El Mañana

lunes, 15 de julio de 2019

Nuevo Laredo 14 julio, 2019

Ferrocarril en NLD: 138 años de historia

En 1881, Juan Eutimio Richer Turán destacó en su reseña que culminan los trabajos de construcción del puente de vías férreas que une a los dos Laredos

FOTOS: ARCHIVO HISTÓRICO MUNICIPAL

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Por SANDRA JASSO

Juan Eutimio Richer Turán destacó en su reseña que escribió en 1881, el cambio que tuvo la villa luego de que se culminaron los trabajos de la compañía del Ferrocarril Nacional de México, un puente que uniría a dos naciones por las vías férreas.

Para adentrarnos en el contenido de los documentos escritos y antecedentes antiguos de este puerto fronterizo de gran valor, Manuel Ceballos Ramírez, doctor en Urbanismo y director del Archivo Histórico Municipal Juan E. Richer, llamó a Richer Turán el protohistoriador neolaredense.

Richer Turán nació en 1843 en Madrid, España, y falleció el 11 de agosto de 1921 en Nuevo Laredo. Fue hijo de Juan E. Richer y Eugenia Turán.

Su primer manuscrito se tituló “Reseña Histórica Compendiada de Nuevo Laredo”, texto que se terminó en 1885.

El documento lo completó en 1900 y plasmó la historiografía neolaredense que hoy en día conocemos gracias a sus manuscritos, luego que importantes documentos se perdieran durante el incendio del Archivo Histórico Municipal en 1914, durante el movimiento revolucionario.

Su texto y obra histórica es la más antigua de la ciudad y fue publicada por la Tipografía del Estado en 1901; se conocen pocos ejemplares de esta edición. Después hubo una segunda edición en 1958 promovida por el presidente de la JFMM, Agustín Arriaga Rivera, y una más en vísperas de celebrar 150 de la fundación de la ciudad en 1997.

Por la relevancia y contenido y claridad en datos básicos, fechas, población, funcionarios en turno, el avance propio del lugar y lo que sucedía en esa época, un pasado que comprende 50 años que sería desconocido ante la pérdida de documentos anteriores en los que se destaca la construcción del puente de ferrocarril en la época porfirista en 1881.

Un año antes, Corpus Christi había quedado unido por la vía férrea a Laredo, Texas, en 1880, Nuevo Laredo contaba ahora con el cruce en el “Puente Negro” como es conocido en la actualidad.

La estructura comunicaría a la capital mexicana y los de la Internacional Reformada procedente de San Antonio, Texas, pasando por Guerrero y Mier al interior del país. La construcción de trabajos fue provisional. Al final fue abandonada.

Al poco tiempo de ser construidos los puentes provisionales de ambas vías, se destruyeron por una venida del río Bravo, la Compañía del Ferrocarril Nacional lo reconstruyó en menos de cuatro semanas; la otra se dejó abandonada.

En ese entonces un censo arrojó que la villa tenía 3 mil 659 habitantes con 725 familias, de los cuales mil 194 eran hombres y mil 220 mujeres, niños menores de ambos sexos mil 245, plasmó Richer.

En 1900 la vía férrea considerada importante, pone en comunicación directa a la villa con la capital y algunas ciudades importantes de la República Mexicana conectadas con la red ferroviaria, hubo mayor interacción con el noreste y centro del país, empezaba la transformación que lo vislumbraba como la potencia en comercio exterior que es hoy.

Ahora atravesaban el Bravo por el puente los ferrocarriles de los Estados Unidos por medio del International & Great Northem Railway, rumbo al norte vía San Antonio, y el Texas-Mexican con dirección a Corpus Christi, partiendo de Laredo.

Para entonces había servicio para pasajeros, se contaba con una estación y almacén de la empresa, construidos en madera, al poniente de la aduana.

Juan E. Richer resaltó en su reseña que el puente internacional estaba construido en acero, pilastras tubulares y de mampostería única en su tipo, que pone en comunicación a los dos Laredos.

“Fue un puente de gran extensión que contaba en el centro una amplia calle para el tránsito de vehículos y tranvías, y dos laterales para los pedestres”, redactó.

La construcción del puente dejó inoperante al chalán, en el que se transportaban mercancías y a los antiguos pobladores y hace hincapié en estos acontecimientos significativos en el porvenir de la ciudad con los dos puentes, el intercambio de mercancías al exterior y al mundo entero, lo que lo eleva en la actualidad como la primera aduana de Latinoamérica.

Gracias a los textos escritos por Juan Eutimio Richer Turán, tenemos el conocimiento de un pasado marcado por acontecimientos únicos en el tiempo, momentos históricos de nuestra ciudad efectuados cada año en progreso constante. (Con información del Archivo Histórico Municipal y el Colegio de la Frontera Norte).

“Reseña Histórica Compendiada de Nuevo Laredo” de Juan E. Richer. Archivo Histórico Municipal.

Poderosas locomotoras cruzaban por el puente ferroviario que unió a los dos Laredos.

Los puentes no sólo unieron dos naciones, sino decenas de familias de los dos Laredos.