El Mañana de Nuevo Laredo

31 mayo, 2020

Efectos de un fumador en cuarentena




¿Empezó a fumar o retomó durante la cuarentena? ¿Aumentó su consumo de alcohol? ¿Tiene más apetito? ¿Modificó su sueño? ¿En época de COVID-19 le preocupa ser o haber sido tabaquista?

Por Infobae


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La mayoría sabe que el tabaquismo es un factor de riesgo frente a la COVID-19 y les preocupa mucho. El 71% quiere dejar de fumar, pero más de la mitad dice que le resulta imposible hacerlo en plena cuarentena. En el Día Mundial Sin Tabaco, los especialistas proponen a la telemedicina como alternativa para dejar de fumar en los tiempos que corren

¿Empezó a fumar o retomó durante la cuarentena? ¿Aumentó su consumo de alcohol? ¿Tiene más apetito? ¿Modificó su sueño? ¿En época de COVID-19 le preocupa ser o haber sido tabaquista? ¿Tiene ganas de dejar de fumar? Estas y otras preguntas fueron respondidas entre fines de abril y principios de mayo, en forma anónima y online, por 1.745 adultos de 18 a 90 años, de todo el país. Los resultados de la encuesta realizada por la Asociación Argentina de Tabacología (AsAT) brindan un cúmulo de porcentajes imprescindibles para revelar una “foto instantánea” de la conducta y la percepción de los fumadores y ex fumadores en el aislamiento social obligatorio que ya lleva más de dos meses.

El 20% de los fumadores admite que fuma más; el 57% modificó sus hábitos alimentarios -de este total, el 48% come más y el 32% lo hace en forma desordenada-; el 47% duerme peor y el 79% también consume alcohol.

Saben que el tabaquismo es un factor de riesgo frente a la COVID-19 y a más del 70% les preocupa en gran medida. También son muchos los fumadores que quieren dejar de fumar (71%) pero, a la hora de llevar ese deseo a la práctica, el 59% afirma que le resulta imposible hacerlo en las circunstancias de aislamiento y pandemia.

“Los datos confirman que la mayor parte de los fumadores quiere dejar de fumar: así fue antes de la cuarentena y ahora lo siguen deseando. Antes, veíamos que la mayor parte sentía culpa por el daño que ocasiona el tabaco y así llegaban a nuestras consultas. Ahora, se suma el miedo y la preocupación, al ser el tabaquismo un factor de riesgo para COVID-19. Es importante destacar que las probabilidades de éxito aumentan con ayuda de profesionales formados en cesación tabáquica”, afirmó la vicepresidenta de la AsAT, Julieta Cassone, médica especializada en Psiquiatría y coordinadora del Área de Cesación Tabáquica de la Fundación Foro.

Tabaco, alimentación, sueño y alcohol

La investigación de la AsAT, liderada por el especialista en ciencia de datos y socio en Neuronal, Gabriel Barasch, profundiza sobre los hábitos de consumo de los fumadores y ex fumadores durante el aislamiento. En cuanto al consumo de tabaco, durante la cuarentena, el 20% de los tabaquistas declaró haber fumado más.

Ante la pregunta si tuvo más ganas de fumar, los fumadores quedaron en el primer lugar: el 17% de los ex fumadores dijo que sí, mientras que en los fumadores esas ganas las sintió el 50%, de los cuales el 40% dijo que cedió al impulso. Entre los ex fumadores, más del 90% de quienes dejaron de fumar hace más de un año no sintieron más ganas de fumar durante la cuarentena, mientras que la cifra cae a menos del 65% en períodos menores a un año.

Respecto a los hábitos alimentarios, los resultados de la encuesta señalan que los fumadores parecen tener algo más de desorden o menos apetito comparado con los no fumadores. Sucede que, en ambos grupos, fumadores y no fumadores, alrededor del 57% modificó sus hábitos con la comida y se observa que los fumadores presentan una menor tendencia a comer más cantidad durante la cuarentena.

Entre los fumadores que cambiaron sus prácticas alimentarias, el 48% come más y el 32% lo hace en forma desordenada; pero entre los no fumadores el porcentaje de los que comen más es mayor, 57%, y el que lo hace en forma de ‘picoteo’ es menor, 29%. Es que la ansiedad de la cuarentena, según explican los especialistas, “se compensa comiendo más en los no fumadores, mientras que los fumadores buscan ‘aplacarla’ con el cigarrillo”.

En cuanto al descanso, la encuesta arroja que tanto fumadores como no fumadores registran un empeoramiento en el sueño, y en el caso de los fumadores es levemente mayor. Los resultados indican que el 47,4% de los fumadores duerme peor, versus 46,5% de los no fumadores que también tiene un sueño deficiente. Durante el día, en tanto, la actividad física disminuyó considerablemente: 47% afirmó que dejó de hacer gimnasia.

Encierro, más ansiedad y estrés

La encuesta brinda también datos de cómo el aislamiento afectó las condiciones laborales y económicas de los fumadores y ex fumadores: el 15% no tenía empleo y las nuevas medidas dificultaron aún más su situación, el 6% perdió su trabajo y el resto sigue con teletrabajo (45%), desarrolla una actividad esencial (22%) o mantiene su empleo sin asistir (12%). Al 19% la cuarentena le afectó gravemente sus ingresos, al 51% en forma moderada y leve y el 30% no sufrió cambios.

“En situación de encierro aumentan el estrés, la ansiedad, la conflictividad familiar, los problemas económicos, son todas situaciones que suelen ser motivaciones para seguir fumando, también para comer más y tomar alcohol”, analizó en diálogo con Infobae, Carlos Damin, médico especialista en Toxicología, jefe de Toxicología del Hospital Fernández, profesor de Toxicología de la UBA y director de FundarTox, Fundación Niños sin Tóxicos.

Y explicó: “Más ansiedad y estrés redundan en el aumento del consumo de cigarrillos, basado en una idea errónea de que la nicotina calma la ansiedad, pero en realidad es un estimulante que genera más ansiedad. El fumador suele decir ‘estoy nervioso’ y el cigarrillo ‘me tranquiliza’, pero lo que da la sensación de saciedad, de tranquilidad, es cumplir con el rito de fumar. Por eso, la importancia de modificar hábitos como suelen ser fumar en determinado momento del día o cuando se realiza una actividad definida o para acompañar tal o cual bebida o comida, entre otros”.

“En este Día Mundial Sin Tabaco -destacó Damin- es importante remarcar que un día sin tabaco es un éxito. Muchas veces escucho decir ‘estuve 5 días sin fumar y caí’, yo les respondo que se ganaron 5 días al cigarrillo, porque el objetivo de máxima es la abstención, pero el objetivo de corto plazo es ‘hoy no se fuma’”, el primer paso para dar esta batalla”.


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