El Mañana

domingo, 25 de agosto de 2019

Global Curiosidades 27 julio, 2019

El café podría ser más adictivo que la marihuana

El café es considerada la bebida más consumida a nivel mundial y también es la segunda mercancía más comercializada

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Por Anónimo

El café es considerada la bebida más consumida a nivel mundial y también es la segunda mercancía más comercializada, superado por el petróleo. En los últimos 35 años, el consumo de café ha aumentado un 95 %, llegando a la cifra de producción de casi 10,000 millones de kilos al año. De media, una persona consume alrededor de 1,3 kilos de café en 365 días. 

En México, esta bebida ha representado un orgullo ya que se produce alrededor de dos millones 844 mil 33 sacos de café verde. De acuerdo con un estudio realizado por Euromonitor Consulting, el consumo de esta sustancia rebasa hasta ahora las 87 mil toneladas, evidenciando que es el favorito de muchos. 

En torno a estas cifras creció tanto la industria cafetalera como la cafetera. Es decir, se incrementó la producción de granos de café, asimismo, diferentes empresas tecnológicas lanzaron al mercado una serie de dispositivos para hacer más práctico su consumo. Desde las clásicas cafeteras francesas o italianas, máquinas de expresso y cafeteras multifunción cuentan con gran popularidad. No obstante, las cafeteras de cápsulas son líder en el mercado.

Asimismo, debido a su presencia en tiendas de autoservicio y la expansión de cafeterías, el consumo de café molido también se incrementó considerablemente.

Aunque esta industria representa un crecimiento económico y genera un gran número de puestos de trabajo, el consumo de esta bebida ha sido cuestionado en muchas ocasiones. Y es que, diferentes estudios han manifestado que su consumo excesivo causa una serie de efectos negativos en la salud de las personas. ¿Qué tan cierto es esto?

El café contiene una sustancia adictiva, la cafeína. No solo se encuentra en esta bebida sino también en tés, refrescos, chocolates y en algunos medicamentos. Incluso, se ha afirmado que el café o el chocolate tienen un mayor potencial adictivo que el cannabis. ¿Cuál es el argumento que sostiene esta afirmación? La cafeína es un estimulante del sistema nervioso central y su consumo diario más o menos regular causa dependencia física leve.

En 1994 se decretó su carácter químicamente adictivo y el DSM, que es el manual de diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales de la Asociación Americana de Psiquiatría, menciona los trastornos relacionados con la cafeína en el mismo apartado en el que se encuentra los trastornos relacionados con la cocaína, las anfetaminas, el alcohol, entre otros. 

Asimismo, la cafeína aumenta los niveles de hormonas del estrés y de la dopamina en el cuerpo, lo que provoca sensaciones de alerta en el organismo durante los próximos 30 minutos tras su consumición. 

De acuerdo a un estudio realizado por la Johns Hopkins University y la American University, consumir café en grandes cantidades puede producir complicaciones como dolores de cabeza, insomnio, diuresis, alteraciones digestivas, contracciones musculares, taquicardia o arritmias, agitación psicomotora, aumento de la frecuencia respiratoria, temblores y hasta fatiga o dificultad para concentrarse. 

Por otro lado, quienes deciden suspender el consumo de la cafeína de  forma brusca, pueden desarrollar el síndrome de abstinencia, y sus consecuencias podrían afectar anímicamente al individuo. La somnolencia, irritabilidad, la jaqueca, la constipación, dificultad para concentrarse, ansiedad, anomalías en el ritmo cardiaco, desorientación y la depresión son algunos efectos secundarios de la abstinencia del café que muchos desconocen. 

Un artículo publicado por Medical Daily explica acerca de los efectos negativos que produce la adicción al café en periodos de abstinencia. Las moléculas de cafeína son similares a las moléculas de adenosina (tiene un efecto sedante e inhibitorio sobre la actividad neuronal). 

Explican que el consumo de café satura los receptores que emplea la adenosina y bloquea su función; la cafeína detiene la actividad de esta molécula al tiempo que estimula los neurotransmisores, provocando más energía luego de beber una taza. No obstante, esto ocurre cuando el consumo es diario.