16/11/2018

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Pasadizo secreto

Ejército de Salvación


Miguel Rodríguez Sosa

Sobre la avenida Degollado entre las calles de Independencia y Arteaga aún se puede divisar un ya viejo edificio que ha albergado y por más de sesenta años a una institución con tintes religiosos-militares, en ella no se aprecia nada al interior al estar resguardada por una hermética puerta, así como por un enorme portón; esa exagerada privacidad conlleva tan sólo a imaginar cómo viven, o de qué manera este agrupamiento administra, cuida y protege a esa niñez, considerando entonces que quizás predomine y en demasía en ese Ejército de Salvación, el silencio de los inocentes.

Según se entiende y por lo que sobre dicha construcción está anunciado, es utilizado como casa hogar de niños y niñas, mas sin embargo externamente no se exhibe algún registro o permiso de alguna dependencia, secretaría o autoridad municipal, estatal o federal por la que sea inspeccionado, regulado.

Pues el hecho de seguir ocupando esas instalaciones del siglo pasado para el resguardo y custodia de niños y niñas, da a pensar que efectivamente y por eso mismo ya no esté tan apto o adecuado para dicho fin, sin pasar por alto cuánta capacidad de personas soporta, si no existe por lo mismo ese hacinamiento de niños y niñas, qué tipo de mobiliario se tiene, si cuentan con los más básicos y por qué no modernos equipos para cocinar, lavar, entre otras requeridas necesidades para que los niños y niñas subsistan, convivan lo más humanamente posible.

Es de reconocer que el Ejército de Salvación ha permanecido por muchas décadas en esta frontera de Nuevo Laredo, Tamaulipas; sin embargo, al menos en los años setenta sí que se apreciaba de ellos, de sus antiguas administraciones o encargados esa clara apertura con la sociedad, al saberse que a través del deporte promocionando equipos tanto de beisbol como futbol, entre otros, sus niños y niñas, jóvenes daban cuenta con estas actividades de la efectividad de sus programas.

En contraste, actualmente y bajo esa actitud callada, genera entre la sociedad esa necesidad de saber cómo conviven los niños y niñas, qué comen, en dónde o sobre qué duermen, si acuden a la escuela, a su iglesia, si existen registros que confirmen que periódicamente son revisados o forman parte de programas médicos para la conservación de su salud, si por igual algún familiar acude con regularidad a visitarlos o diariamente a recogerlos.

Pero el tiempo, más que ir reafirmando de esta organización, de su administración esa penetración con la comunidad de Nuevo Laredo, día a día se mantiene más que alejada, distante tanto de actividades recreativas, participativas de sus grupos de custodia, como de ese ofrecimiento de ayuda en casos de desastres, inundaciones por crecientes del río o como coadyuvantes para brindar apoyo físico y moral en situaciones adversas que afecten a la sociedad en general, si no ellos, quizás haciendo participativos a sus comunidades filiales de otras ciudades, estados.

Con alta seguridad que nadie o muy pocos conocen el cómo está organizada esta institución, quién manda, si el personal es voluntario o son trabajadores, en qué consiste esa religiosidad, en qué se basa o se apoyan para remarcar esa imagen militar; por igual qué tan estrictos son con los niños y niñas, cómo es su educación dentro de sus instalaciones, su reglamentación; ya que nunca se ha sabido por igual de alguna convocatoria, ni mucho menos a través de algún medio comunicativo local en donde se invite a la sociedad en general a conocer sus programas, recorrer por lo menos sus instalaciones.

Casi al final de los años ochenta, del Ejército de Salvación local se hizo público un reportaje en un importante medio de comunicación de esta frontera, en él se detallaban las carencias que presentaban los infantes, sus deficiencias en salud e higiene, entre otras cosas se cuestionaba por igual en qué se utilizaban los recursos económicos que según la investigación recibían periódicamente de su central en los Estados Unidos de Norteamérica, al verse que éstos no se reflejaban ni en sus instalaciones, ni mucho menos en los niños y niñas de ese entonces; dicho reportaje remarcaba a su administrador, un “capitán” del Ejército de Salvación el que estaba al frente y como encargado en su totalidad del funcionamiento y dirección de dicho centro infantil.

Entonces, bueno sería saber también cómo es que el Ejército de Salvación se agencia de niños y niñas existiendo por igual en Nuevo Laredo casas hogar como la Elim, Enrique Tomás Lozano, Mamá Lupita, centros para el mismo fin tanto municipales como estatales; así entender que efectivamente sobre esos niños y niñas se aplica y correctamente los derechos humanos, se ingresan por orden de alguna autoridad judicial, que son por estos últimos periódicamente visitados, supervisados.

Pues si el mismísimo (DIF) Desarrollo Integral de la Familia, que y aun siendo la principal autoridad local para regular, inspeccionar a niños y niñas vulnerables por cualesquier situación familiar, su casa hogar se sujeta a los lineamientos y procedimientos existentes para dicho fin, en consecuencia la mayoría de su población infantil es canalizada por la Procuraduría de la Defensa del Menor, esto por supuesto bajo un estricto control y seguimiento para el cuidado y bienestar de esos niños y niñas vulnerables.

Para la ciudadanía de Nuevo Laredo, no causará extrañeza el ver otra vez en estos próximos días a personas uniformados en azul “boteando” sobre las principales y más concurridas avenidas y calles de la ciudad, para la ciudadanía de Nuevo Laredo, no causará extrañeza el ver en estos próximos días a niños y niñas en centros comerciales interpretando canciones navideñas por largas y cansadas horas para ellos y por igual “boteando”, para la ciudadanía de Nuevo Laredo, no causará extrañeza el ver que pasadas estas fechas de fin de año, esa ausencia predomine otra vez y jamás se vuelva a saber nada, absolutamente nada del Ejército de Salvación.




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