Un caso que mezcla violencia extrema, narcotráfico y un exfutbolista colombiano ha conmocionado a Chile y Colombia. Las autoridades chilenas investigan el asesinato de un hombre cuyo cuerpo fue decapitado y calcinado presuntamente por integrantes de una red criminal liderada por Abel Stiven Carabalí.
De acuerdo con información de la Fiscalía Regional Metropolitana y de Carabineros de Chile, Carabalí es señalado como presunto responsable del asesinato de un hombre colombiano con quien mantenía una amistad de aproximadamente ocho años ligada al fútbol amateur.
Restos calcinados, maleta y una red de cómplices
El caso comenzó el pasado 12 de abril, cuando habitantes de Curacaví, en la Región Metropolitana de Santiago, reportaron el hallazgo de restos humanos calcinados en una zona boscosa de la cuesta Zapata. Posteriormente, la Policía de Investigaciones de Chile (PDI) logró identificar a la víctima.
Según reportes difundidos por el canal chileno T13, cámaras de seguridad captaron a Carabalí arrastrando una maleta desde un edificio ubicado en Estación Central, lugar donde presuntamente ocurrió el crimen. Las investigaciones apuntan a que los restos fueron trasladados posteriormente hasta Curacaví para ser incendiados. Carabalí habría contado con la ayuda de un taxista colombiano de 51 años, quien también fue detenido y formalizado por las autoridades chilenas.
La escena del crimen apunta a una posible red de narcotráfico
La fiscal Carmen Gloria Guevara, integrante del Equipo de Crimen Organizado y Homicidios (ECOH), declaró que la escena encontrada por las autoridades presentaba características asociadas al crimen organizado. Entre los elementos hallados junto al cuerpo se encontraban armas de fuego, cocaína y una Biblia abierta, detalle que llamó particularmente la atención de los investigadores. Así lo explicó la fiscal al medio T13, al señalar que la forma en la que fue abandonado el cuerpo podría responder a un mensaje criminal.
Previo a la decapitación, tuvo varias heridas cortopunzantes innecesarias si el objetivo era solo matarlo.
Las autoridades sostienen que el homicidio podría tratarse de un ajuste de cuentas relacionado con una estructura de narcotráfico que operaba en territorio chileno. De acuerdo con las primeras investigaciones, Abel Stiven Carabalí sería identificado como presunto líder de dicha organización.
Durante los allanamientos realizados por Carabineros de Chile y la PDI, las autoridades decomisaron cerca de 19 kilos de droga y cuatro armas de fuego. Además, la Fiscalía confirmó que existen al menos otros dos integrantes identificados que actualmente permanecen prófugos.
El supuesto ritual y el pasado futbolístico de Carabalí
Uno de los aspectos que más ha generado inquietud en torno al caso es la posibilidad de que los implicados realizaran una especie de ritual después del crimen. Se informó que los investigadores encontraron una Biblia abierta cerca de restos biológicos y otras evidencias dentro de la vivienda relacionada con el homicidio. Peritos policiales consideran que este elemento pudo formar parte de una puesta en escena vinculada con prácticas utilizadas por organizaciones criminales.
Aunque el caso continúa bajo investigación y todavía existen aspectos sin esclarecer, la presencia de símbolos religiosos en la escena incrementó el interés mediático alrededor del expediente judicial.
Antes de ser vinculado con actividades criminales, Abel Stiven Carabalí tuvo un breve paso por el fútbol amateur en Colombia, señalaron que estuvo relacionado con procesos juveniles cercanos al Deportivo Cali, aunque nunca debutó profesionalmente ni disputó encuentros oficiales en primera división.
Actualmente, tanto Carabalí como el taxista acusado como cómplice permanecen en prisión preventiva mientras avanza la investigación judicial en Chile. La Fiscalía Regional Metropolitana no descarta nuevas capturas en los próximos días conforme se desarrollen los operativos y se obtengan más pruebas relacionadas con el caso.

