El Mañana de Nuevo Laredo

28 noviembre, 2020

El día que pintaron en Oaxaca una cancha con cocaína pura


La cancha más cara del mundo
La cancha más cara del mundo


Una millonaria carga de cocaína fue usada por los pobladores de El Morro, Oaxaca, como pintura y abono, al sustraerla de una avioneta caída

Por proceso


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SALINA CRUZ, OAX.– “El Pico” (Isaías Olivares) fue el primero en llevar la noticia al pueblo de El Morro: que en la playa Cangrejo —a cuatro kilómetros— acababa de aterrizar una avioneta. Ganados por la curiosidad, los pobladores acudieron en tropel. Fueron casi todos como en día de campo, se llevaron hasta a sus niños y a sus perros. Nadie se imaginaba que la nave estaba cargada de cocaína.

Y sí, abandonada unas horas antes, estaba una avioneta blanca con rayas anaranjadas. Tímidamente primero, eufóricos después, abordaron el aparato y llevaron lo que pudieron: comida enlatada, manómetros, herramientas, extinguidor, asientos, partes del fuselaje y la “carga”: costales grandes, repletos de costales pequeños de papel aluminio, llenos de un polvo blanco y espeso. Ignoraban que fuera cocaína.

Cocaína fue de mala suerte para pobladores de El Morro

Eso fue el 22 de enero de 1987 Dos días después la “harina gringa” —como se dio en llamar al polvo— inundó el pueblo Muchos la guardaron o la dieron a sus hijos para que jugaran con ella; otros pensaron, por lo amargo, que era fertilizante y la usaron en sus tierras; Armando Olivares, incluso, la utilizó para pintar las rayas de la cancha de beisbol del pueblo, donde juega el equipo local “Relámpago”.

Tardaron unos días en saber que la avioneta era de narcotraficantes procedentes de Colombia y que la “harina gringa” era una carga de media tonelada de cocaína pura, valuada entonces en 50 millones de dólares.

Fue demasiado tarde Los soldados y agentes de las Policías Judicial Federal y Judicial del estado, en busca de la droga, tomaron por asalto el pueblo: allanaron casas y torturaron a los habitantes.

La acción —que duró más de un mes— se extendió por otros pueblos del Itsmo oaxaqueño: Huazantlán, San Pedro Huamelula, Santa María Tapanalá y el rancho El Tablón. Y es que ese mismo 22 de enero aterrizó otra avioneta en la plaza Garrapatero, 18 kilómetros al norte de donde cayó la primera E igual, las autoridades la encontraron desmantelada y sin la media tonelada de cocaína pura que transportaba.

El Morro, Oaxaca, lugar donde pintaron una cancha con cocaína
El Morro, Oaxaca

Como resultado de la operación policiaca y militar, de la tonelada de droga sólo se rescataron 89 kilogramos; fueron encarcelados 15 pobladores de El Morro, además de un agente judicial, un comandante de grupo y un subdirector de la Policía Judicial Estatal; otro subdirector policiaco no fue localizado y, sigilosamente fueron removidos el entonces director de la Policía Judicial del Estado, Agustín Ordorica, y el Procurador de Justicia de Oaxaca, Sergio Santibáñez.

El Morro es un pueblo cercano a la playa de la costa sur del estado de Oaxaca. Se encuentra a 20 minutos de Salina Cruz, sobre la carretera costera que une a este puerto y la ciudad de Pochutla. No tiene parque ni plaza ni kiosco, y la iglesia está a medio construir. La mayoría de las casas —esparcidas sobre calles de arena caliente— son de adobe con techo de teja.

Las avionetas cayeron el 22 de enero. Dos días después, el contralmirante de la Armada y Jefe del Estado Mayor de la XX zona militar, ubicada en Salina Cruz, Fernando Hernández Miranda, informó del hallazgo a sus superiores, en el oficio número 0314 Dice que en la playa Cangrejo se encontró un avión bimotor Baron 95-B-55, de seis plazas, con número de matrícula HK2861P; y en la playa Garrapata (18 kilómetros al norte) un avión Piper Seneca II, matrícula HK2299-W. Ambos estaban semidesmantelados.

Los lugareños informaron que vieron bajar dos individuos de cada aparato. Dicen que llevaban dos maletas y que tomaron hacia la carretera. No se encontró droga ni residuo de ningún estupefaciente, ni armas, solamente bolsas vacías de botanas hechas en Colombia. Los aviones han sido objeto de la rapiña, están sin asientos y casi sin instrumentos del tablero.

Interrogados los vecinos del rancho El Tablón y de El Morro Mazatlán, así como los pescadores de playa Cangrejo, coincidieron en que no vieron a ningún lugareño por los aviones y que cuando les entró la curiosidad se acercaron y ya estaba la vigilancia de la Armada”.

