El Mañana

martes, 19 de febrero de 2019

Nuevo Laredo 14 febrero, 2019

Calman dolores con Apiterapia

Además de consumirse los productos que elaboran, la apiterapia consiste en inocular el veneno de aguijones de abejas con el objetivo de tratar diversas dolencias

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Por Sandra Jasso

Además de consumirse los productos que elaboran, la apiterapia consiste en inocular el veneno de aguijones de abejas con el objetivo de tratar diversas dolencias
Por SANDRA JASSO

Como una solución a sus padecimientos, Carolina González y sus nietos Jesús Salvador y Edelmiro Garza Ayala asisten para que se les aplique la apiterapia para sus enfermedades como lesión en la espalda.

La familia esperaba su turno con paciencia, mientras la apiterapeuta Alma Gloria García Garza trabajaba sacando de una pequeña jaula una por una las abejas para retirar el aguijón y aplicarlo en los pacientes.

“Yo tengo dos semanas anteriores viniendo, gracias a que yo vengo, vienen mis nietos y una amiga, tengo cirugía de columna en las últimas vértebras lumbares y apareció un dolor muy fuerte en la pierna derecha y el muslo, al grado de no poder caminar”, afirmó la señora.

Comentó que visitó al traumatólogo y le ordenó una radiografía, cuando acudió a la consulta diciéndole al médico que no es problema de la columna, lo que contestó el galeno fue que sí era antes de ver los resultados de los estudios.

“Me informa que sí es problema de la columna, la ve y me enseña que la vértebra anterior a la última que me había operado se había vencido, ordena una resonancia magnética con contraste para ver qué se haría, pero es tanto el dolor que no sabía qué hacer”, dijo la paciente de 71 años.

Por casualidad su hijo le recomendó la apiterapia para que se la aplicara como una solución a su dolor, y afirmó que notó el cambio de inmediato.

“Desde el momento que llegué en la primer semana surtió en mí efecto el tratamiento con las abejas, el dolor que tenía tan fuerte desapareció, fue menos y estoy caminando”, manifestó señalando su pierna lesionada.

Agregó que era tan lacerante el dolor que en ocasiones ni se paraba de la silla, quedando postrada, a raíz de la apiterapia tomó la decisión de no ingerir sus medicamentos que inhiben el dolor para saber si el tratamiento con los insectos alados estaba dando resultado.

“Sí sentí el efecto, pero no completo, pero tampoco es algo milagroso, apenas llevaba una semana de tratamiento y tengo que darle oportunidad, mi hijo me preguntó que cómo me sentía y le dije que bien”, expresó.

Permitió que el tiempo transcurriera para saber si daría resultado la apitoxina en su cuerpo, porque estaba decidida a no tomar más medicamentos, ni la aplicación de inyecciones o cirugía para su columna, porque ahora afirma que de las abejas espera más.

“Vamos a ver qué sucede, en manos de Dios y con mucha fe con este tratamiento, vamos a salir, he venido en seis ocasiones una vez por semana y el cambio es notable, el dolor disminuyó y lo recomiendo a ojos cerrados, que no tengan miedo y que prueben.

“Es un tratamiento que las abejas tan bondadosamente nos dan, si no las aprovechamos que tenemos a la naturaleza en las manos, para qué le metemos a nuestro cuerpo tanto químico, tomo el propóleo gotitas y el polen con miel tres veces al día en un vaso hago una pastita y lo pongo en jugo verde o agua y me lo tomo, es una bendición”, concluyó Carolina González
Alejandra Ayala González hija de Carolina, informó que además de su madre, trajo a sus hijos.

“Mi hijo tiene asma alérgica a los cambios de clima, en diciembre lo tuve muy malo, se le cerró la garganta y una tos que no le paraba, empecé a nebulizarlo y también le apliqué inyecciones, se recuperaba dos semanas y recaía”, afirmó Alejandra.

Confesó que ya estaba cansada de darle tanto antibiótico y después de tres semanas de aplicar la apiterapia, en la primera a media semana vomitó mucha flema en la escuela, algo que no había logrado el medicamento.

“Nada lograba que expulsara las flemas y ese mismo día en la tarde volvió a vomitar mucha flema, ahora no le ha dado tos ni flujo nasal, lo que va de enero y febrero no toma nada de antibiótico”, enfatizó la madre.
Algo que le impresionó fue que después de comprar chocolates, su hijo se comió la barra completa y no le provocó tos, cuando el dulce a él se lo provocaba siempre.

“En estos cambios de clima tampoco le ha provocado nada, sigue en tratamiento y le digo que su sistema inmunológico debe fortalecerse y estoy encantada con el cambio de Jesús Salvador, desde chico lo tenía que nebulizar en invierno sobre todo”, mencionó.

En ese momento a Jesús Salvador, de 10 años, se le aplicaban los aguijones de las abejas, al momento un ligero enrojecimiento en su piel se vislumbró sin dolor.
“Yo sí he tenido cambio, mucho, ya no he tosido y respiro bien, no se me irrita la garganta, estoy mejor y no duele, cuando me ponen los aguijones, al principio tenía miedo, pero prefiero los aguijones que la alergia”, afirmó el niño.
Edelmiro, su hermano mayor, había sido el valiente y permitió que le aplicaran un aguijón en la cabeza para que su hermano Salvador se decidiera por la apiterapia; al final se convenció.
Al preguntarle si aceptaría todo el año aplicarse la apotoxina mediante los aguijones, sin dudarlo Jesús Salvador dijo que sí, su mejoría es notable en tan poco tiempo.

“Me siento bien, no me agito al jugar ni tengo miedo, siento el cambio y llegué a faltar a la escuela, estoy mejor”, manifestó.

Su madre satisfecha dijo estar contenta y sorprendida de los beneficios del veneno de la abeja, algo tan natural que porta alivio a dos casos distintos, la alergia y el dolor en la espalda.

“La apiterapeuta sabe dónde colocar los aguijones, esto ayuda mucho sin duda, ahora está viniendo mi mamá, mis hijos, la amiga, el amigo, y da resultado, buscamos una alternativa al medicamento, no es que no creamos en él, pero si hay algo natural que no te afecte, mejor”, finalizó Alejandra Ayala González.

La apiterapeuta aplica un aguijón en la cabeza para relajar a la paciente. FOTOS: SANDRA JASSO/EL MAÑANA

La apiterapeuta Alma Gloria García aplica la apitoxina en el menor de 10 años para mejorar su asma alérgica.

Edelmiro observa cómo le aplican los aguijones a su hermano menor Jesús Salvador, que padece asma.

El menor manifestó que al principio sentía miedo, pero que los aguijonazos no le dan dolor.

Edelmiro, se aplicó una en la cabeza para relajarse; tendría examen en su escuela. Carolina González se aplica la apiterapia para sus enfermedades como lesión en la espalda.