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Artículo

Mitos sobre el voto nulo


Denise Dresser

Definición de mito: “Una creencia o idea ampliamente sostenida pero falsa”.

1) El voto nulo perjudica a los partidos pequeños. Falso. Esto ocurría en la elección del 2009 pero la ley cambió en 2014. Ahora estipula que perderá el registro el partido que "no alcance el 3 por ciento del voto efectivo", al que se le restan los votos nulos y de candidatos independientes. El video en contra del voto nulo del académico de la UNAM Roberto Duque -que circula ampliamente en las redes sociales- disemina información equivocada. El mitificado beneficio del voto nulo a los partidos grandes es eso: un mito. Un mito que AMLO y los votantes de Morena insisten en propagar.

2) El voto nulo favorece al PRI. Falso. Eso sólo sería cierto si todos los que anulan su voto fueran antipriistas, cuando no es así. Quienes anulan están manifestando su oposición a un sistema de partidos quebrado, no a un partido específico. Como ha argumentado con datos duros José Antonio Crespo, en 2009 los votos nulos provinieron de todos los partidos en proporción a su respectivo tamaño.

3) Quienes promueven la anulación están invitando a no votar. Falso. La promoción del voto nulo está dirigida principalmente a los votantes indecisos, independientes, flotantes, que de otra manera se abstendrían. Y la abstención no es una forma deliberada de protesta. Insisto, anular es votar. Es votar en favor de mayor eficacia y representatividad y en contra de la simulación democrática, que de otra manera no lograremos remediar, encarar o componer. Anular es decir que las cosas no están bien.

4) El voto nulo lleva a que aumenten las prerrogativas, las plurinominales y el financiamiento a los partidos. Falso. No hay ni perjuicios ni beneficios financieros, ni en términos de curules. Lo que sí habría con un alto porcentaje de anulismo sería una condena a partidos que a pesar de las diferencias ideológicas se han priizado: el clientelismo, el corporativismo y la resistencia a rendir cuentas afecta a todos. Los “partidos pequeños” que algunos ven como una opción para ser beneficiarios del voto de castigo acaban siendo comparsas en lugar de contrapesos en el Congreso. Y los grandes con demasiada frecuencia no son oposición real: basta ver al PAN y al PRD votando en el caso de Medina Mora.

El voto nulo tiene efectos políticos más allá de los números con los cuales insisten en refutarnos.

5) El voto nulo no sirve de nada y no transforma nada. Falso. Tanto en el caso de la candidatura de Valentín Campa como en el impacto del anulismo en 2009, la anulación tuvo consecuencias. La deslegitimación. El cuestionamiento. La protesta. Y después, reformas electorales como las que ahora nuevamente hacen falta para corregir nuestra democracia descompuesta.

6) El voto de castigo es una mejor opción que el voto nulo. Cuestionable. Como argumenta mi brillante ex alumno Ignacio Lanzagorta en su artículo publicado en Nexos, “¿A quién sí quieren que le demos el premio? Es correcto que siempre habrá partidos más impresentables que otros, políticos menos miserables que otros”. ¿Entonces la opción es votar por el menos malo para mantenerle el registro a partidos como el Panal? ¿A quiénes estamos castigando con el supuesto “voto de castigo”?

7) El voto nulo es irresponsable o inocente. Debatible. ¿Qué es más irresponsable? ¿Votar y así validar una democracia electoral que no merece ser defendida sin modificaciones sustanciales? ¿Creer que los partidos por sí mismos emprenderán reformas para reducir su financiamiento, sus prerrogativas, y sus fueros sin presión desde abajo? Eso sí es irresponsable e inocente.

8) El voto nulo es irrelevante porque los partidos no le harán caso y no escucharán el mensaje. Debatible. Si nadie manda un mensaje, pues evidentemente no habrá nada que escuchar. Si los electores votan por la fruta menos podrida o el menos malo o el ladronzuelo en vez del asesino en serie, el único mensaje que mandarán es que se conforman con la baja calidad de los candidatos y las reglas electorales. Si encuentran algún candidato que haya presentado su “3de3”como favor, o algún candidato independiente, voten por él o ella. Pero será como buscar una aguja en un pajar por las leyes que los partidos han creado para protegerse.

9) El voto nulo no tiene propuestas. Falso. Aquí van: crear un contexto de exigencia para sacudir a los partidos de su autocomplacencia. Un primer paso para diagnosticar lo que le hace falta al sistema político e impulsar los cambios indispensables. Si no, el voto seguirá siendo otra forma en la cual los partidos piden nuestro apoyo pero acaban anulándonos.






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