El Mañana

lunes, 21 de enero de 2019

Nacional 10 enero, 2019

Con apenas 5 años, Memo emprende y fabrica confeti sustentable

Guillermo revivió una idea que hace años quedó abandonada en el taller de su abuelo: recuperar el papel reciclado para fabricar confeti. Así nació "Confeti La Hormiguita"

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Por El Universal

Para Memo la vida es una fiesta. Guillermo Eduardo Juárez Francisco tiene cinco años y, a su corta edad, disfruta de la vida como cualquier niño, la diferencia es que desde pequeño le preocupaba el medio ambiente.

Mientras juega en el patio de la casa de su abuelo, junto al espacio que éste destina desde hace décadas para reunir papel para reciclar en la Ciudad de México, Memo cuenta que ha observado cómo la gente usa papel y lo tira a la basura. “Eso afecta a los animales y a las plantas”, dice preocupado.

La inquietud de Memo revivió una idea que hace años quedó abandonada en el taller de su abuelo: recuperar el papel reciclado para fabricar confeti.

El abuelo de Memo, originario de la Sierra Juárez, fue el primer recolector de papel del estado, pues tras vivir por 30 años en la Ciudad de México, notó que el desperdicio de papel en la capital oaxaqueña era desproporcionado.

Inspirado en su ejemplo, e impulsado por su maestra Karina Salinas Sánchez, el pequeño, que cursa el tercer grado de preescolar, desde hace un año revivió el colorido proyecto para aprovechar las “colitas de papel”, que se recogen de las fábricas. Así nació Confeti La Hormiguita.

Con ayuda de sus papás, Memo empezó a fabricar confeti que se distribuye en el mercado artesanal El Pochote, la Central de Abasto y La Poblanita, una tienda para fiestas ubicada en Tlacolula.

Las hojas de papel que son destinadas para confeti se trituran en una máquina, para después pintarse con colorantes en tonos azul, rosa, amarillo y otros tonos que Memo elige con sus papás.

Cuando las bolitas de papel se pintan deben dejarse secar varias horas en el sol. Esta parte del proceso es la más complicada, pues hay que vigilar que el confeti no vuele y darle vueltas constantemente para evitar que se tueste.

Después, el confetti se empaqueta en bolsas de papel —para evitar el uso de plástico— que se venden en 10 pesos cada una. “Es un proceso artesanal, que requiere tiempo y paciencia”, asegura Alejandra Francisco, madre de Memo.

Además, Memo creó un lanzador de confeti, que él mismo diseñó y fabrica con tubos de papel higiénico y globos. Los lanzadores los forra con ayuda de su mamá, con las figuras de diversos personajes. “Empezó a ver tutoriales hasta desarrollar su propia idea… somos los únicos oaxaqueños que nos dedicamos a la elaboración de confeti, porque el que se vende en las tiendas oaxaqueñas es poblano”, añade Alejandra.

Por la solidez de su proyecto, Memo fue invitado a través del Instituto Pedadi al congreso de niños emprendedores Bussiness Kids, que tuvo lugar en Acapulco, Guerrero. Antes de presentar su proyecto, Memo, su maestra y su familia debieron reunir mil likes para su página de Facebook.

En el evento, Memo fue ovacionado por presentar no sólo una iniciativa emprendedora, sino un proyecto que favorece al medio ambiente a través del reciclaje.

Ganando batallas
Antes de ser un destacado emprendedor, Memo venció el diagnóstico de un retraso psicomotriz. Su papá, Eduardo Juárez López, cuenta que el niño asistió a rehabilitación dos años, pues nació a las 33 semanas de gestación, por lo que según los médicos sus expectativas de vida eran muy bajas.

También aseguraron que las posibilidades de que Memo hablara o caminara eran muy pocas.

Memo y su familia asistieron a terapia al CRIT cuando él tenía un año y egresaron cuando cumplió tres. Fue entonces cuando ingresó al preescolar y se dedicó a su proyecto de confeti ambiental.


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