El Mañana

lunes, 22 de abril de 2019

Nacional 10 abril, 2019

Emiliano Zapata, libertad y justicia

El Atila del sur, padre de la lucha agraria y tanto héroe oficial como símbolo rebelde, es actualmente el personaje ‘más dinámico’ del espectro histórico de México

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Por AGENCIAS

La figura de Emiliano Zapata ha cabalgado un siglo entre un paisaje mítico y legendario y el territorio propiamente histórico. En el primero se le ha brindado inmunidad a la pureza de su causa: Tierra y Libertad, fórmula que condensa como ninguna en el México de comienzos del siglo XX, legítimos reclamos sociales e impostergables aspiraciones políticas; y se ha colocado su sacrificio en Chinameca en el mismo plano de la muerte de los héroes homéricos, en el que, como escribe Carlos García Gual, “del gran guerrero muerto perdurará la memoria debida a su coraje y su hombría magnánima, y por ello será recordado y motivo de elogio épico entre la gente de después, con un aura de largo resplandor”.

En el segundo, se le ha intentado analizar como un personaje de carne y hueso, poniéndolo en el complejo contexto local y nacional de un país que no terminó de ser decimonónico sino hasta bien entrado el siglo XX, cuando la vorágine revolucionaria de la que formó parte su lucha se institucionalizó y recogió las demandas de los derrotados y los proyectos de los vencedores.

Sin embargo, entre estos dos terrenos, queda muy claro que no hay en el panteón revolucionario un personaje con más arraigo en el México profundo, el México de esos campesinos y pueblos indios que “no querían cambiar y que, por eso mismo, hicieron una revolución”.

También es el más venerado porque es quien simboliza de mejor manera el espíritu de la rebelión campesina y las aspiraciones de justicia social de los desposeídos del país.

Cronología

  • Nació en Anenecuilco, un 8 de agosto de 1879.
  • En 1911, tras la ruptura con Francisco I. Madero, Zapata junto con otros líderes revolucionarios, lanzaron el Plan de Ayala, que postulaba la expropiación de los latifundios y cuestionaba la legalidad burguesa.
  • Un día aciago, el 10 de abril de 1919, fue asesinado en una trampa orquestada por Jesús Guajardo, aliado de Pablo González, uno de los líderes del ala constitucionalista. Fue en la Hacienda de Chinameca. Lo fusilaron a sangre fría. Murió el hombre y nació un referente de los campesinos pobres.
  • Emiliano Zapata tuvo nueve “esposas”. La primera fue Inés Alfaro Aguilar con la que procreó a Guadalupe, Nicolás. En total tuvo 16 hijos.
  • A los 17 años, Zapata tuvo su primer enfrentamiento con las autoridades, por lo que tuvo que dejar su estado natal de Morelos y vivió algunos meses en el rancho de unos amigos de su familia.
  • A los 30 años era el mejor domador de caballos de la comarca y muchas haciendas se lo disputaban.
  • Según los habitantes de Cuautla, a Zapata le faltaba el dedo meñique de la mano derecha supuestamente porque lo perdió en una corrida de toros.
  • La silla donde fueron retratados Emiliano Zapata y Francisco Villa, no era la silla presidencial sino un sillón del viejo régimen dictatorial de México.
  • Siempre andaba de traje charro, armado y acompañado de su caballo..
  • Tras ser asesinado, la gente buscaba el lunar que tenía en la parte superior de su ojo para comprobar que realmente era su cadáver.