Hasta ahí no hubo problema Para los “morrenses” —la mayoría ignorante del contenido de los paquetes— no pasaba de ser un hecho anecdótico “No hubo maldad. Dicen que muchos de los que tenían paquetes los tiraron, se los dieron a sus hijos para que jugaran con ellos o, pensando que eran fertilizantes, los echaron a sus tierras. Dicen que Armando Olivares pintó las rayas de la cancha de fútbol porque ese día no habla dinero para comprar calidra y el ‘Relámpago’ tenía un juego importante”, comenta Cástulo Valdivieso, alcalde de la agencia municipal de El Morro.

Para pintar la cancha se utilizó, aproximadamente, lo de un bulto de calidra O sea, se regaron algo así como 1,400 millones de pesos de cocaína pura.

Fue, sin duda, la cancha más cara del mundo.

Nada pasó hasta que Isaías Olivares, “El Pico”, abrió el pico Se acercó a hablar con los soldados que vigilaban las avionetas Según la constancia de hechos VC-314-6/987, del 9 de febrero, el agente del Ministerio Público Federal, Enrique Arroyo García, recibió la siguiente información: “El Vicealmirante José Manuel Monroy Gutiérrez tuvo noticias procedentes de las tropas que se encuentran en el lugar de los hechos Indican que los tripulantes fueron ayudados por un tal Pedro, pescador local ampliamente conocido, y que éste está a cargo de cuatro maletas con droga”

Entonces comenzó la cacería

Unos 1,000 efectivos del ejercito —apoyados por agentes de la Policía Judicial Federal— rodearon el pueblo y se desplegaron por las calles Nadie pudo entrar ni salir Los soldados se fueron sobre la cantina Registraron el mostrador, levantaron el techo de palma y tiraron el baño Golpearon a los parroquianos y a don Inocencio, el dueño —¿Quién tiene droga? —interrogaba Pedro Escobar Fonseca, capitán primero del 22 Batallón de infantería, asignado en Ciudad Ixtepec, Oaxaca.

Inocentes o culpables, salieron los primeros nombres: que los Venegas, que los Olivares, que los “Chiapanecos” Fueron a las casas de cada uno de ellos Registraron roperos, colchones, estufas, macetas Se llevaron algunas cosas.

Cosas similares ocurrieron en los poblados vecinos. El expresidente municipal de Santa María Tapanalá, Vidal Pérez, protestó públicamente por los hechos, por lo que un grupo de soldados, al mando del capitán José Luis Cotero Orihuela, lo aprehendió y lo condujo a Playa Roja, en la Bahía Chipehua. Ahí lo torturaron: lo enterraron vivo en la arena de la playa Luego lo decapitaron. Del hecho tuvo conocimiento el agente del Ministerio Público de Salina Cruz, Francisco Castillo, quien, infructuosamente, llamó a comparecer en los meses siguientes al capitan Cotero Orihuela Este ya es mayor.

De acuerdo con la historia oficial, varios pobladores de El Morro sí sabían que se trataba de cocaína y trataron de lucrar con ella Según esto, Arnulfo de Mata y Martín Venegas Maya sacaron costalitos del avión y los entregaron a los familiares de este último, Santiago Venegas Colmenares y Santiago Venegas Vázquez Estos la ofrecieron a Efrén López Cruz, “El Chino”, quien anduvo comprando el costalito a 10,000 pesos Por los costales que los Venegas le dieron a “El Chino” hubo un adelanto de dos millones de pesos “El Chino” encontró compradores en Puerto Angel, a los que también, se dice, apresaron.

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Más de la historia oficial: los pescadores Eusebio Zárate, Gerardo Olivares y Dámaso Mendoza fueron los que desde su lancha vieron la avioneta en la playa Garrapatero. Sacaron costales y paquetes que escondieron en playa Colorada Otra parte de la carga fue entregada a Marcelino Chinas, quien a su vez la había dado a más gente En total, quince detenidos de El Morro, acusados de posesión y transporte de cocaína Todos están presos en el Centro de Readaptación Social en Salina Cruz, Oaxaca.

El problema, sin embargo, se complicó porque en las declaraciones de algunos acusados se involucró a agentes policiacos y estos a sus jefes. El campesino Angel Gutiérrez Morgan declaró que cuando lo detuvieron ya no tenía la droga, porque antes de que llegaran los soldados, el comandante de la Policía Judicial se presentó con oficiales uniformados Lo golpearon, lo llevaron a la ciudad de Oaxaca y, después de quitarle los costalitos de droga, lo dejaron libre.


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