El Mañana

martes, 19 de febrero de 2019

Cultura 4 febrero, 2019

INAH cumple 80 años de resguardar patrimonio cultural mexicano

Los hallazgos bajo la Pirámide de la Luna en Teotihuacán, la tumba del gobernante maya Pakal, templo dedicado a Ehécatl-Quetzalcóatl, son algunos de los descubrimientos más trascendentes del Instituto Nacional de Antropología e Historia

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Por Notimex

Los hallazgos bajo la Pirámide de la Luna en Teotihuacán, la
tumba del gobernante maya Pakal, templo dedicado a Ehécatl-Quetzalcóatl, son
algunos de los descubrimientos más trascendentes realizados por especialistas
del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

El 9 de enero de 1932, Alfonso Caso Andrade descubrió la
Tumba 7 de Monte Albán, en Oaxaca, uno de los descubrimiento más espectaculares
y ricos en la historia de la arqueología mexicana.

Con ayuda de los nuevos avances tecnológicos de la época, el
telégrafo y la radio, la noticia se dio a conocer en todo el mundo y la
arqueología internacional lo calificó como un éxito.

A partir de entonces, Caso Andrade propuso la creación de
una institución que se dedicara, de manera exclusiva y especializada, al
resguardo y conservación del patrimonio.

Fue hasta el 3 de febrero de 1939, que el presidente Lázaro
Cárdenas crea por decreto del INAH, dependiente de la Secretaría de Educación
Pública (SEP), pero con personalidad jurídica y patrimonio propios. Su primer
director fue Alfonso Caso Andrade, quien estuvo al frente de la institución
hasta 1947.

En ese entonces, quedó bajo su resguardo el Museo Nacional
de Arqueología, Historia y Etnografía, ubicado en la calle Moneda; el Ex
Convento de La Merced, y el Castillo de Chapultepec, que dejó de ser residencia
presidencial para transformarse en 1944 en Museo Nacional de Historia.

También le fueron otorgados los monumentos artísticos,
arqueológicos e históricos pertenecientes al antiguo Departamento de Monumentos
de la SEP, así como las colecciones, muebles y accesorios que albergaban.

Así como los monumentos y sitios que se descubrieran en las
exploraciones futuras y los que adquiera la institución por legado, herencia,
donación o cualquier otro, todos con carácter de nacionales.

Posteriormente, al INAH se integraron en calidad de
dependencias el Museo Nacional de Arqueología, Historia y Etnografía y las
direcciones de Monumentos Prehispánicos y Monumentos Coloniales, con lo que
asume las funciones que desempeñaba el Departamento de Monumentos Históricos,
Artísticos y Arqueológicos de la República.

Desde 1939, el INAH, que se generó a partir de la cohesión
de diversas instancias que desarrollaban programas para atender el patrimonio
cultural, ha participado en el estudio, registro, conservación y difusión de
nuestro pasado, y en la preservación de la memoria del país.

Además, se ha consolidado como un centro de investigación y
educación superior mediante la Escuela Nacional de Antropología e Historia
(ENAH), la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía “Manuel
del Castillo Negrete” (ENCRyM), la Escuela de Antropología e Historia del Norte
de México (EAHNM); y la Escuela de Conservación y Restauración de Occidente
(ECRO).

Luego de ocho décadas de trabajo continuo, el INAH ha
desarrollado una red de 160 museos, 191 zonas arqueológicas y, en 2018, la
primera zona paleontológica del país en Rincón Colorado, Chihuahua, abiertas al
público, además es depositario de bibliotecas, archivos, fototecas, osteotecas
y ceramotecas.

El trabajo diario para conocer y poner en valor el
patrimonio cultural de México cuenta con reconocimiento internacional a través
de 35 inscripciones en la Lista de Patrimonio Mundial, y nueve elementos en la
Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, ambas
de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la
Cultura (UNESCO).

80 AÑOS DE DESCUBRIMIENTOS

Entre los hallazgos arqueológicos más sobresalientes a lo
largo de ocho décadas se encuentran “Naia”, el esqueleto más antiguo del
continente datado entre 12 y 13 mil años de antigüedad.

El esqueleto pertenecía a una niña de 15 años que murió
ahogada en ese lugar y cuyos restos fueron encontrados en 2014, el Cenote Hoyo
Negro, una cueva subacuática cercana a Tulum, Quintana Roo.

De acuerdo con los estudios de ADN, “Naia” sería el eslabón
que vincula a los primeros pobladores de América con los grupos indígenas
contemporáneos.

