El Mañana

jueves, 17 de octubre de 2019

Escena 29 marzo, 2019

Conoce la trágica historia del verdadero ‘Dumbo’

Jumbo, como se llama el elefante en la fida real, fue capturado en Abisinia en 1862, donde fue asesinada su madre por protegerlo

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Por AGENCIAS

CIUDAD DE MÉXICO.- Jumbo es el verdadero paquidermo de quien Burton se inspiró para realizar la triste historia del pequeño elefante.

Jumbo fue capturado en Abisinia en 1862, donde fue asesinada su madre por protegerlo. Para ese entonces Jumbo, que significa “hola” en suajili, tenía dos años y medio.

Llegó a Londres en 1865, y tener un elefante africano y grande en ese tiempo era toda una rareza. Los zoológicos tenían muchos asiáticos, de menor tamaño y considerados dóciles. Los elefantes africanos, sin embargo, arrastraban fama de violentos y rebeldes.

En su llegada, Jumbo se encontraba en estado crítico de salud, y fue donde se encontró con el cuidador Matthew Scott. Un trabajador en situación similar a la de Jumbo: solitario y sin nada, por lo que Matthew no dudó en dormir en la jaula con el elefante durante seis meses, creándose entre los dos un vínculo emocional.

De día, Jumbo sorprendía con amabilidad al público. Los niños se paseaban por el zoológico subidos en su grupa e incluso los más pequeños de la familia real eran los afortunados de vivir esa experiencia. Sin embargo, de noche era todo muy distinto, Jumbo tenía arrebatos de violencia y destrozaba constantemente el lugar en el que dormía.

Su cuidador, Scott, tenía un truco para tranqulizar al elefante cuando surgian esos ataques de ira y pánico, darle whiskey para embriagarlo. Se sabe que su ira era provocada por el estilo de vida que le otorgaban, pues una ingesta diaria de pasteles no es la dieta adecuada para un animal.

Richard Thomas, arqueólogo de la Universidad de Leicester en el Reino Unido, descubrió para el documental de la BBC Attenborugh and the Giant Elephant (2017) que la dentadura y otras partes de su anatomía presentaban rasgos insólitos que según el investigador, “debieron de ser increíblemente dolorosas y pudieron producirse por el gran peso que Jumbo debía cargar paseando grupos de visitantes”.

Con miedo de que los constantes ataques de Jumbo se hicieran públicos y pasara a mayores, directivos del circo londinense decidieron venderlo al circense estadounidense P. T. Barnum. Los británicos lo convirtieron en una ofensa nacional y cada noche miles de ciudadanos se juntaban para dar el último adiós a Jumbo.

En su llegada a Estados Unidos, exactamente en Nueva York, Barnum lo paseó por las calles junto con otros 20 elefantes, sin duda, fue uno de los momentos más felices de Jumbo, pues se encontraba junto con otros mismos de su especie y combatió la soledad que habitaba en él.

Jumbo era toda una sensación, pues se decía que era impresionante su altura que rebasaba los tres metros, cuando la mayor parte de sus compañeros estaban en 270 centímetros.

Jumbo era retratado en carteles en los que se le comparaba con la insignificancia del tamaño de los humanos en una escala completamente irreal.

De seguir creciendo habría sido probable que Jumbo hubiera alcanzado los cuatro metros y no lo consiguió. Era 1885. El circo había acabado en Saint Thomas, una localidad canadiense. Los animales ya estaban en sus jaulas, preparados para partir. Solo faltaban Jumbo y un bebé elefante que respondía al nombre de Tom Thumb. De repente, apareció una locomotora en dirección al bebé. Jumbo protegió con su cuerpo a la cría del impacto y murió en el acto… O eso se contó.

Su muerte fue tendencia en Estados Unidos, y a la palabra ‘Jumbo’ le crearon el sinónimo de grande, agregándose en restaurantes estadounidenses la referencia de pedir una hamburguesa sencilla o una hamburguesa “jumbo”.