El Mañana

jueves, 05 de diciembre de 2019

Nuevo Laredo 6 agosto, 2019

‘La medicina, hoy es lucro, no hay humanidad’

Demanda médico a sus compañeros hacer su trabajo con mayor pasión

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Por Emma Treviño

A sus 83 años, Felipe Eugenio Alejandro González, especialista en pediatría, considera que la medicina ha cambiado y pasó de ser una pasión, a algo “más lucrativo que humanitario”.

“Me ganó la enfermedad… el corazón hizo de las suyas”, expresó con nostalgia don Felipe que todavía hace 6 meses trabajaba en la consulta externa de la Clínica Hospital del ISSSTE.

Por su mente jamás había pasado jubilarse, ama tanto sanar niños que no había tiempo para estar en casa, hasta que su corazón comenzó a fallar y se vio obligado a hacer sus trámites prejubilatorios.

“Lo único que me detiene es mi enfermedad… si no estaría todavía en pie de guerra, dándole batalla a las nuevas generaciones. Hoy en día, la medicina se ha convertido en algo más lucrativo que humanitario”, expresó ayer en el auditorio del ISSSTE, durante la Semana de Lactancia Materna que lleva su nombre, pues desde hace 10 años ha sido un asiduo promotor.
Se vio obligado a jubilarse, después de 58 años de dedicarse a la medicina, su gran pasión.

Recordó a los nuevos médicos hacer una buena práctica del Juramento a Hipócrates a dar asistencia a la persona enferma, ya que lo importante es salvar la vida de la persona, sin importar si tiene o no para pagar.

“Es un compromiso y obligación de las universidades fomentar entre las nuevas generaciones este juramento en bien de los demás”, expresó.
Es nativo de Rodríguez, Nuevo León, nació el 18 de julio de 1936, hijo de Medardo Alejandro Guerrero y María Salomé González Vela y es el mayor de 10 hermanos.

Su primer contacto con la educación fue su madre quien le enseñó a leer y a escribir, pues en el rancho que vivían no había escuelas. Sus padres decidieron venirse a Nuevo Laredo cuando Felipe tenía 8 años, para que él y sus hermanos pudieran estudiar.

Sus estudios de primaria los hizo en el Instituto Fronterizo, la secundaria en la 8, que hoy es la 1, y su preparatoria en la 1.

Sus deseos de ser médico surgieron desde niño y en 1956 ingresó a la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México y en 1961 se convirtió en el primer miembro de su familia que consiguió un título universitario.

“Ese mismo año estuve en el Penal de Santa Martha de Acatitla donde laboré como practicante de medicina, en 1967 como médico malariología en la campaña contra el paludismo de la Unicef, como investigador, prevención y tratamiento para esta enfermedad en los estados de Sonora, Sinaloa, Baja California Norte y Sur, además de Chihuahua”, expresó don Felipe.

Narró que en 1968 regresó a la Ciudad de México, al Centro Pediátrico Privado en maternidad y en el Hospital de Tehuantepec como encargado de Neonatología.

En sus tiempos libres daba clases en la Universidad La Salle y consultaba gratis en un dispensario, además atendía partos en la Maternidad del Dr. Avena.

“El contacto con tanto niño me apasiona tanto que me especialicé, como ya saben en la pediatría, hice mi residencia en Tacubaya. Ahí laboré como médico adscrito hasta 1985 y profesor de pediatría, infectología y oftalmología y jefe de Servicios de Urgencias”, dijo, mientras se desarrollaba la Semana de Lactancia Materna del ISSSTE.