En ese año, en Teotihuacán, justo debajo del Templo de la
Serpiente Emplumada, se descubrió un túnel que lleva a un pasaje que se cree
simulaba el inframundo para nuestros ancestros. En el sitio se encontraron
cerca de 70 mil objetos, desde bastones de mando hasta ofrendas, semillas y
esqueletos de animales.

A inicios del 2013, en la cima de la Pirámide del Sol, los
expertos del INAH encontraron una representación de Huehuetéotl, Dios del fuego
o Dios viejo.

En 2016, en Chiapas, descubrieron debajo de la tumba de
Pakal, uno de los gobernantes más importantes de la ciudad maya de Palenque, un
manantial del que parte un sistema de canales que arriban hasta nueve cuerpos
de agua distintos, y distribuidos por todo el territorio que ocupa la ciudad.

El Proyecto Gran Acuífero Maya es otro de las iniciativas
más destacadas que se han realizado, pues se emprendió un mapeo subterráneo en
busca de la “geografía sagrada” de Chichén Itzá.

El Proyecto Arqueológico “Localización y Estudio de las
Fuentes de Agua Ancestrales de la Península de Yucatán“, autorizado por el Consejo
de Arqueología del INAH y auspiciado por National Geographic Society, bajo el
nombre de “Chichen Itza Underground”, tuvo como objetivo estudiar la relación
entre los complejos arquitectónicos mayas de esta antigua ciudad, la presencia
de agua y la ubicación de cuevas y cenotes en un radio de hasta 16 km a partir
del centro de Chichén Itzá.

2012.- Entre los hallazgos más importantes de ese año,
destacan tres tumbas localizadas en la recién abierta Zona Arqueológica de
Atzompa, Oaxaca, y las cuales presentaban huellas de destrucción intencional
con fines rituales, posiblemente realizada al momento del abandono de la
ciudad, entre los años 850 y 900 d.C.

2013.- Se descubren los vestigios de una ciudad a la que
denominaron Chactún (Piedra Roja o Piedra Grande), al norte de la Reserva de la
Biósfera de Calakmul, en Campeche, y que data de los años 600 a 900 después de
cristo.

2014.- En la delegación Azcapotzalco, fueron hallados 12
esqueletos de perros de razas techichi y xoloitzcuintli, que habrían sido
enterrados entre los años 1350 y 1520. La profundidad de la sepultura era de
aproximadamente 1.70 metros.

De igual manera es hallado “El Paredón”, un muro revestido
con piedras cuadrangulares cubiertas en su totalidad por enormes lianas
selváticas que había sido tragado por la jungla. La ciudad Noh Kah posee una
extensión de 34 hectáreas, y pertenece a la ribera del río Hondo colindante con
Belice.

2015.- En el Centro Histórico de la Ciudad de México, los
expertos del INAH hallaron lo que se presume es el mayor tzompantli, una plataforma
con decenas de cráneos alineados y que se presume corresponden a personas
decapitadas en ceremonias o enemigos capturados por el imperio azteca.

2016.- En Tenochtitlan y Tlatelolco se hallaron antiguas
edificaciones; en Teotihuacán se exploró por vez primera la Plaza de la Luna y
se encontró a “La mujer de Tlailotlacan”. Además, en el subsuelo del Templo de
las Inscripciones de Palenque se registró un sistema hidráulico, y en Chichén
Itzá se localizó una segunda subestructura en El Castillo.

2017.- Arqueólogos descubrieron la base de un monumento del
siglo XIX que jamás fue construido pero que era conocido como
“Zócalo”, bautizando así a la plaza central de Ciudad de México,
construida por capas. En ese año fue sometida a una remodelación en la que se
anticipan hallazgos históricos.

Unas semanas antes, se anunció el hallazgo, cerca de la
plaza, de restos de un templo en honor Ehécatl-Quetzalcóatl, el Dios del
viento, y parte de la cancha del juego de pelota de los aztecas.

2018.- Se descubre una cabeza de estuco de Pakal, en
Palenque, y de vestigios de pintura mural de estilo maya en Teotihuacán;
mientras que en el cenote Xlacah, de la Zona Arqueológica de Dzibilchaltún, en
Yucatán, se identificó una pequeña caverna lateral con piedras careadas que
debieron formar parte de edificios prehispánicos.

2018.– Se abrieron al público tres zonas arqueológicas —con
las que llega a 192 los sitios de este tipo abiertos al público, bajo custodia
del INAH—, cada una dedicada a la difusión de un tipo específico de patrimonio
cultural: rupestre, en Arroyo Seco, Guanajuato; arqueológico, en Cerro del
Teúl, Zacatecas; y paleontológico, en Rincón Colorado, Coahuila.