¿Cómo se alaciaban el cabello las mujeres antes de las técnicas modernas? Mucho antes de que las planchas de pelo eléctricas dominaran el mercado, lucir un pelo liso en los años 70 implicaba tiempo, técnica y creatividad.
En una época en la que el alisado del cabello no dependía de herramientas sofisticadas, las mujeres recurrían a métodos manuales, calor controlado y soluciones caseras para conseguir ese acabado suave y fluido que hoy asociamos con la estética setentera.
¿Pelo alaciado sin plancha en los años 70?
Durante esa década, el cabello lacio era sinónimo de modernidad, libertad y estilo. Sin embargo, las planchas de cerámica o turmalina aún no existían como productos de uso cotidiano.
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Las primeras versiones eléctricas llegarían recién en los años 80 y se popularizarían mucho más tarde. Aun así, el resultado que se lograba no tenía nada que envidiarle al actual, aunque el proceso fuera considerablemente más largo.
¿CUál es la técnica de la toga?
Uno de los sistemas más extendidos en los 70 fue la llamada técnica de la toga, considerada el método de alisado más popular del momento.
Consistía en colocar un tubo o ruleto de gran tamaño en la parte superior de la cabeza y envolver todo el cabello alrededor, ejerciendo tensión constante. El pelo se sujetaba con pinzas y se dejaba actuar durante una o varias horas. Al soltarlo, el peso y el estiramiento lograban un efecto liso natural, sin necesidad de químicos ni altas temperaturas.
Los históricos rulos para un alaciado natural
Otra alternativa habitual eran los rulos grandes o rollers de diámetro amplio, utilizados sobre el cabello húmedo. A diferencia de los rulos pequeños, estos no buscaban formar rizos, sino estirar la fibra capilar.
El secado se hacía al aire o bajo secadores de casco, muy comunes en las peluquerías de la época. Una vez seco, el cabello se cepillaba cuidadosamente para alargar su forma y darle caída.
Hacia mediados de la década, comenzó a ganar terreno el secador de mano combinado con cepillo redondo, una técnica que exigía práctica pero ofrecía resultados más definidos.
El cabello se trabajaba por mechones, aplicando aire caliente mientras se estiraba cada sección. Este método dio origen al famoso “blowout”, un liso con movimiento y volumen controlado, característico de muchas figuras icónicas del momento.
No todos los procedimientos eran tan amables. Algunas mujeres recurrían al planchado con planchas de ropa, colocando una tela entre el cabello y el hierro caliente.
Aunque efectivo, este recurso implicaba riesgos evidentes y era más común en décadas anteriores, aunque aún persistía a comienzos de los 70. También existían peines calientes, muy utilizados desde finales del siglo XIX, especialmente en cabellos muy rizados.
Alaciarse el pelo viene desde el siglo XIX
La historia del alisado capilar se remonta incluso más atrás. A fines del siglo XIX ya se calentaban peines metálicos para reducir los rulos, y a principios del siglo XX surgieron productos específicos para suavizar la textura del cabello.
Recién en 1912 apareció un dispositivo similar a la plancha actual, con placas metálicas unidas por una bisagra, diseñado para modificar temporalmente la forma del pelo mediante calor.
Las planchas eléctricas tal como las conocemos hoy comenzaron a desarrollarse en los años 80. Desde entonces, la tecnología avanzó rápidamente, incorporando materiales como cerámica, iones, turmalina e infrarrojos, pensados para reducir el daño y mejorar el acabado.
Aun así, el alisado con plancha sigue siendo temporal y desaparece al mojar el cabello, tal como ocurría con los métodos antiguos.

