable para ejercitar la libertad de expresión y servir como medio de legítima denuncia, crítica y opinión.

Por el respeto a esta encomienda, El Mañana se reservara el derecho a editar o publicar mensajes obscenos o bien que atenten contra la ley, el orden social y la dignidad de terceros.

Agregar un comentario nuevo






Nuevo Laredo, Tamps.  
Compra
$19.20
Venta
$20.20
EDICION
IMPRESA
 
internet@elmanana.com.mx