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¿Todo bajo control?


Denise Dresser

Todo tranquilo. Todo bajo control. Todo en orden. Así habla el gobierno de Enrique Peña Nieto sobre el peso, el petróleo, la deuda, los derechos humanos. Así habla sobre la influenza. Y al hacerlo demuestra una extraordinaria irresponsabilidad en un tema crucial de salud pública porque estamos hablando de vidas. De muertes. De información que la población debería tener y no tiene. De medicamentos con los cuales los enfermos deberían contar y no cuentan. De autoridades que están subreportando cifras y subestimando la importancia de lo que ocurre en México, sobre todo con los más vulnerables, los más pobres, los que no pueden recurrir a algún contacto para conseguir Tamiflu. Vivimos una crisis que no es crisis; una epidemia que no es epidemia. Porque el Estado dice que tiene todo bajo control cuando no es así.

Como ya es patrón en este gobierno, las cifras absurdas, las cifras maquilladas, las cifras maquiladas. La Dirección General de Epidemiología -por ejemplo- ha reportado cifras inverosímiles. Comienza afirmando que en un país de 112 millones de habitantes, únicamente se han registrado 2 mil 818 casos de influenza con 98 defunciones, o sea sólo 3.4 por ciento. Nunca menciona el tiempo en el cual han ocurrido esas defunciones. No informa sobre la frecuencia de la Enfermedad Tipo Influenza o de Infección Respiratoria Aguda Grave y únicamente reporta casos confirmados de influenza, que son una proporción muy pequeña de a quienes les hacen pruebas y tienen un resultado positivo. Y no hay manera de auditar o verificar estos datos. Los van soltando a cuentagotas, de manera dosificada, de manera que no genera confianza sino al revés.

¿Cómo reconciliar la versión oficial con lo que realmente está ocurriendo? De nuevo la brecha, de nuevo la disonancia gubernamental vis a vis la situación real. El director del IMSS informó que se han otorgado incapacidades a cerca de 100 mil derechohabientes por cuadros similares o sugestivos de influenza. Eso debería ser señal de alarma. Un foco rojo. Un llamado a la acción. Pero el subsecretario de Salud ha señalado en ocasiones anteriores y respecto a otras enfermedades que “no es correcta la pretensión de comparar la cantidad de enfermos a partir del número de incapacidades laborales”. O que “en ningún lugar del mundo se utiliza como insumo para la vigilancia epidemiológica o reporte de casos, las incapacidades médicas que dan las instituciones porque son un instrumento de carácter laboral, que no requiere confirmación”. Estas aseveraciones son tramposas en el mejor de los casos o falsas en el peor de ellos. Las incapacidades son otorgadas con base en un examen médico y muchas veces junto con estudios de laboratorio. Nuevamente la autoridad está tapando la realidad.

Allí están las escuelas que están cerrando con base en decisiones ad hoc, dado el número creciente de alumnos enfermos. Allí está el informe de la Asociación Mexicana de Empresas de Capital Humano, donde se reporta que la influenza ha impactado a 64 por ciento de las empresas del país debido al ausentismo. Allí está la población desinformada que en vez de aprender a cuidarse, vive en la incertidumbre, subreaccionando ante la falta de claridad del gobierno.

Subreportar o minimizar lo que está pasando es grave y puede resultar fatal. Si los médicos no tienen conocimiento de que estamos ante otra posible epidemia de influenza, pueden dar el diagnóstico equivocado, diciendo que se trata de un resfriado común cuando una influenza no tratada deriva en neumonía. Si el gobierno no es honesto con las cifras y no da lineamientos claros de síntomas y prevención, los enfermos acuden tardíamente al hospital o mueren por no ir allí. Si las autoridades de salud maquillan los datos para no crearle problemas de imagen al gobierno, las farmacias no piden los medicamentos a tiempo ni están preparadas para proveerlo en las cantidades necesarias, que es exactamente lo que ha pasado.

Secretario Narro, la ciudadanía tiene derecho a estar bien informada. Sí, es cierto que la influenza estacional es normal. Lo que no es normal es la escasez de medicamentos, los 149 muertos, las cifras que van y vienen, ya sin credibilidad. Lo que no es normal es la inacción o la acción tardía de la autoridad. ¿Cómo entender que se hablaba de 2 mil 818 casos y en una semana aumentaron a más de 4 mil 121, un incremento de 46 por ciento? Quizás en México no haya todavía una epidemia de influenza. Lo que sí hay es una epidemia de desinformación por el imperativo gubernamental de decir que “todo está bajo control”. Tan no es cierto que la gente se está muriendo.



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