El Mañana

martes, 23 de abril de 2019

Global 5 abril, 2019

Hombre ayuda a morir a su esposa, enferma de esclerosis en fase terminal

El hombre fue arrestado tras suministrar una sustancia a su esposa, enferma de esclerosis múltiple en fase terminal, para que muriera en España

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Por Agencias

Madrid.- Un hombre esta arrestado por ayudar a morir a su esposa, enferma de esclerosis múltiple en fase terminal, reavivó el debate sobre la eutanasia en España, cuya legalización gana apoyos y se tratará en la próxima campaña electoral.

Angel Hernández, de 70 años, fue arrestado este jueves en Madrid por suministrar una sustancia a su mujer, María José Carrasco, de 61, enferma desde hace tres décadas de esclerosis múltiple y totalmente dependiente de su marido, informó la Policía.

La fallecida, según dijeron a Efe otras fuentes de la investigación, había reclamado en los últimos años que el Congreso español aprobara una ley de eutanasia.

En España hay una creciente demanda social para que se legalice la eutanasia y una encuesta del organismo estatal CIS apuntó que el 70 % de los españoles están de acuerdo en regularla.

Pero el proyecto de ley presentado por el Partido Socialista el pasado año está bloqueado, debido a que tanto el conservador Partido Popular (PP), como Ciudadanos (C’s, liberal) solicitan continuamente la ampliación del plazo de enmiendas.

La propuesta socialista contempla el “final anticipado de la vida con el objetivo de evitar alargar el sufrimiento” de personas con enfermedad grave e incurable o discapacidad crónica que implique un gran padecimiento.

El pasado mes de febrero, dos familias que sufrieron esa situación entregaron en el Congreso 280.000 firmas a favor de la regulación legal de la eutanasia.

Cada día de bloqueo “suma un día más de sufrimiento”, declaró el hijo de una de las enfermas, que murió días después de manera natural.

Lo que está regulado en varias regiones españolas es el derecho a la muerte digna, que permite a los pacientes rechazar un tratamiento que prolongue su vida de manera artificial.

María José Carrasco había expresado a su marido “muchas veces” su deseo de morir y poner fin a su sufrimiento.

Ese deseo queda constatado en un video en el que la pareja decidió grabar el suicidio asistido, y en el que ella dice: “Adelante”.

Además del video, Ángel escribió hace días una carta en la que relataba el sufrimiento de su esposa y anunciaba la decisión de ayudarla a morir.

En la misiva detalla los motivos que les han llevado a tomar esta decisión y se dirige a los “negacionistas” de la eutanasia para pedirles que sean conscientes “del dolor que ocasionan a todos aquellos que como María José y su familia sufren por su actitud”.

Asimismo, pide a los legisladores que evolucionen hacia posiciones menos contrarias a la eutanasia para evitar que alguien que lo necesite tenga que transitar por los mismos caminos que ellos.

La nueva legislatura que se inicia tras las elecciones generales del próximo 28 de abril abre de nuevo la puerta a que España cuente con su primera ley de eutanasia.

La semana pasada, el presidente del Ejecutivo español, el socialista Pedro Sánchez, prometió que si gobierna nuevamente regulará definitivamente la eutanasia para que “la muerte sea tan digna como la vida”.

La mayoría de los partidos lamentaron este caso y coincidieron en la necesidad de una regulación cuanto antes.

Solo el PP no se manifestó al respecto alegando que aun no se ha presentado su programa electoral.

El debate sobre la despenalización de la eutanasia originó una encendida discusión en España en 1998, coincidiendo con la muerte del tetrapléjico Ramón Sampedro, y resurgió en 2004 a raíz del éxito de la película “Mar adentro”, inspirada en su vida, que fue protagonizada por el actor Javier Bardem y dirigida por el hispano-chileno Alejandro Amenábar, con el Oscar como premio.

Sampedro falleció tras ingerir un preparado de cianuro que le habían proporcionado, después de 29 años de enfermedad y tras perder la batalla legal que emprendió en 1993 para que se le aplicara la eutanasia.

Sólo hubo una imputada en el caso, Ramona Maneiro, apoyada por las firmas de más de 13.000 personas que se culparon de la muerte, hasta que 20 meses después el caso fue archivado por falta de pruebas.