El Mañana de Nuevo Laredo

12 diciembre, 2020

¡Fuimos engañados! El agua de Horchata no es mexicana




El rey contestó “¡Aixo no es llet, aixo es or xata!”, es decir “¡Esto no es leche, esto es oro, guapa!”: asi el origen del agua de horchata

Por Redacción


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El agua de horchata es el complemento ideal para cualquier comida. Por su textura cremosa y su sabor refrescante, esta bebida se sirve en puestos callejeros, taquerías, fondas y restaurantes de todo México.

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Por su amplia presencia en la gastronomía nacional, se le reconoce como una preparación 100 por ciento mexicana; no obstante, la realidad es muy diferente. Esta bebida ha recorrido varios kilómetros por mar y tierra para llegar hasta tu mesa.

De acuerdo con la empresa MGO Horchata y Granizados, el agua de horchata es una bebida típica de Alboraya, un municipio ubicado en Valencia, España. La horchata tradicional está elaborada con tubérculos comestibles llamados chufas.

Su cultivo se remonta a la civilización egipcia, ya que se encontraron vestigios de este alimento dentro de los sarcófagos de las primeras dinastías, señala el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Chufa de Valencia.

Durante el siglo VII, las comunidades islámicas se desplazaron hacia la península ibérica y expandieron la siembra de este tubérculo por el actual territorio valenciano. Gracias a sus efectos favorables contra las enfermedades respiratorias y los malestares estomacales, se popularizó su consumo en forma de leche de chufa

En cuanto al término “horchata”, la creencia popular cuenta que una aldeana le llevó esta bebida al rey Jaime I de Aragón, quien al probarla quedó encantado por su sabor. Al cuestionar cuál era la bebida que le sirvieron, la chica le respondió que era “leche de chufa” (llet de xufa en idioma valenciano), a lo que el rey contestó “¡Aixo no es llet, aixo es or xata!”, es decir “¡Esto no es leche, esto es oro, guapa!”.

A raíz de este relato, la expresión “or xata” se extendió a lo largo del territorio español.

No obstante, el primer registro histórico de esta palabra surge de una receta de horchata con almendras y pepitas de melón, ingredientes que fueron reemplazados por las chufas debido a su precio accesible, indica el blog especializado Historia Cocina.

Respecto a su elaboración original, las chufas se lavan, se secan y se seleccionan. Las mejores piezas se rehidratan con agua potable y se desinfectan; luego, se trituran, se prensan y se tamizan en repetidas ocasiones. Como paso final, se mezclan las chufas molidas con agua endulzada y se enfrían a cero grados Celsius.

El Consejo Regulador de la Denominación de Origen Chufa de Valencia asegura que la horchata de chufa es rica en proteínas, calcio, hierro, magnesio y fósforo. Asimismo, facilita la digestión, disminuye la presión arterial alta, controla el colesterol, regula los triglicéridos en la sangre, alivia el estreñimiento y la diarrea.

Durante la época de la conquista española, la horchata de chufa llegó a nuestro país y sentó las bases para la bebida que conocemos actualmente.

En México, esta agua fresca se prepara con granos de arroz remojados y molidos; después, se mezclan con agua endulzada y canela. En algunas regiones, se le agrega vainilla, leche o jugo de coco, explica el Diccionario enciclopédico de la Gastronomía Mexicana.

El agua de horchata también se hace con otros frutos, cereales y semillas, como las pepitas de melón, las almendras, la avena o el coyol.

A pesar de que todas comparten la influencia española de la horchata de chufa, las versiones mexicanas han desarrollado su toque único a lo largo de los años y ya se distinguen de la elaboración original. Por esta razón, el agua de horchata mantiene su lugar especial dentro de la cocina mexicana.


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